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jueves, 21 de julio de 2016

"Un Universo dividido" por Gérard Romuald Szkudlarski

Isabel Sabogal en su 'nivola'1

"... La esciciparidad reflexiva está en potencia en el para-sí reflexo: basta, en efecto, que el para-sí reflejante se ponga para sí como testigo del reflejo."
(J.P. Sartre, ''El Ser y la nada'')

Si intentáramos aglutinar el título del poemario "Requiebros vanos"2 con el título de la presente novela3 obtendríamos: "Requiebros vanos entre el Cielo y el Infierno: un Universo dividido". Lejos de ser un mero juego, la íntima concatenación complementaria de ambos títulos prueba la existencia de una realidad vivencial (Erlebnis) única a partir de la cual se configura y cristaliza el universo ficcional de la novelista. La novela existencial y fantástica de Isabel Sabogal es - al igual que las 'nivolas' de Miguel de Unamuno - una introspección y proyección literaria de cierto número de temas y/ o "leit-motiv" permanentes, propios de su cosmovisión poética. Es evidente que su “nivola” constituye la "estructura categorial", la 'gestalt' de lo fantástico, el imprescindible agente conductor, el mecanismo o artificio mediante el cual la "descritura fantástica", esto es la "deconstrucción verbal" que disloca la experiencia lectural va a sintomatizarse en el lector a través de las provocaciones lecturales4.
La descritura fantástica operada por la novelista, se nos presenta así como anihilación de nuestra realidad. "Este proceso de aniquilación tiende a la destrucción de un mundo y a la reaparición del caos. De manera simultánea, y concomitante juega en sentido inverso un proceso de construcción de un mundo nuevo, que es otro..."5. Esta "mise en abîme" literaria de la que habla Michel Butor6, mediante la develación de la "inquietante extrañeza" o "ambigüedad insólita" (Unheimliche) toma cuerpo a través del género nivola elegido por Isabel Sabogal (o por el cual ella ha sido elegida). Se trata pues de una novela fantástica cuya acción se desarrolla "fuera de lugar" (utopía) y "fuera de tiempo" (ucronía). La "Inómine" protagonista "que quiso y no pudo ser Cristina" - alter ego de la escritora - recorre aparentemente espacios fantásticos en tiempos ambiguos. La trama diegética no deja nunca a pesar de los estratagemas y procedimientos descritos, de ser “Ia narración del mundo privado en un tono privado"7. Parecería, que tanto el "Cielo", como la "Tierra" y el "Infierno", al igual que los seres que habitan los tres mundos, son proyecciones mentales de la novelista, evocados mediante la aproximación inductiva y la expresión cinestésica8. Todos ellos vectores de su imaginación creativa.
Todas estas proyecciones ambivalentes9, indagaciones cognoscitivas y/o actos intuitivos poseen la frágil consistencia ectoplásmica que les otorga la imaginación poética de Isabel Sabogal. Pero poseen también la fuerza decisiva de lo a-temporal y de lo a-espacial - abstraído por tanto - de la acción transmutadora de las leyes naturales. Del universo fantástico de la novela, sólidamente estructurado parten algunos brotes de otras expresiones vecinas: lo mágico, lo maravilloso, lo extraño, lo sumatural, lo esperpéntico y diabólico y también lo realista10. Acaso sea lícito y oportuno señalar algunas semejanzas y/o paralelismos - a nivel anecdótico - entre la presente novela - y otras obras y géneros: el drama romántico, la novela gótica, los relatos de Kafka. "A puerta cerrada" de J.P. Sartre, "La Divina comedia" de Dante, "El Inómine" de Samuel Beckett, "Relatos de Belzebuth a su nieto" de G.I. Gurdieff y "En busca de lo maravilloso" de Uspensky. No tiene mayor importancia si la novelista había bebido mucho, poco o nada en todas o en algunas de las mencionadas fuentes.
"El león está hecho de la carne de los corderos que ha comido, sin que sea por ello cordero" decía Goethe. A su vez, de ser cierta la hipótesis de ía "Pantomnesia" (Omnimemoria) del subconsciente colectivo, de la consciencia acumulativa que construye y aumenta la esencia sartreana de todo ser humano, ningún concepto, ningún contenido, ninguna idea sería privativa de una mente en particular.
En tal caso lo decisivo sería no el qué, sino el cómo, es decir la forma y/o el estilo, y en este aspecto la obra de Isabel Sabogal es significativamente original y marcadamente existencial. En la dimensión creativa las conversaciones de la Inómine (Namenlose) protagonista con Dios, con los ángeles y con los demonios son tanto o más consistentes que los diálogos naturalistas que entablan los personajes de las novelas de Émile Zola. Es a partir de este "realismo" de tercer grado o realidad tercera11 y más allá del imbroglio diegético, a menudo serial, polisémico y con diferentes contrapuntos, tanto situacionales como temporales que se hace posible distinguir e identificar las principales "ideas-fuerza", verdaderas obsesiones existenciales de una mente única y agonal que no cejará en su empeño gnoseológico. Se trata de una mente bivalente: narrador/personaje. Ahora bien, “un narrador que se hace ver y habla mucho, sólo es admisible si a la vez es personaje de la historia que narra y si como tal - tiene las mismas limitaciones epistémicas"12. Esta mente única aunque bi y hasta trivalente (narrador/personaje/narrador-personaje) ostenta un doble punto de vista: la 'visión-con' y la 'visión por detrás'. La primera corresponde a la conciencia que "siente" y la segunda a la conciencia que "juzga" (tanto a los demás como a sí misma). La "visión subjetiva" se imbrica e interrelaciona con la "visión objetiva" y la percepción ya no es tan sólo la del "yo" sino que se desdobla en "él"13. Se trata pues, de un desdoblamiento trágico de la autoconsciencia, equiparable a la llamada esciciparidad reflexiva de la que habla Sartre14.
El fruto de la minuciosa y prolongada auscultación del Cielo y del Infierno es pesimista: el Universo sigue escindido y la Inómine protagonista también. El armonioso intento de "com-unión", de fusión con los demás y con los "mundos" en una unidad indisoluble fracasa, hasta llegar a la intelección de la nadedad espectral de la fuerza "humana" y de la finalidad terrena y ultraterrena. En realidad la protagonista ha sido condenada al fracaso vital por la escritora antes de nacer. Vino al mundo "mortinata". No es de extrañar que todas sus posibilidades han sido también "mortiposibilidades": "...Escaparé al temor arrojándome hacia mis propios posibles, en la medida en que considere mi objectidad como inesencial. Ello no es posible excepto si me capto en tanto que soy responsable del ser ajeno. El prójimo se convierte entonces en aquello que me hago no ser, y sus posibilidades que deniego y que puedo simplemente contemplar, o sea mortiposibilidades."15 Es una "mujer sin nombre" es decir "inómine" (Namen-lose), no "innominada". "Inómine" se aplica al ser y/o a la persona que no puede ser nombrada por alguna falla que le es connatural. En cambio "innominado" es aquello que aún no ha sido nombrado. El inómine es un ser fallido conforme con el pensamiento existencialista: "La realidad humana, al trascenderse hacia su propia posibilidad de negación, se hace ser aquello por lo cual la negación por trascendencia viene al mundo; por la realidad humana viene la falta a las cosas en forma de "potencia", "inconclusión", "aplazamiento", "potencialidad"16.
Para la filosofía existencialista, profundamente arraigada en la experiencia de la situación humana17, el hombre (Dasein)18 o "para -sí"19, producto de la derelicción y sumido en la contingencia, vive alienado hasta que logre forjar su propia esencia20. También la protagonista de la novela vive alienada (alienus = separado de los demás, del mundo y de sí mismo), siendo un ente "híbrido", "tricotómico" y "tripartito" por su origen, se halla alienada inclusive de "su" nombre. Debido a su triple e irreconciliable naturaleza vive "transterrada" y "transterriterializada". Una barrera infranqueable que los griegos llamaban "horos" le impide superar la escisión. Al igual que el "phármacos", especie de chivo expiatorio sobre el cual la "thiasis", grupo social cargaba las culpas de la comunidad, también la "Inómine" recorre en vano los tres mundos, humillada y ofendida, plegándose reiteradas veces al repetido impulso pendular que la lleva - sin cesar - a través de los mundos que corresponden a su triple naturaleza. No pudiendo "echar raíces" en ninguno de ellos, su mal resulta endémico y su alienación permanente: "aislada - dice - para siempre de la gente en un aislamiento que ya no habría de romper jamás..."21. La culpa (Schuld) de la Inómine se halla vinculada ya a su simple existencia - ya que el hombre es - según Jaspers inevitablemente culpable. Toda finitud es fuente de falsedad y ésta implica culpa22. Lo que agrava su situación haciéndola hundirse cada vez más en las "arenas movedizas" es su insaciable deseo de "ser sí misma" (Selbstheit de Heidegger) que la llevará a comprender la injustificabilidad del hombre: "la contingencia no deja de infestarlo y hace que me capte a la vez como totalmente responsable de mi ser y como totalmente injustificable..."23. Conforme aumenta el bulto de la obra, la Inómine va experimentando la pesadilla a ojos abiertos que le ha tocado vivir (existir). Encerrada en su ipseidad (Selbstheit), experimenta la decadencia existencial (Verfallen), sabe que su destino al igual que todo destino del "para- sí" (Dasein) - echado a la existencia y por ello contigente es "ser - para - la muerte" (Sein-zum-Tode) y "ser – para - el fin" (Sein-zum-Ende). Se siente invadida por la fatiga existencial (Weltschmertz), cuyo único fin posible será el anonadamiento (Nichthafte). Todo intento de "comulgar", de compartir la vida con los demás (Mitsein), de obrar al unísono con el "prójimo", con el "otro" (Mitmachen) termina inevitablemente en el fracaso. Es ella misma su propia desgracia. Ella misma es la mancha (miasma), el foco de contagio y la ponzoña que lleva en la sangre es el fruto de la herencia. Es !a úlcera que no se puede sajar, pues el dolor de la Inómine es el de ser lo que ella es y no puede dejar de ser. Desgonciada de todo lo que es algo y mucho, la Inómine hace mutis. Dolor simpar es el suyo y seguirá siéndolo mientras viva. Tal cesura entre el yo y su existencia corporal convierte a la vida en enemiga de sí misma. En el dolor dice Sartre: "la conciencia vive en su contingencia". Pero no hay nada nuevo bajo el sol: “Nil novi sub sole" decía Salomón24. "En algunos poetas líricos griegos corno Teognis Mimnermo, el dolor de vivir, sin darles cuartel ni concederles armisticio, no tiene consuelo. Job, en su desdicha, querría no haber nacido. También estos poetas pregonan que no haber nacido sería lo mejor o en su defecto, "morir cuanto antes"25.
La tragedia se emplea en cosas respectivas al dolor del hombre, cuando éste colide aflictivamente con el mundo de su alrededor, de adentro o de arriba, en un conflicto práctico, psicológico o religioso. "El dolor humano es el terrazgo donde nace la tragedia. El sufrimiento de un alma, que puede sufrir con grandeza, eso y sólo eso es la tragedia..."26. En la novela de Isabel Sabogal se produce un doble movimiento atenuante que disminuye la crispación trágico – existencial mediante la representación sublimada del dolor humano. Sublimación que conduce de la conocida "mimesis" a la cristalización poética o "poiesis". A su vez el efecto cathártico, del que habla Aristóteles, resulta potencializado debido a la dimensión fantástica de la novela. También Vigotski27 recurre al término clásico de "catharsis" para denominar ese movimiento interno fundamental que se cristaliza en la estructura de la obra.
Sin embargo, para él, se trata más bien, de la solución de ciertos problemas de la personalidad, del descubrimiento de una verdad más humana, más elevada, de los fenómenos y situaciones de la vida. Los sentimientos, emociones, pasiones, forman parte del contenido de la obra de arte, pero en ella se transforman28. Al igual que un procedimiento artístico provoca la metamorfosis del material de la obra, puede provocar asimismo la metamorfosis de los sentimientos. Esta metamorfosis consiste en que éstos se elevan sobre los sentimientos individuales, se generalizan y se tornan sociales. Así, el significado y función de una novela que trasunta dolor, soledad y alienación, no consiste en contagiarnos estos sentimientos y/o estados, sino en plasmar esta soledad, este dolor de tal forma que, al hombre se le descubra algo nuevo, en una verdad más elevada y más humana.
Este es el segundo nacimiento de la "Inómine". Le deseamos que se convierta en una realidad patente y potente. Que conquiste el nombre, pero que sea "su nombre", que se mantenga incólume en su conquista, que preserve siempre la actitud erecta y aspirante y que mantenga la fidelidad al ser permanente frente al estar pasajero.

Gérard Romuald Szkudlarski,
Lima, julio de 1989.
(Epílogo de la novela "Un Universo dividido", publicada en su primera edición con el título "Entre el Cielo y el Infierno, un Universo dividido").

1Es así como Miguel de Unamuno denomina a sus novelas debido a su peculiar estructuración y original contenido.
2Isabel Sabogal, “Requiebros vanos”, Ignacio Prado Pastor Editor, Lima, 1988.
3Hemos tenido también en cuenta el título provisional de esta novela: "Historia de una mujer sin nombre" que conjugado con "Requiebros vanos" daría: "Requiebros vanos de una mujer sin nombre".
4Cf. Harry Belevan, “Teoría de lo fantástico”; Editorial Anagrama, Barcelona, 1976. Y "Antología del Cuento Fantástico Peruano" (Introducción), Ed. UNMSM, Lima, 1977.
5Robert Volmat en Harry Beleván; Op. cit. p. XXIV.
6 Cf. "Le livre et ses miroirs dans l'oeuvre de Michel Butor"; Archives des lettres modernes, N° 135; Mirand, París, 1974.
7Wolfgang Kayser, “Interpretación y análisis de la obra literaria”, Editorial Gredos, Madrid, 1961, p. 481.
8Jeanne Bemis, "L'imagination", p. 54; P.U.F. En Harry Beleván; Op. cit p. XXII.
9A menudo "bivalentes" y hasta "trivalentes".
10Harry Beleván, Op. Cit., p. XLV.
11Mario Vargas Llosa, "Harry Belevan o el robo perfecto”, en: “Escuchando tras la puerta”, p. 8; Tusquets Editores, Barcelona, 1975.
12Cf. Susana Reisz de Rivarola, "Teoría literaria", 2da. Ed., P.U.C.P., 1987.
13Cf. Anderson Imbert, "Crítica interna".
14Cf. J.P. Sartre. "El ser y la nada", p. 214.
15Cf. J.P. Sartre, Ibid., pp. 368/369.
16Ibidem, p. 261.
17Cf. Erich Koechler, "La torre y el abismo".
18La palabra "Dasein" designa - en la terminología existencialista heideggeriana al ser humano que echado a la existencia - simplemente "está allí".
19Es la variante sartreana del Dasein.
20Para Sartre, Cf. op. cit., el hombre primero existe para luego forjar su propia esencia ("la existencia precede a la esencia").
21Cf. Isabel Sabogal: "Entre el Cielo y el Infierno, un Universo dividido" (título con el que la presente novela fue publicada en 1989).
22Soy culpable frente al otro. Culpable en primer lugar, cuando bajo su mirada experimento mi alineación y desnudez como caída que debo asumir; es el sentido del famoso: "Conocieron que estaban desnudos" de la Escritura. Sartre, Op. cit., p. 508.
23J.P. Sartre, Op.cit., p. 393.
24Eclesiastés I/10.
25Cf. José Lasso de la Vega, "De Sófocles a Brecht", Editorial Planeta, Barcelona, 1971, p. 22.
26José S. Lasso de la Vega, Op. cit.p.15.
27Cf. A.N. Leontiev en Liev Siemionovich Vigotski, "Psicología del arte". Prólogo, pp. 9-11.

28Ibidem, p. 10.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Selección de mi poesía

Requiebros vanos

Hay una niebla agazapada por debajo de nosotros
En esa niebla viven y pululan los dragones
En esa niebla nacen y renacen las estrellas.

Eso es al fondo, para afuera no soy nada
más que un autómata sin ríos ni tinieblas
más que un autómata sin sueños ni esperanzas.

Y si no fuera por las tinieblas de la noche
Y por tu cuerpo de gata agazapada
Yo creería ser de veras eso.

Y creería en todo lo que digo
Y creería en todo lo que pienso
vanos requiebros, sueños vanos
por alcanzar el más allá de las estrellas
por alcanzar el más acá de lo diario.

Pero no hay nada ya alcanzable, todo es vano
menos el canto más allá del pensamiento
menos tu cuerpo de gata agazapada
en las tinieblas de la noche y de los sueños.

Isabel Sabogal
Lima, 1984
Del poemario "Requiebros vanos"

Lima, Ignacio Prado Pastor Editor, 1988

Enlace a la traducción de este poema al polaco, hecha por la misma autora


Poesía

Poesía
verbo dulce
horadando en las profundidades de lo humano.
Poesía
sueño eterno
flecha surcando el abismo hacia la nada.
Poesía
hambre eterna
nombre de oro añorado por los sabios.
Poesía
don inmenso
regalo, lluvia y música de dioses.
Poesía
sueño claro
horadando en las profundidades de lo humano.

Isabel Sabogal
Lima, 1986
Del poemario "Requiebros vanos"
Lima, Ignacio Prado Pastor Editor, 1988
Enlace a la traducción de este poema al polaco, hecha por la autora.

Todo está hecho a la medida de ti misma...

Todo está hecho a la medida de ti misma,
El alma es alma y nuestro cuerpo,
Una dulce maraña entretejida
Por las tinieblas de la noche y de los sueños.
Todo está hecho a la medida de ti misma,
Aquella calle, aquel jardín, aquel recuerdo,
Aquellas hojas que se pierden en el aire,
Aquellos libros, aquel bar y aquellos besos.

Todo está hecho a la medida de ti misma,
Por más que nos presionen los muertos y los vivos,
Por más que nos persigan diciendo lo que somos,
Lo que no fuimos, lo que jamás seremos,
Un cuerpo, un apellido, una sonrisa,
Una mirada que se pierde con el viento...

Isabel Sabogal
Cracovia, 1990
Del poemario inédito: "Todo está hecho a la medida de ti misma"

Publicado en el diario "El Sol" del Cusco, 2002
y en la antología "Poesía Perú Siglo XXI",
Lima, Fundación Yacana, 2007


Enlace a la traducción de este poema al polaco, hecha por la autora.


Cayara

A la memoria de mi padre

Hay mucha amargura en el fondo de nosotros,
Cuando nos van matando a culatazos,
Y van diciendo que lo nuestro ya se ha muerto,
Que no vivimos, que jamás hemos vivido,
Que estamos vivos, que jamás nos hemos muerto.
Que el dolor que nos cala es un dolor inexistente,
Que vivimos llorando en un mundo de fantasmas,
Que los toros no gimen, las lagunas no viven,
Las cabezas no vuelan y los cerros no hablan;
Que no hay brujos, ni huacos, ni gentiles, ni ichiqolqos,
Que no hay hierbas que curen, que no hay coca ni mesas,
Ni arcoiris que canten...
Que no somos ya nadie, nuestra lengua no es lengua,
Nuestra raza no es raza, nuestro cuerpo no es cuerpo.

Poema loco y raro, como que es loco el mundo,
Como que ha sido escrito en la lengua que nos odia…

Isabel Sabogal
Lima, 1988
Del poemario inédito "Todo está hecho a la medida de ti misma"
Publicado en la revista "La hoja latinoamericana", Uppsala, Suecia, 1993
en el diario "El Sol", Cusco, julio del 2002
y en la antología "Poesía Perú Siglo XXI",
Fundación Yacana, Lima, 2007

domingo, 23 de septiembre de 2007

Sobre la obra literaria de Isabel Sabogal


Respecto de su obra Pedro Granados nos dice en su artículo Los poetas vivos y más vivos del Perú, y también de otras latitudes: “De Requiebros vanos cabe puntualizar lo que dice Javier Sologuren en el breve prólogo al libro: "Es en el amor y la muerte, hontanares que jamás cesan, donde abreva su verso imbuido de una pureza adolescente y abierto a relampagueos visionarios". Afines en el espíritu y semejantes en calidad, agregaríamos, a los del joven y malogrado poeta Javier Heraud. Pureza (autenticidad), capacidad de visión y tino de una muchacha que, aunque sea también lo femenino un tema visible en su obra, acierta en no tratar de escribir de modo fundamentalista, sino que nos habla del "amor y la muerte" que es común a todos.”
Pedro Granados distingue además en su poesía un aura núbil y feérica, y un inquietante, sutil y hondo erotismo, aunque diriamos que muy sutil en comparación a lo que han escrito y publicado otras mujeres de su edad.

Podemos decir que en la obra de Isabel Sabogal, como bien lo señala Granados, al describir su obra como “escrita desde el entrecruzamiento cultural”, confluyen dos vertientes literarias y culturales básicas: la hispano – andina propia del Perú y la polaca. Esto dificulta un tanto el análisis de la misma, porque muy poca gente maneja ambos códigos. Dificulta también la clasificación de la escritora dentro de una categoría establecida, que es a lo que principalmente se dedica la crítica literaria. Como ejemplo bastan los epígrafes de sus libros: los del poemario Requiebros vanos, y de la novela Entre el Cielo y el Infierno, un Universo dividido son de Baczyński, poeta polaco muerto en el levantamiento de Varsovia, a los veinticuatro años de edad, en traducción de la misma poetisa:

Tan sólo sabemos: en el último sueño del sufrimiento
hay una casa esculpida en el sol y bajo ella la tierra tibia...

y

Danos labios como nubes celestes
que son puras bajo el trueno cayente.

El epígrafe del poemario Todo está hecho a la medida de ti misma es de Czeslaw Milosz, poeta polaco, premio Nobel de Literatura 1980 y también en traducción de la misma poetisa:

De la materia tenaz ¿Qué podemos rescatar?
Nada, a lo sumo la belleza
Y entonces deben bastarnos las flores del cerezo,
Y los crisantemos y la luna llena...

En cambio el epígrafe del poema Felicidad con el que se inicia Requiebros vanos es de César Vallejo:

Y cuándo nos veremos con los demás al borde
de una mañana eterna, desayunados todos.

Gérard Romuald Szkudlarski nos comenta en el epílogo de la novela Entre el Cielo y el Infierno, un Universo dividido: “Del universo fantástico de la novela, sólidamente estructurado parten algunos brotes de otras expresiones vecinas: lo mágico, lo maravilloso, lo extraño, lo sobrenatural, lo esperpéntico, lo diabólico y también lo realista...”

Tanto en su prosa como en su poesía está muy presente la cosmología católica, cuyos personajes, además de los humanos, son los ángeles y demonios, y los lugares, aparte de la Tierra, el Cielo y el Infierno. La novela Entre el Cielo y el Infierno, un Universo dividido trata sobre una niña de naturaleza triple humano – demoníaco – angelical, que desde niña recorre “los insondables caminos del Universo”, esto es la Tierra, el Cielo y el Infierno. Son personajes de la obra Dios y Lucifer, y los demonios discuten con los ángeles sobre la naturaleza del Bien y el Mal. Es luego de la lectura de la novela que Gonzalez Vigil le aconseja leer El señor de los anillos de Tolkien, autor en ese entonces casi desconocido en el Perú. Es también después de la lectura de la novela que Onorio Ferrero le presta dos novelas de Gustav Meynrick: El Golem y El dominico blanco. Hay similitud de temas con estas obras, si bien no influencia. De lo que si hay influencia es de la novela El manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki, autor polaco que escribía en francés, y que fue libro de cabecera de la autora, mientras escribía la novela; de Sor Juana de los ángeles de Jaroslaw Iwaszkiewicz; de las obras de Isaac Bashevis Singer, de las escandinavas Sigrid Undset y Selma Lagerlof; y por supuesto de los peruanos como José María Arguedas y Alfredo Bryce Echenique; y de los latinoamericanos como Jorge Luis Borges y García Márquez.
Podemos decir pues que la obra de Isabel Sabogal es de múltiples influencias culturales, con algunos temas puntuales que la atraviesan: el erotismo, la recreación de tópicos clásicos como el efímero paso del tiempo en el poema Carpe diem, el amor y la muerte, la presencia tangible del Bien y el Mal, a través de la presencia de Dios y Lucifer, de los ángeles y demonios, entremezclado todo con “el más acá de lo diario”. En el poema Cayara vemos la ligazón de la autora al mundo andino y al universo arguediano. Los personajes míticos a los que allí alude están presentes en la mitología andina y en el libro Mitos, cuentos y leyendas del Perú, recopilación que hicieran José María Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos.

Lima, 2006

Lo escribí en tercera persona en respuesta a algunos comentarios e interrogantes sobre mi obra, tales como la pregunta clásica: "¿A que generación perteneces?”.


miércoles, 13 de junio de 2007

Sobre Isabel Sabogal

Suele decirse que toda interpretación es a la vez una traición. “Traduttore tradittore” dice un dicho italiano. Esto podemos aplicarlo, ya sea, a la interpretación como traducción, esto es, de un idioma a otro, a la interpretación de la realidad social o cultural circundante (sociología, antropología), a la interpretación de los hechos (historia) o a la interpretación de una o varias obras artísticas, incluida la literatura (crítica literaria).
En cuanto a la crítica literaria peruana, considero al igual que González Vigil y otros que se ha abusado mucho del concepto de “generaciones”. La generación del 50, del 70, del 80, del 90, etc. Pues una generación presupone, no sólo el haber nacido o el haber comenzado a publicar en el mismo idioma, espacio geográfico y en un lapso de tiempo similar, sino el haber compartido espacios comunes, así como un mínimo común denominador en cuanto a estilo y en cuanto a temas literarios. Según Ortega y Gasset este lapso de tiempo es de quince años, si bien algunos críticos de la escena nacional lo redujeron a diez, e incluso menos.
Es comprensible que la crítica literaria como cualquier disciplina, necesite categorizar para poder analizar, pero toda categorización es limitante por definición. ¿Pues que podemos decir de quienes nacieron en el mismo espacio geográfico, pero llevaron una vida un tanto nómade, nutriéndose de diferentes culturas y modus vivendi, escribiendo en más de una lengua, sobre temas totalmente disímiles a los de la generación “que les corresponde” y en un estilo totalmente diferente?
Es el caso de Isabel Sabogal, quien si bien es limeña de nacimiento pasó la mitad de su vida fuera de Lima, viviendo en lugares tan disímiles como pueden serlo Varsovia y Cracovia en Polonia o Huaraz y Cusco en el Perú.
- Al año me llevaron a México – nos cuenta Isabel – me regresaron a los dos años, y si bien no recuerdo nada de eso, algo debe haber quedado en mi memoria subconsciente. Cumplí diez años en altamar, en medio del Atlántico. Hice cuarto grado de primaria en Gottingen, en Alemania. Aprendí el alemán, sé que lo hablé bien, pues recuerdo el contenido de libros que leí en alemán, pero ya olvidé el idioma.
Su primera lengua literaria fue el polaco, lengua en la que escribió su primera novela, a los doce años de edad, cuando vivía en Varsovia. Retornó luego con su familia a Lima, pero siguió escribiendo en polaco durante muchos años, mientras finalizaba el colegio, y mientras estudiaba Lingüística y Literatura en la Universidad Católica de Lima.
- Me costó mucho cambiar de lengua literaria – nos cuenta Isabel – Lo logré intentanto traducir una novela, aún inédita, que escribí durante cinco años, al castellano, pero en realidad lo que hice fue escribir otra novela. Esta novela se publica en Lima en 1989 con el título Entre el Cielo y el Infierno, un Universo dividido con Ignacio Prado Pastor Editor, reeditándose en 1993.
De la novela se pasa al relato y de allí a la poesía. Curiosamente, lo primero que publica es el poemario Requiebros vanos, con Ignacio Prado Pastor Editor, Lima, 1988.
En 1989 viaja a Polonia con una beca para traducir literatura polaca al castellano, otorgada por el Ministerio de Arte y Cultura de Varsovia.
En Polonia se hace traductora jurada del polaco al castellano. Dicta cátedra en la Universidad Jagiellónica de Cracovia del curso “Aproximación al mundo andino”. Publica apenas un relato y un fragmento de su novela inédita en la prensa polaca. En 1998 decide regresar con su familia al Perú, luego de una estadía de nueve años en Polonia, tanto en Cracovia, como en el campo de Cracovia.
- Puedo decir que así como conozco el Perú profundo, así también conozco la Polonia profunda – nos dice Isabel – La mayoría de la gente de mi edad salió del Perú para no regresar y 1989 fue el año en el que más gente salió en aquella época. Sin embargo, nosotros regresamos. Llegué a la conclusión de que no podía vivir fuera del Perú. Me despertaba llorando, soñando con el olor a eucalipto. Pero, gracias a Dios, nos libramos del paquetazo y de la época de mayor crisis en el país.
Se establece con su familia en el Cusco, donde en el 2000 es candidata al Congreso de la República por Perú Posible con el Nº 63. Trabaja con turistas franceses y polacos. Participa activamente en la vida literaria y cultural de la ciudad. Desde el 2002 ha publicado periódicamente su poesía en el diario “El Sol” del Cusco. Estos poemas forman parte del poemario Todo está hecho a la medida de ti misma, aún inédito en forma de libro. Isabel agradece la acogida que su poesía tuvo entre la población cusqueña.
En Cusco participa en la organización del III Encuentro Sur – Peruano de Escritoras en el 2003, en el Comité Cívico de Defensa del Patrimonio Cultural del Cusco, en la Asociación de Escritoras del Cusco y en la Asociación de Artistas del Cusco.
En el año 2005 retorna a Lima, después de dieciséis años de ausencia. Trabaja en turismo receptivo y como traductora del polaco al castellano y viceversa, autorizada por la Embajada de Polonia en Lima.
La antología Poesía, Perú s. XXI, publicada el 2007 en Lima por la fundación Yacana incluye dos poemas suyos: Cayara y Todo está hecho a la medida de ti misma, así como algunos poemas de su hija Alejandra Málaga Sabogal.

Esta pequeña introducción biográfica nos permite presentar al personaje y a su vez argumentar que el análisis de su obra, categorizándola en función de generaciones, ya sea dentro o fuera del Perú, no encaja. Si bien cronológicamente le correspondería pertenecer a la así llamada “generación de los ochenta”. Como ella misma dice:
- Muchos de nosotros, poetas y escritores, nos identificamos con determinadas escuelas, tendencias poéticas, ligadas a un lugar y una generación determinada, y que se van definiendo en conversaciones de café y en tertulias interminables. Otros lo hacemos en la soledad, independientemente de lo que hagan nuestros coetáneos, nutriéndonos directamente de las fuentes clásicas. Es con estos últimos, con los que me identifico.

Lima, 2006


Lo escribí en tercera persona en respuesta a algunos comentarios e interrogantes sobre mi persona, tales como la pregunta clásica: "¿A que generación perteneces?".