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martes, 19 de noviembre de 2019

Sobre el libro "La inaudita eslavidad" de Maria Janion

Esta será una breve reseña del libro "La inaudita eslavidad" de la estudiosa de filología y cultura polacas, Maria JanionY aclaro que el término eslavidad, poco usado en español, se refiere al mundo y la cultura y/o culturas eslavas.

Entre los muchos temas que toca el libro, la autora nos habla de tres vertientes del pensamiento polaco. La primera de ellas estaría representada por Zorian Chodakowski, quien a inicios del siglo XIX, recopilara mitos y leyendas en los terrenos que ahora pertenecen a Lituania y Bielorrusia. (En la región de fronteras movedizas, como dijera yo alguna vez). Según Chodakowski, la cultura eslava en realidad es pagana, estando apenas recubierta por un barniz cristiano. Cabe anotar que la mayoría de sus recopilaciones aún no ha sido publicada. Éstas siguen durmiendo el sueño de los justos en los archivos de los que nadie las ha desempolvado. Sin Chodakowski, nos dice Maria Janion, no hubieran existido ni „Los abuelos" (Dziady) de Adam Mickiewicz, ni „El Rey Espíritu” (Król duch) de Juliusz Słowacki, dos obras cumbres de la literatura polaca. Formaron parte de esta vertiente, el historiador Joachim Lelewel y me parece que también el gestor cultural Piotr Skrzynecki, entre otros.

La segunda vertiente, representada por el autor de novelas históricas Józef Ignacy Kraszewski y el pintor Jan Matejko, entre otros, es la oficial, la que considera que la civilización en Polonia comenzó con el bautizo en el rito latino, en el que perdura hasta ahora. Lo anterior fueron siglos de paganismo salvaje, que ni siquiera vale la pena mencionar.

Sigue luego la tercera vertiente, la que considera que Polonia fue bautizada en el rito oriental en el siglo IX y que la lucha entre el príncipe Masław y Casimiro el Restaurador en el siglo XI, fue una lucha entre el cristianismo latino y el oriental. Luego de la muerte de Masław y el triunfo de los seguidores del rito latino, Polonia quedó varada en una encrucijada en la que se encuentra hasta ahora. "Al este de Occidente y al oeste de Oriente" como diría Sławomir Mrożek en alguna de sus obras.

Otro de los temas tratados en el libro es el de la alegoría de Polonia, la cual a lo largo de todo el siglo XIX fuera representada por una mujer doliente. Como ejemplo tenemos la imagen de la carátula del libro, que reproducimos aquí. Se trata de la reproducción del fragmento de un cuadro de Jan Matejko, en la que vemos a Polonia arrodillada y enlutada, a punto de ser esposada. Los militares que rodean al herrero, quien está a punto de hacer su trabajo, visten el uniforme del Imperio Ruso. A la derecha de Polonia está Ucrania, vestida de blanco, quien es arrancada a la fuerza de su lado. A la izquierda yace el cuerpo sangrante de Lituania. Sobre la pared vemos un anuncio con el número 1863, número del año en el que se produjo un levantamiento polaco contra el Imperio Zarista, el que fue cruelmente acallado.
Estas representaciones alegóricas cambiaron al entrar el siglo XX y producirse la independencia de Polonia en 1918. Un ejemplo de ello es la obra de Jacek Malczewski, quien representó a Polonia en muchos de sus cuadros, como una joven hermosa y seductora, llena de vitalidad y alegría, pero nunca de manera doliente.

Esta ha sido una pincelada de apenas dos temas de un libro, a través del cual la autora pretende motivar a los polacos a repensar su propia identidad e historia, así como su lugar en el mundo.


Ficha bibliográfica:
Maria Janion: "La inaudita eslavidad" (Niesamowita Słowiańszczyzna)
Cracovia, Wydawnictwo Literackie, 2017
Idioma: Polaco


lunes, 3 de septiembre de 2012

Comentario a "Europa entre Oriente y Occidente" de Norman Davies


Escribo esta nota tan sólo para comentar que acabé de leer el libro “Europa entre Oriente y Occidente” (“Europe Este and West”) de Norman Davies y que me siento casi plenamente identificada con el mismo. Al fin alguien puso en palabras lo que yo sentía al estudiar una historia o literatura “universal” que ignoraba totalmente la parte de Europa en la que están Polonia, Lituania, Bielorrusia y demás, vale decir la mitad de mi ser y mis raíces, como si ésta no existiera. Como si la mitad de mi ser procediera de no sé sabe donde, de algún lugar perdido cual el país del nunca jamás o la región detrás del espejo a la que llegara Alicia. Como si lo único que existiera de Polonia fueran los nazis persiguiendo judíos; y como si nunca hubiera muerto toda la gente que murió por arriesgarse a llevar libros en polaco en maletas de doble fondo, por atreverse a publicar poemas en polaco en imprentas clandestinas, o simplemente, por ser polacos, aunque no judíos. Como si no hubieran existido ni Broniewski, ni Baczyński, ni Słowacki y como si el idioma polaco fuera tan sólo un dialecto menor del ruso...
Ya Miłosz había escrito sobre el tema, pero él se había criado, como él mismo decía, en el límite entre Roma y Bizancio y se declaraba el último ciudadano del Gran Principado de Lituania. Su experiencia es la experiencia de la generación de mi madre, la última generación de los polacos "orientales". En cambio Davies es alguien que se formó en el ambiente educativo y académico "occidental", aquel que ignoraba y me parece que sigue ignorando olímpicamente la existencia de la otra Europa, la Europa "oriental". En ese sentido siento la experiencia de Davies como bastante cercana a la mía.
Otro aporte interesante de este libro es el concepto de clasicidio, el cual indica la matanza en masa de un grupo humano, debido a su origen de clase, así como el genocidio lo es de un grupo humano, debido a su origen étnico. Nunca había escuchado hablar de ese concepto, a pesar de haber sido ésa una de las mayores plagas del siglo XX.

Lima, 14 de junio del 2010

sábado, 25 de febrero de 2012

Sobre mis maestros literarios

A pesar de que involuntariamente me pasé un poco del tiempo al exponer en el II Congreso de Literatura Fantástica, al que gentilmente me invitó Elton Honores, por lo que pido disculpas a quienes me acompañaron en la mesa, no dije todo lo que tenía que decir sobre mis influencias literarias. Así que aquí lo pongo por escrito, como añadido a lo expuesto el jueves 24 de febrero.


Al sentarme a preparar lo que iba a decir hoy en día me puse a revisar escritos míos antiguos, que tenía guardados en la casa y que sobrevivieron a mis múltiples mudanzas y travesías. Encontré entre ellos dos páginas, que eran las que en realidad estaba buscando, escritas en diciembre de 1980, cuando varios de los aquí presentes tal vez aún no habían nacido. En ellas menciono no precisamente a mis influencias, sino a mis maestros de lo que yo llamo "mi Olimpo de la ciencia verdadera, la ciencia única." Aparte de varios de los ya mencionados como
José María Arguedas, Sigrid Undset, Juliusz Słowacki, Jarosław Iwaszkiewicz o García Márquez, menciono allí a Nikos Kazantsakis, autor de las novelas Carta al Greco y la famosa Última tentación de Cristo, en base a la cual se hizo la película. Menciono a León Tolstoi y Fiodor Dostojewski, cosa que me llama la atención, porque no siento que me hayan impactado tanto. A Halldor Laxness y su alucinante novela "La campana de Islandia", cuyo personaje femenino principal Snaefridur, tenía un talle como una caña quebrada por el fluir del viento. A Pablo Neruda, tomando vino tinto en Isla Negra, a pesar de haber sido asesinado un día nefasto de setiembre. A Vladmir Nabokov y su famosa novela Lolita. A Alejo Carpentier construyendo el Reino de este mundo, e invirtiendo el girar continuo del tiempo en el Viaje a la semilla. Y también a Thomas Mann y Hermann Hesse, describiendo la prístina vivencia del Hacedor de la lluvia durante el Matriarcado. Menciono asimismo a los cineastas Bertolucci y Woody Allen. Finalizo el texto diciendo, que sería feliz si fuera incluida algún día en el Olimpo de una niña menor que yo, que en el trance de aprender el mundo, lo pudiera aprender también de mí.