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viernes, 3 de agosto de 2018

Sobre el "Concierto de varios tambores" de Olga Tokarczuk


Esta será una breve reseña del libro de relatos „Concierto de varios tambores” de Olga Tokarczuk. Comentaré de manera desigual, algunos más ampliamente que otros, aunque no en el orden en el que aparecen publicados, todos los relatos de este volumen. Al igual que en la reseña anterior, la de los "Relatos bizarros", diré que los relatos son tan diversos entre sí, que no se pueden calificar con la misma etiqueta. Si bien, en varios de ellos, tenemos un modelo similar. Aparentemente estamos leyendo un relato "realista", y de pronto sucede algo que quiebra el concepto de realidad.

Estos hechos, como nos dice el personaje del relato „La isla”: „Indican los linderos de la realidad, son sucesos en el límite entre lo que es y lo que, tan sólo, puede ser. En ese sentido nos ponen en guardia, son tambores, cuyo sonido monótono, nos mantiene en estado de alerta”.* Este personaje es un náufrago, que acaba dándole pecho a un bebé, salvándolo así de de una muerte segura, pues no había nadie más en la isla. ¿Fue una anomalía o un milagro? - se pregunta el hombre. Y concluye, diciendo que preferiría creer que fue el instrumento de un milagro.

En "El caballo de ajedrez", la mencionada pieza desaparece misteriosamente en medio de una partida, que dejó por un momento, un matrimonio que está pasando unos días en su casa de playa. La sospecha cae sobre la perra, que es bastante juguetona. La mujer piensa que ya ha vivido todo lo que le correspondía, y que no le tocará nada nuevo de interesante en la vida. Y sin embargo le sucede. La perra trae, de entre la espuma del mar, un caballo de ajedrez de otro juego, mucho más limpio y pulido. El hecho de que la pieza en mención se llame skoczek, "el saltador", en polaco, le da un toque especial al relato. Es el que salta de la monotonía de lo cotidiano a lo inusual.

Recordemos que, durante sus estudios de psicología en la Universidad de Varsovia, la autora trabajó como voluntaria con enfermos mentales. En el relato el "Che Guevara" nos plasma algo de esa experiencia. Quienes sepan algo de la historia de la ciudad y la conozcan, sabrán que la trama sucede en 1988, no sólo porque aquel año hubo una huelga estudiantil que duró meses, en la Universidad referida, sino también por los nombres de las calles. Y es que son los nombres, de cuando las calles, tenían por patrones a los líderes comunistas. La Avenida Nowotki es ahora Andersa, Marchlewskiego es Juan Pablo II. De tal manera, que quienes nos hemos semicriado en la Varsovia de aquel entonces, llevamos un doble mapa en la cabeza.
El personaje principal, una estudiante de psicología, alter ego de la autora, sensación acentuada por estar escrito el relato en primera persona, nos habla de sus pacientes, a quienes, siguiendo la pauta de su jefe, prefiere llamar "clientes". Una de ellos, la señora Anna, maestra jubilada, convencida de que su sueño sostiene la existencia del mundo, está preocupada, porque duerme cada vez menos, y teme que su falta de sueño socave las bases de, valga la redundancia, el mundo. Vive en una calle que, para variar, nunca cambió de nombre, la calle del Nuevo Mundo. Es ella quien afirma, opinión con la que coincido, que no se debió reconstruir la ciudad sobre un cementerio. "Pudieron haber reconstruido Varsovia alrededor de Częstochowa" - dice - "en la cercanía de la Virgen Santísima, o a orillas del río Narew, es tan hermoso allí”.**
Otro de ellos es Igor, quien no estudia ni trabaja, y lo primero que hace al recibir la pensión de invalidez, es coger un tren para viajar a cualquier punto del país. Igor quiere tanto a la narradora de la historia, que la llama la "Reina de Polonia". Recordemos que en el sistema en la Polonia Popular era una obligación, tanto estudiar, como, luego de finalizados los estudios, trabajar; y que era una entidad estatal la que enviaba la orden de trabajo.
Finalmente está el personaje que se hace llamar el "Che Guevara", quien le da título al relato. Cierta noche, al no encontrarlo en el cafetín de siempre, ella lo busca en su vivienda y lo encuentra encerrado, con las ventanas cubiertas, con el departamento convertido en una barricada. La deja entrar, pero no salir, diciéndole que "ellos" están al acecho para atacar en cualquier momento. Dado el caso, ella se queda a dormir allí, y al amanecer logra convencerlo de que saldrá a llamar al hospital, para pedir la ayuda médica que necesita. Entra a una cabina telefónica, pero nadie contesta. Tampoco pasa ningún tranvía. Y en eso ve, lo que el "Che" anunciaba, el avance ruidoso de los carros blindados.

 En la reseña anterior mencionamos también el relato „El profesor Andrews en Varsovia” por su relativa similitud con „Una historia verdadera”. Quienes no saben como era la realidad cotidiana de Polonia en los años ochenta, podrían creer que se trata de un relato fantástico. Sin embargo, quienes hemos gozado en carne propia ese sistema sabemos, que lo que se describe no es una fantasía, sino el día a día de millones de personas. Al final del relato, el Profesor Andrew descubre a un pez nadando en la bañera del departamento en el que se encuentra. Pero tampoco ese detalle es parte de la fantasía. Yo también he visto de niña, aunque no en mi casa, a algún pez nadando en la bañera en espera del momento en el que sería sacrificado para la cena navideña.

En "Abre los ojos, que estás muerto", el personaje principal es una asidua lectora de novelas policíacas. Al aburrirse, porque en la novela que está leyendo, nadie mata a nadie, se introduce en la trama y empieza a asesinar a los personajes. El relato finaliza con los detectives de la novela, yendo a buscarla directamente a casa.

En "Un mes escocés" tenemos otra vez al alter ego de la autora, una escritora polaca, quien viaja invitada a pasar un mes de trabajo creativo, en una casa particular en Escocia. Al final del relato descubre que en la habitación infantil, hay una casa de muñecas, y en el desván de ésta, otra casa más chica, y en el de ésta, otra más chica aún. La muñeca, sentada al lado de la casita, que se repite sucesivamente, tiene un aire conocido, similar tal vez, al de la dueña de casa que la ha invitado a Escocia. Pero como dice la escritora, vale decir, el personaje que nos cuenta la historia: "Por primera vez escribía sobre mí misma, descubriendo con sorpresa, que al escribir sobre uno mismo, se crea a alguien diferente. Que no se puede ser simultáneamente, el observador y el observado, el sujeto y el objeto. Seguramente por eso, en todo recuerdo hay cierta falsedad, y en toda autobiografía, creación".***

En "La bailarina" el personaje principal es una bailarina que se ha comprado una casa con un escenario en un pueblo perdido de Polonia. En ella, a más de sesenta años, realiza su sueño de toda la vida. Bailar ante un escenario lleno, el de unos cuantos habitantes del pueblo, y los rostros de la sala de teatro, balcones y asientos incluidos, que pintó en la pared. También el rostro de su padre muerto, con quien rompió, cuando éste se negó a que ella fuera bailarina y a quien no volvió a ver jamás. La noticia de su muerte le llegó el mismo día, en que fue a enviarle una carta, invitándolo al "teatro" que es así como llama su casa.

En la "Adivinación con frejoles" tenemos a un personaje del partido gobernante, en plena época estalinista, a quien le adivinan la suerte, tirando granos de frejol. Todo esto en el mayor secreto, incluso ante su esposa, pues va contra la ideología imperante. Entre otras cosas le predicen una gran muerte, que cambiará para mejor su vida. Un tiempo después muere Stalin y el personaje referido asciende políticamente.

En "El deseo de Sabina" tenemos a una mujer, que trabaja haciendo limpieza, en la casa de un doctor renombrado. La mujer está por quinta vez encinta, y la esposa del doctor le dice, que pida el regalo que quiera, antes de dar a luz, y ella se lo dará. Sabina pide jugar con las niñas, como si fuera una muñeca. Estar echada sobre la alfombra, y que las niñas la vistan y desvistan, la peinen y acaricien, como hacen con las muñecas Barbie.

Dos de los relatos han sido llevados a la pantalla grande. Uno de ellos es "Żurek" (nombre de una sopa típica polaca) En  el relato Halina busca saber quien es el padre del hijo de su hija, para ponerle su nombre en el bautizo. Pero aparentemente, Matuszek, quien asume la paternidad, no lo es, pues desde hace veinte años intenta tener hijos con su esposa. ¿Será que de esa manera pretende callar a quienes dicen en el pueblo, que se volvió infértil, luego haber tenido un accidente?

"Ariadna en Naxos", llevada a la pantalla grande como "Aria Diva", nos narra la relación entre dos vecinas. Una es cantante de ópera, y la otra, ama de casa y madre de dos hijos. En la tarde, cuando los niños duermen, se echa en el piso, con el oído pegado al suelo, para escuchar como la otra ensaya cantando un piso más abajo. Cuando se hacen amigas, su vecina, fascinada por la admiración de la que es objeto, canta para ella. Pero finalmente la cantante parte de gira para representar la ópera "Ariadna en Naxos" de Joseph Haydn. Su amiga queda desconsolada y falta de sentido en la vida. En éste, como en varios de los relatos de Olga Tokarczuk, no hay ni un nombre propio, lo cual dificulta la reseña del mismo.

En "El objeto" el escritor Samborski descubre que tiene un doble, que sale en los medios, como si fuera él mismo, pronunciándose sobre literatura y otros temas afines. Pero Samborski siente que el doble no tiene nada ver con quién es él en el fondo de su ser. Cuando lo emplaza, el otro le dice, que lo ha inventado y que puede desaparecerlo en cualquier momento. Samborski se ve obligado a ceder.

En "La mujer más fea del mundo" el personaje principal se casa con ésta mujer feísima, y se gana la vida, organizando giras, para exponer su fealdad. Pero la mujer es tan, pero tan fea, que a pesar de llegar a tener una hija con ella, no se atreve a tocarle la cara. Finalmente la mujer y su hijita mueren, y sus cuerpos son adquiridos por un profesor vienés, quien los lleva a la Clínica Universitaria, donde son disecados.

Nota aparte merece "La conquista de Jerusalén. Raten 1675", porque sucede en una época totalmente diferente a los demás relatos. Corre el año de 1675, y von Kynast, noble señor del castillo de Raten y descendiente del cruzado, Gotfredo de Lotaringia, decide representar la Conquista de Jerusalén en su propiedad, a modo de teatro natural para sus huéspedes ilustres. Como señor feudal tiene la potestad de ordenar a sus súbditos, a que cumplan sus órdenes y antojos. Pero ve que lo hacen a desgano. No les interesa, en lo más mínimo, la historia gloriosa de las Cruzadas, ni la de los antepasados de su señor. Pero ya no puede retraerse. Los trabajos van avanzando y los huéspedes están invitados. Finalmente, se le ocurre, una idea genial. El trofeo por participar en la representación de la batalla, van a ser las carnes, que estaban destinadas a los huéspedes. De esa manera logra que los campesinos, disfrazados arremetan contra la falsa Jerusalén, que defienden otros campesinos disfrazados de paganos. El único que queda malherido es su sobrino, quien representaba a su antepasado, Gotfredo de Lotaringia, pues no cabía que éste fuera representado por un campesino. Mientras los campesinos se dan su banquete, los huéspedes se deben contentar con el vino, el baile, la representación teatral, más las legumbres y verduras. Jerusalén ha sido tomada.

En "La natividad de Bardo", localidad cercana a la autora, ésta nos describe un nacimiento tradicional, el cual, conforme a la tradición del lugar, tiene la forma de un retablo. La mujer que estuvo a cargo de su cuidado después de la Segunda Guerra Mundial, empezó a añadirle más y más figuras, las cuales no existían inicialmente. Y es que como nos dice la autora: "Pues, si el nacimiento divino sucede siempre y en todo lugar, si atañe a cualquier cosa o suceso, por pequeño que sea - de pronto se hace evidente, que no es el momento de la Natividad Divina, la que hay que presentar al mundo, sino al revés - presentarle el mundo entero a la Natividad, traer el mundo a las puertas del retablo e introducir todo en él (...)"**** Cabe anotar, que luego de la publicación del texto, las visitas turísticas al pueblo de Bardo, para ver el mencionado retablo, aumentaron con creces.

"Glicinia", al igual que otros relatos de este libro, pareciera ser un relato realista, en el que se presenta un triángulo entre madre, hija, y marido de la hija. Al final éste ya muerto, vuelve a la vida, llamado por los besos de ambas mujeres. 

En cuanto a la "Presentación del autor" se trata de un relato, más que nada, de corte psicológico. El personaje principal, una mujer casada, viaja a la ciudad de Allenstein, donde sabe que se presentará un escritor, con el que alguna vez, soltera aún, mantuvo un romance. Quiere preguntarle porqué, a pesar de todas las promesas, se casó con otra. Sin embargo, a pesar de encontrarse en la misma ciudad y hospedarse en el mismo hotel, el encuentro simplemente no se da, pues en el momento preciso, ella se queda petrificada, sin la fuerza necesaria, para voltearse a saludarlo. Todo esto sucede en un tiempo, en el que esa parte del mundo pertenecía a Prusia Oriental, y en el que la gente se movilizaba en trenes, calesas y carruajes. Ahora, la ciudad en cuestión, pertenece a Polonia, y figura en los mapas como Olsztyn.

En „La prueba general” vemos a un matrimonio, que se ha quedado atrapado en su departamento, luego de una catástrofe ecológica. Se ha indicado a la gente que tape las ventanas como pueda y no salga de sus casas. Luego se corta la señal de radio, televisión y teléfono, así que nadie sabe realmente qué es lo que está pasando. Los esposos tampoco saben nada de su hija, quien se fue molesta de la casa, unas horas antes. No tienen nada qué hacer, ni de qué hablar entre sí, pero ni siquiera por eso, dejan de insultarse. A pesar de vivir años allí, por primera vez invitan a tomar café, a los vecinos del piso de abajo, para conocerlos, pero tampoco tienen mucho de qué hablar con ellos.

En cuanto al último relato, „Concierto de varios tambores”, éste es simplemente, indefinible y difícil de reseñar. Gira en torno a reflexiones sobre diversos temas, tales como: la naturaleza de la ciudad, donde habita la narradora de la historia; el tiempo y  la existencia o inexistencia del presente, mero punto convencional entre el pasado y el futuro; el sueño y la vigilia; o hasta qué punto, somos sólo aquello que ven los demás en nosotros. La narradora siente que la realidad va perdiendo consistencia, y que lo único que la sostiene, lo único fijo, son los conciertos de varios tambores, que se repiten con diferentes variaciones cada noche, en el patio de la casa donde vive y en los cuales ella también participa.


* Olga Tokarczuk, op. cit., p. 84
** Olga Tokarczuk, op. cit., p. 218
*** Olga Tokarczuk, op. cit., p. 57
**** Olga Tokarczuk, op. cit., Pp. 145-156
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Olga Tokarczuk: „Concierto de varios tambores" (Gra na wielu bębenkach)
Cracovia, Wydawnictwo Literackie (Editorial Literaria), 2018
Número de páginas: 412

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