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martes, 29 de marzo de 2022

Sobre el segundo libro de la novela "El amante polaco" de Elena Poniatowska

Esta será una breve reseña del segundo libro de la novela „El amante polaco” de Elena Poniatowska. O tal vez debiera decir de las novelas, en plural, pues en realidad se trata de dos novelas intercaladas en el mismo volumen.

En la primera seguimos las peripecias del rey Estanislao Augusto Poniatowski en la Varsovia del siglo XVIII. Esta me resulta más cercana, puesto que tanto la ciudad, en la que he vivido algunos años, como algunos apellidos, tales como Radziwiłł, Czartoryski o Branicki, me resultan familiares. Además la autora se esfuerza en explicar quién es quien.

En la segunda seguimos las peripecias de la autora en el México de los siglos XX y XXI y allí si me siento totalmente perdida. Puesto que en este caso la autora no se esfuerza en explicar quién es quien, al detalle. Y como ya dije, en la reseña anterior, sólo ubicaba, antes de leer el libro, algunos nombres, como el de Elena Garro u Octavio Paz. Y ojo, que he estudiado Lingüística y Literatura Hispánica en la Universidad Católica de Lima. ¿Cómo se sentirá pues el lector hispano, ajeno a las latitudes mexicanas, que no tenga esa formación?

Alguna vez Gabriela Cuba, quien vivió varios años en España, me comentaba lo difícil que es para nosotr@s, l@s escritor@s, traspasar las fronteras nacionales, por no decir regionales. Aparentemente, al hablar la misma lengua, formamos parte del mismo universo, pero no es así.

- En España - me decía - el escritor peruano es Mario Vargas Llosa. Y uno que otro tal vez  haya leído o haya escuchado hablar de Bryce Echenique. Pero nada más.

En todo caso, el círculo mexicano de hace poco más de medio siglo hasta la fecha, definitivamente no es el mío. Pero no puedo negar que he aprendido algo. Pues si bien sabía que México es un país marcado por los atentados políticos y alguna que otra matanza, como la de 1968, no conocía los detalles.

En todo caso se trata de dos novelas separadas, que no tienen nada que ver entre sí. Porque tampoco estamos frente a una saga familiar, en la que se narran los hechos detallados de lo acontecido a las generaciones sucesivas, hasta dar con la autora del libro.

Si bien, al leer el primer libro, el intercalar ambas historias, me pareció un recurso interesante, debo admitir que en cuanto al segundo, eso me dificultaba mucho la lectura. Por lo que finalmente acabé leyéndolas por separado.


Y en cuanto a la parte que corresponde a la historia del rey Estanislao Augusto Poniatowski, aparte de aclarar nuevamente que eran los trineos y no los carruajes, los que se deslizaban sobre el hielo; y que el castillo de Wawel, así como el barrio de Kazimierz se encuentran en Cracovia y no en Varsovia, no me queda más que felicitar a la autora por la investigación realizada.


Ficha bibliográfica:

Elena Poniatowska: „El amante polaco”, libro 2

México, Seix Barral, 2021

Idioma: Español

 

domingo, 27 de febrero de 2022

Sobre el primer libro de la novela "El amante polaco" de Elena Poniatowska

Esta será una breve reseña del primer libro de la novela „El amante polaco” de Elena Poniatowska. Es obvio que el título, que por cierto desconocía, me atrajo desde un inicio, por mi interés, si no obsesión, en la historia de Polonia. En ese sentido puedo decir que el libro no me ha defraudado, si bien tiene algunos detalles difíciles de digerir para alguien, que conoce a fondo la realidad geográfica polaca. Como que sobre la nieve se avanza en trineo y no en carruaje o berlina. 

Por otro lado, a pesar de que Seix Barral es una editorial aparentemente muy cuidadosa, en el mapa al inicio del libro figura el mar Báltico como el Ducado de Prusia; y la monarquía austríaca como Imperio Austro-Húngaro, a pesar de que en el siglo XVIII no existía bajo ese nombre. Pero insisto, estos son errores de edición, no de la novela.


De todas maneras me resultó muy interesante leer una novela en la que se presenta la historia del rey Estanislao Augusto Poniatowski, llamado cariñosamente Staś, en base a su diario, escrito en francés. El libro tampoco pretende hacer un análisis exhaustivo de la historia de la Polonia dieciochesca, centrándose sobre todo en la formación recibida por Estanislao, tanto en Polonia, como en Francia, Holanda, Gran Bretaña, Sajona y Rusia; así como en sus amores a vida o muerte con Catalina la Grande. Y debo admitir que la autora ha hecho un trabajo de investigación encomiable, tanto más difícil, cuanto que no habla polaco. Lo que si puede resultar incomprensible para el lector hispano, sin una explicación previa, es de porqué Estanislao, llegó a ser rey, sin haber nacido como tal. Y es que desde la segunda mitad de siglo XVI, los reyes de la República de las Dos Naciones (Polonia y Lituania) eran elegidos por la nobleza polaco-lituana. El primer libro finaliza con la coronación de Estanislao Poniatowski.


Eso en cuanto a la parte histórica. Aparte el libro entrelaza los sucesos de la vida de Estanislao Poniatowski, con los de la vida de la descendiente de su hermano y autora del mismo, Elena Poniatowska, descritos en primera persona. Recurso que me parece interesante y que tal vez algún día llegue a utilizar. La autora nos dice en algún momento, que ella era la de todos los privilegios, cosa en la que sinceramente dudo. ¿Pues es acaso un privilegio fugarte a los diez años de edad, al otro lado del mundo en medio de la guerra? ¿Así fuera a la tierra de tu madre? Y sé que no lo es, pues yo misma desciendo por línea materna de migrantes de la nobleza polaca. ¿Es acaso un privilegio estudiar en un internado, alejada de tu familia durante cuatro años, para que luego te digan, que tu certificado no es válido para realizar estudios universitarios en México? ¿Es acaso un privilegio el que te violen, sin saber que te están violando, porque nadie te habló nunca del tema? ¿Es acaso un privilegio el que te envíen a dar a luz a Roma, vale decir nuevamente al otro lado del mundo, sin siquiera informarle a tu padre de tu estado? Y finalmente, ¿es acaso un privilegio el que te fuercen a entregar a tu hijo en manos de tus tíos, para que tenga apellido, posición y familia? (Sin embargo aclaro, que el hijo volvió felizmente con ella, gracias a la intervención de su abuela materna y bisabuela del niño, quien los acogió en su casa).

Porque todo esto es lo que le sucedió a la autora, quien tuvo la valentía de denunciarlo a los 88 años en la novela en cuestión. Y quien, luego de lo sucedido cuando era chiquilla, tuvo la fuerza para seguir con su vida y obra. Y es que las jóvenes de hoy, no tienen conciencia de lo que era ser mujer en el mundo hispano (y no sólo), hace apenas medio siglo.


Para finalizar diré, que personalmente me resultaron mucho más familiares los personajes del siglo XVIII, que los de la juventud mexicana de la autora, cuyos nombres, a excepción de Octavio Paz, Diego Rivera, Juan Rulfo y tal vez alguno más, desconocía totalmente. Pero eso es una particularidad propia de mi persona, quien vive más en la historia, que en el presente.

Diré también, que a pesar de las objeciones presentadas al comienzo de la reseña, recomiendo encarecidamente al lector hispano, la lectura de esta novela. 



Ficha bibliográfica:

Elena Poniatowska: „El amante polaco”, libro 1

México, Seix Barral, 2019

Idioma: Español


miércoles, 12 de mayo de 2021

Listado de notas publicadas en la "Gazetka Dom Polski"

Desde diciembre del 2005 hasta enero del 2016 publiqué varias notas sobre la historia, literatura, cultura y actualidad de
Polonia, así como sobre personajes de la colonia polaca en el Perú, en el boletín de la Asociación de familias peruano-polacas en el Perú, 
„Gazetka Dom Polski”. Varias de estas notas se encuentran en este blog, con la etiqueta Prensa peruano - polaca. También se encuentran en el blog dompolskiperu.blogspot.com y en otros lugares de la red.

Aquí va un listado, lo más completo posible, de las mismas.


  1. La Navidad en Polonia, Lima, Gazetka Dom Polski, diciembre del 2005.
  2. Semblanza de Ryszard Kapuściński, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 14, junio del 2007.
  3. Sobre la Constitución del Tres de Mayo, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 25, mayo del 2008.
  4. Sobre el Día de los Polacos en el Exterior, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 25, mayo del 2008.
  5. Fiesta del Tres de Mayo en Lima, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 26, junio del 2008.
  6. Visita oficial del Premier Donald Tusk al Perú, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 26, junio del 2008.
  7. Sobre la película "Katyń" de Andrzej Wajda, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 27, julio del 2008
  8. Semblanza de Eduardo de Habich, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 27, julio del 2008.
  9. Sobre el poeta Krzysztof Kamil Baczyński, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 28, agosto del 2008.
  10. Fragmento de los recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 30, octubre del 2008.
  11. Vida y obra del pintor Nikifor, Lima, Gazetka Dom Polski, Nº 31, noviembre del 2008.
  12. Semblanza de Jorge Paweł Castañeda Wysocki, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 33, enero del 2009.
  13. Libros polacos a la venta en Lima, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 36, mayo del 2009.
  14. Listas electorales al Parlamento Europeo, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 37, junio del 2009.
  15. Exposición sobre la presencia milenaria de los judíos en Polonia, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 38, julio del 2009.
  16. Recordando la marcha en apoyo a "Solidaridad", Lima, Gazetka Dom Polski, N° 39, agosto del 2009.
  17. Imágenes del otoño en Polonia, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 40, setiembre del 2009.
  18. Exposición fotográfica a cargo de Ignacio Cateriano Rostworowski, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 41, octubre - noviembre del 2009.
  19. Recordando a nuestros compatriotas: Hilda Reátegui de Lawiński, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 49, julio del 2010.
  20. Literatura polaca en Lima, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 50, agosto del 2010.
  21. Comentando el Festival de Cine Polaco en Lima, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 51, setiembre del 2010.
  22. Sobre la escritora Eliza Orzeszkowa, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 51, setiembre del 2010.
  23. Sobre la escritora Maria Konopnicka, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 52, octubre del 2010.
  24. Más sobre literatura polaca en Lima, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 54, diciembre del 2010.
  25. Sobre el historiador Paweł Jasienica, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 55, enero del 2011.
  26. Comentario al libro "Mi pequeña Polonia" de Krystyna Ciapciak R., Lima, Gazetka Dom Polski, N° 59, mayo del 2011.
  27. Reseña de la conferencia "Una mirada a la literatura polaca contemporánea", Lima, Gazetka Dom Polski, N° 72, agosto - setiembre del 2012.
  28. Sobre el escritor y poeta Zbigniew Herbert, (nota acompañada de un poema del poeta referido en la traducción de Lucía Málaga Sabogal), Lima, Gazetka Dom Polski, N° 75, febrero - marzo del 2013.
  29. Sobre Jan Potocki y el „Manuscrito encontrado en Zaragoza”, Lima, Gazetka Dom Polski, Nº 79, octubre - noviembre del 2013.
  30. Semblanza de Alfred Rosenblatt, (en colaboración con Alhelí y Gabriel Málaga Sabogal), Lima, Gazetka Dom Polski, N° 81, febrero - marzo del 2014.
  31. Semblanza de María Rostworowski Tovar de Diez Canseco, (en colaboración con Alhelí y Gabriel Málaga Sabogal), Lima, Gazetka Dom Polski, N° 84, agosto - setiembre del 2014.
  32. Sobre el Cementerio Británico del Callao, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 91, octubre - noviembre del 2015.
  33. Anécdotas de la historia de Polonia, Lima, Gazetka Dom Polski, N° 92, diciembre del 2015 - enero del 2016.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Sobre las "Memorias" de Paweł Jasienica

Esta será una breve reseña del libro „Memorias” (Pamiętnik) del renombrado historiador polaco Paweł Jasienica (1909 - 1970), seudónimo con el que publicaba Lech Beynar. Y es que el autor se esforzó en escribir esta pequeña autobiografía literalmente de memoria, habiendo tenido que quemar las páginas del diario que llevaba, para evitar que cayeran en manos indeseadas, vale decir el Servicio de Inteligencia de la Polonia comunista.

Puede llamar la atención del lector latinoamericano, el que el autor del libro, se definiera como polaco, habiendo nacido en la localidad rusa de Simbirsk (actualmente Uliánovsk).  Localidad famosa por ser la cuna de Vladimir Illich Uliánov, conocido comúnmente como Lenin. 

Y es que en el continente americano se acostumbra definir la nacionalidad, según el país de nacimiento, independientemente de los orígenes familiares. En el caso de Europa esa definición tiene que ver, tanto con los orígenes, como con la cultura y el idioma, transmitidos en casa. Como parte de la cultura polaca se consideraba la religión romano-católica, aunque eso actualmente está cambiando.

El autor nos comenta sus orígenes en la introducción del libro. Sus dos abuelos habían participado en los levantamientos nacionalistas polacos. El abuelo materno en el  de 1830 y el paterno en el de 1863. 

El padre del autor, Nicolás Beynar se crió en San Petersburgo, en una casa en la que se hablaban varios idiomas. El pequeño Nicolás se comunicaba en polaco con su padre; en castellano con su abuela, quien era española; en francés y castellano con su madre, quien había nacido en Francia; y en ruso con las chicas de servicio. 


El autor nos habla de las localidades de Maksátija (Rusia) y Tarashcha (Ucrania), en las que vivió siendo niño, describiendo las relaciones entre los diferentes grupos étnicos y sociales que las poblaban. Cuando estalló la Guerra Civil, su familia ya se había asentado en Tarashcha. Fue pues testigo de como diferentes bandos llegaban y tomaban el poder en dicho pueblo, matándose los unos a los otros. Nos habla del pogromo, matanza de judíos, organizada en esa localidad por el general ruso blanco Denikin, durante la cual los padres del pequeño Lech, lograron salvar a ocho personas. La situación se tornaba cada vez más inestable.

Cierta madrugada llegó a Taraschcha el abuelo, desde el pueblo de Poradówka, donde vivía, para avisar que los bolcheviques estaban en camino. La familia del autor, a las justas logró partir, resguardada por la retaguardia del Ejército Polaco, que retornaba a Polonia, luego de haber marchado sobre Kiev. Al amanecer siguiente, al volver la vista atrás, divisaron el resplandor del fuego que se había apoderado de Tarashcha. Eran los bolcheviques, quienes habían organizado su propio pogromo. La familia del pequeño Lech siguió avanzando y fue así como, tanto él, como sus padres y hermanos, llegaron a la ciudad de Varsovia, que les era totalmente desconocida. De allí se trasladaron a la región de Vilna (actualmente Lituania), que desde 1922 pasó a formar parte de la República de Polonia. 


El autor nos habla luego de sus años de estudiante de historia en la ciudad de Vilna y de su formación militar. Nos describe a diferentes personajes, tanto del mundo militar, como del de la cultura y política de la época. Se muestra crítico frente al gobierno de la Polonia de entreguerras, aunque sin caer en los extremos.

Nos cuenta luego, como durante la Segunda Guerra Mundial, combatió en las filas de Armia Krajowa, ejército subterráneo, dirigido por el Gobierno Polaco en el exilio. El 15 julio de 1944 el Comando Mayor del mismo acordó combatir a los nazis conjuntamente con el Ejército Soviético. Dos días después, en contra de lo pactado, los soviéticos arrestaron al mando mayor de Armia Krajowa en Vilno, desarmando a sus tropas. El autor logró salvarse del arresto y de una posterior deportación a Siberia o al Asia Central, pues pasó a la clandestinidad. El 19 de agosto su batallón fue atacado por los soviéticos, en el bosque, desde el cual operaban.

En julio de 1945 las potencias mundiales, desconocieron la legitimidad del gobierno polaco en el exilio, pasando a reconocer el gobierno polaco, recién creado en Polonia, sujeto a la Unión Soviética. El autor se encontraba con su célula en el bosque, sin ninguna directiva, a la que atenerse. En agosto del mismo año cayó malherido. En setiembre se disolvió el batallón. En 1948 fue arrestado por haber formado parte del ejército de Armia Krajowa y, al poco tiempo, liberado. 

Pasada la guerra, en 1946, el autor empezó a publicar en el „Semanario Universal” (Tygodnik Powszechny) de Cracovia. Primero con nombre propio y luego con el seudónimo de Paweł Jasienica. Decidió hacerlo para proteger a su esposa, quien se había quedado en la ciudad de Vilna, que mientras tanto, había pasado a formar parte de la Unión Soviética. Y es que temía que la deportaran a Kazajstán en el Asia Central, tal como había sucedido con los propios padres y la hermana del autor, a inicios de 1940. Y eligió ese nombre en honor al cura del pueblo de Jasienica, en cuya casa convaleció y se curó de sus heridas. 

Espero el lector me perdone la descripción tan detallada de estos hechos. Lo hice para explicar lo complicado de la situación política de aquel entonces, cosa que espero haber logrado. 



Ficha bibliográfica:

Paweł Jasienica: „Memorias” (Pamiętnik)

Varsovia, Editorial Czytelnik, 1993

Número de páginas: 188

Idioma: Polaco


martes, 19 de noviembre de 2019

Sobre el libro "La inaudita eslavidad" de Maria Janion

Esta será una breve reseña del libro "La inaudita eslavidad" de la estudiosa de filología y cultura polacas, Maria Janion. Y aclaro que el término eslavidad, poco usado en español, se refiere al mundo y la cultura y/o culturas eslavas.

Entre los muchos temas que toca el libro, la autora nos habla de tres vertientes del pensamiento polaco. La primera de ellas estaría representada por Zorian Chodakowski, quien a inicios del siglo XIX, recopilara mitos y leyendas en los terrenos que ahora pertenecen a Lituania y Bielorrusia. (En la región de fronteras movedizas, como dijera yo alguna vez). Según Chodakowski, la cultura eslava en realidad es pagana, estando apenas recubierta por un barniz cristiano. Cabe anotar que la mayoría de sus recopilaciones aún no ha sido publicada. Éstas siguen durmiendo el sueño de los justos en los archivos de los que nadie las ha desempolvado. Sin Chodakowski, nos dice Maria Janion, no hubieran existido ni „Los abuelos" (Dziady) de Adam Mickiewicz, ni „El Rey Espíritu” (Król duch) de Juliusz Słowacki, dos obras cumbres de la literatura polaca. Formaron parte de esta vertiente, el historiador Joachim Lelewel y me parece que también el gestor cultural Piotr Skrzynecki, entre otros.

La segunda vertiente, representada por el autor de novelas históricas Józef Ignacy Kraszewski y el pintor Jan Matejko, entre otros, es la oficial, la que considera que la civilización en Polonia comenzó con el bautizo en el rito latino, en el que perdura hasta ahora. Lo anterior fueron siglos de paganismo salvaje, que ni siquiera vale la pena mencionar.

Sigue luego la tercera vertiente, la que considera que Polonia fue bautizada en el rito oriental en el siglo IX y que la lucha entre el príncipe Masław y Casimiro el Restaurador en el siglo XI, fue una lucha entre el cristianismo latino y el oriental. Luego de la muerte de Masław y el triunfo de los seguidores del rito latino, Polonia quedó varada en una encrucijada en la que se encuentra hasta ahora. "Al este de Occidente y al oeste de Oriente" como diría Sławomir Mrożek en alguna de sus obras.

Otro de los temas tratados en el libro es el de la alegoría de Polonia, la cual a lo largo de todo el siglo XIX fuera representada por una mujer doliente. Como ejemplo tenemos la imagen de la carátula del libro, que reproducimos aquí. Se trata de la reproducción del fragmento de un cuadro de Jan Matejko, en la que vemos a Polonia arrodillada y enlutada, a punto de ser esposada. Los militares que rodean al herrero, quien está a punto de hacer su trabajo, visten el uniforme del Imperio Ruso. A la derecha de Polonia está Ucrania, vestida de blanco, quien es arrancada a la fuerza de su lado. A la izquierda yace el cuerpo sangrante de Lituania. Sobre la pared vemos un anuncio con el número 1863, número del año en el que se produjo un levantamiento polaco contra el Imperio Zarista, el que fue cruelmente acallado.
Estas representaciones alegóricas cambiaron al entrar el siglo XX y producirse la independencia de Polonia en 1918. Un ejemplo de ello es la obra de Jacek Malczewski, quien representó a Polonia en muchos de sus cuadros, como una joven hermosa y seductora, llena de vitalidad y alegría, pero nunca de manera doliente.

Esta ha sido una pincelada de apenas dos temas de un libro, a través del cual la autora pretende motivar a los polacos a repensar su propia identidad e historia, así como su lugar en el mundo.


Ficha bibliográfica:
Maria Janion: "La inaudita eslavidad" (Niesamowita Słowiańszczyzna)
Cracovia, Wydawnictwo Literackie, 2017
Idioma: Polaco


miércoles, 28 de agosto de 2019

Sobre el relato "Vlana" de Andrzej Pilipiuk


No podían faltar los vampiros en la colección de seres fantásticos, presentes en los relatos de Andrzej Pilipiuk. Tal es el caso del relato „Bosque malo”, mencionado previamente en este blog; y tal también el de “Vlana”, narración que forma parte del libro „2586 pasos” y que reseñaremos a continuación. 
El relato comienza con la llegada de Tomasz Rychnowski, como alumno nuevo, a mitad de año, a un colegio de Varsovia. El maestro le indicó que compartiera la carpeta con Sławek Wojnarowski, chico extraño y silencioso, de quien desconfiaban los demás alumnos. Pero lo que nadie sabía era que Sławek y su hermana Nina eran licántropos. Y que ambos trabajaban enviando información al otro lado del portal dimensional.
Portal que dividía Varsovia en dos ciudades. Una, la de nuestra dimensión, habitada por humanos. Y la del otro lado, habitada por vampiros, cuya lengua también era el polaco, si bien lo hablaban con un dejo diferente.
En cuanto a la titular Vlana,  era una joven vampira que llegó a la dimensión humana, con el fin de liquidar al conde Mikołaj Jakubowski. Este vampiro, estudiante del primer año de derecho, creó su propio portal dimensional en el sótano de su casa, en contra de todas las leyes de su mundo. Gracias al mismo logró pasar clandestinamente al otro lado, desde donde enviaba sangre humana para su puesta en circulación en la dimensión de los vampiros.
Pero era muy difícil que un vampiro sobreviviera entre los humanos, porque por un lado, no resistían la luz del sol más de tres minutos, y por otro, requerían alimentarse de sangre fresca. Y acababan matando a la víctima, a la hora de chupar su sangre. En realidad, el único vampiro que se “adecuó”, por así decirlo, a la vida entre los humanos, fue Vlad, vale decir Drácula. 
Jakubowski necesitaba pues sangre, tanto para sobrevivir, como para enviarla como mercadería al otro lado. Sangre que no era difícil de conseguir en una ciudad grande como Varsovia. El problema radicaba en que, tarde o temprano, sería capturado por las fuerzas del orden de los hombres. Y a la hora de los interrogatorios podía develar la existencia de la otra dimensión y la técnica para transportarse a ella, poniendo en peligro el equilibrio entre ambas dimensiones. Y es que en el caso de un enfrentamiento, los vampiros no se sentían seguros de ganar con los humanos.
¿Y cómo hacían los vampiros para conseguir sangre fresca? Criaban para tal fin vacas, ovejas y otros animales, con la finalidad de beber su sangre. Fue por eso que Vlana, al llegar al primer sótano en la Varsovia humana, donde fue a parar, refugiándose de la luz, se preguntó: ”¿Qué hace la gente en los sótanos? Seguramente lo mismo que los vampiros, (...) crían ovejas, almacenan sangre.” *
Pero de todas las sangres, la única que era para ellos como un narcótico, del cual se volvían dependientes, era la humana. La cual además de cambiarles la personalidad, poseía la cualidad de prolongarles la vida.
Vlana cruzó pues el portal dimensional y después de algunas aventuras, que le produjeron cierta demora, llegó donde los hermanos licántropos. Esa misma noche dieron con el joven Jakubowski, a quien la chica mató con un dardo de madera de temblón y un cuchillo de plata. De regreso a casa, Sławek y su hermana le pidieron que se quedara un día más con ellos, pero ella se despidió diciendo que no podía faltar al colegio.
Y como casi siempre en los relatos de Pilipiuk, no podía faltar una alusión a la historia de Polonia. En este caso se trata de una clase de historia en la que la maestra presentó la versión oficial del bautizo de Miecislao I, príncipe de Polonia, en el año 966, como la llegada del cristianismo a un país absolutamente pagano. Llamado a responder, Tomasz le objetó diciendo, que se habían encontrado vestigios de presencia cristiana en el sur del país, procedentes del siglo VIII. A lo que en respuesta, fue desaprobado. El chico suspiró ante su destino, pensando: „¿Por qué es que no podía ocultar mi conocimiento ante los maestros?” **
Sin embargo, no era así con todos los maestros. El  profesor de física, quedó encantado al saber que Tomasz era bisnieto del inventor Franciszek Rychnowski y lo invitó a visitarlo en su laboratorio. Pero antes de que Tomasz llegara allí se encontraron  casualmente en un descampado, donde el profesor estaba detectando el lugar del portal dimensional. Ya en el laboratorio, le habló largamente de la dimensión de los vampiros que había descubierto. Le mostró imágenes de la televisión del otro lado que había logrado capturar, como por ejemplo, la propaganda de sangre vacuna.
Tomasz quedó tan convencido de la veracidad de lo presentado, que esa misma noche, derritió todas las monedas de plata pura que tenía, para elaborar con el metal una bala contra los vampiros. Al día siguiente habló sobre el tema con su compañero de carpeta quien, sin que se lo dijera, estaba enterado de la propaganda de sangre vacuna y otros detalles de la conversación con el maestro. Sławek logró convencerlo de que el profesor estaba loco, cumpliendo así con la misión que le correspondía.


* Andrzej Pilipiuk, „2586 pasos”, p. 425
** Op. cit., p. 415
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Andrzej Pilipiuk: “Vlana”
Libro: “2586 pasos” (2586 kroków)
Serie: „Los mundos de Pilipiuk” (Światy Pilipiuka), volumen I
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2007
Idioma: Polaco



sábado, 22 de junio de 2019

Sobre "La cantimplora zarista" de Andrzej Pilipiuk

Esta será una breve reseña del libro de relatos „La cantimplora zarista” de Andrzej Pilipiuk, volumen VI de la serie „Los mundos de Pilipiuk”. En estos relatos, anteriores a los ya reseñados aparece también, entre otros, el doctor Paweł Skórzewski. Y como siempre, en los mundos de Pilipiuk, lo imposible se hace posible.

En el relato “El secreto del Cerro del Dolor” el doctor parte con su sobrino Aleksander, cadete de la Escuela Militar de Petersburgo, un compañero de éste y dos guías armenios a buscar los restos del Arca de Noé en el Monte Ararat. En el camino los guías les cuentan la leyenda según la cual existe una Orden, cuyos monjes protegen el Arca, impidiendo que la gente inadecuada, llegue a verla. Finalizan diciendo que tal vez no se trate de monjes, sino de espíritus con traje monacal. 
Y efectivamente, de todo el grupo, el único que llega a ver el Arca, en un momento en el que se queda solo, es el doctor Skórzewski. Los espíritus, de los cuales sólo llega a percibir los hábitos negros, más no los rostros, las manos, ni los pies, le dicen que es el único que lo merece. Pero, obviamente, no puede compartir su visión con los demás.
Años después, en 1927, caminando por un mercado de Varsovia, el doctor da con un antiguo paciente suyo, quien vende, entre otras cosas, los objetos que un turco dejó en un departamento del cual era inquilino. Entre ellos un estuche, que el doctor abre. Adentro hay una foto del valle que se encuentra al pie del cerro Ararat y un trozo de madera de cedro, que el doctor sabe con certeza, es del Arca de Noé.

En “Paraguas negros” un joven fotógrafo viaja en el tiempo, encontrándose de pronto en un día de mercado en Bieżmo Stare, pequeña ciudad del sur de Polonia, en la década de los treinta. Sin perder tiempo se pone a sacar fotos, para rescatar del olvido, un mundo que sabe desaparecerá unos años después para siempre. Así como llegó, así regresa intempestivamente al siglo XXI.
Ya en la tranquilidad de su época y su hogar, elige las mejores fotos, las pasa a blanco y negro y organiza una exposición en Varsovia diciendo que las halló e un álbum antiguo, de procedencia desconocida. En medio de la inauguración se le acerca un anciano, clavándole un martillazo en la cabeza.
El anciano resultó ser el antiguo rabino del pueblo y, tal vez, el único sobreviviente de la comunidad judía del mismo. Probablemente habría visto al fotógrafo correr, hace setenta años, con un extraño aparato, cual un ser de otro planeta, de un lado al otro del pueblo.
El joven se pregunta porqué es que el anciano está ofendido con él. ¿Será porque al retroceder en el tiempo, no advirtió a nadie de la inminencia de la invasión alemana y la hecatombe que se venía, haciendo desaparecer de la faz de la tierra la comunidad judía de Polonia? ¿Es que acaso una advertencia así habría servido de algo?

En “Una muerte llena de misterio” el doctor Skórzewski se entera por un paciente suyo, uno de los ciento cincuenta mil rusos blancos refugiados en Polonia, de que su sobrino Aleksander se encuentra en la localidad rusa de Oriol, a orillas del río Oka. 
El doctor, quien le perdió el rastro en medio de la guerra civil, decide partir en su búsqueda. Logra ingresar a la Unión Soviética, como participante de un congreso científico, llegando a un país, sumido en la miseria y el terror. Venciendo un sinnúmero de dificultades, llega al fin a la ciudad de Oriol. Allí se encuentra con su amigo entrañable, el farmacéutico Stawicz, cuya hija Marfa enamora con Aleksander. Al hablar de la situación del país, su amigo le confiesa lamentar no haber huido a tiempo, diciéndole que no lo hizo “Porque la huida requiere de valentía. La casa, los muebles, las cosas, los libros, los vecinos, los amigos, el cafetín preferido, todo eso te ata al lugar en el que vives.” *
Pero, le dice luego, nada de eso queda. Tuvo que quemar los libros preferidos de su biblioteca para calentar la casa, los vecinos fueron deportados, los amigos fusilados y su cafetín preferido es ahora una cantina de mala muerte.
De noche el doctor y su sobrino van a presenciar, desde un lugar estratégico un cónclave de los jlysty. Se trata de una secta ortodoxa, que a través de la autoflagelación, pretende combatir el mal del mundo. Esta vez llegaron a Oriol desde diversos confines de la Unión Soviética al llamado de su líder. Y es al llamado de su líder Vasili, quien se  autoproclama Cristo, que empiezan a flagelarse las espaldas desnudas, con cadenas recién calentadas a fuego ardiente, dejando rastros de sangre en la nieve. El espectáculo es aterrador, pero es más aterrador aún lo que recién está por venir. Desde el cerro donde se ubicaron el doctor y su sobrino, el ejército ametralla a todos los jlysty.
A los dos días del suceso se esparce la noticia de que murió el “padrecito” Lenin.
- ¿No será acaso que el mal que está por venir será peor al mal ya conocido? - se pregunta el doctor, anticipándose a los hechos.
Y a la madrugada siguiente, acompañado del boticario, Marfa y Aleksander, emprende la fuga, casi imposible de realizar, hacia Polonia. Pero, como ya dijimos, en los relatos de Pilipiuk lo imposible se hace posible.
Esta reseña es apenas una pincelada, en la que hemos presentado algunos de los ocho relatos, hechos de un cruce de fantasía y realidad histórica, que contiene este libro.



* Andrzej Pilipuk, „La cantimplora zarista”, p. 236
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski


Ficha bibliográfica:
Andrzej Pilipiuk: „La cantimplora zarista” (Carska manierka) 
Serie: „Los mundos de Pilipiuk” (Światy Pilipiuka), volumen VI
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2013
Número de páginas: 352
Idioma: Polaco

viernes, 7 de junio de 2019

Sobre los relatos de Andrzej Pilipiuk

Esta será una breve reseña de cuatro libros de relatos del escritor polaco Andrzej Pilipiuk. Estos libros son: „La reputación”, „Un litro de plomo líquido”, „La lobera” y „Bosque malo” y corresponden respectivamente a los volúmenes VII, VIII, IX y X de la serie “Los mundos de Pilipiuk”.

Relatos extraños, tal vez poco comprensibles para quien no conozca la historia de Polonia. En los mundos de Pilipiuk lo imposible se hace posible. En „Bosque malo” el vampiro del pueblo se alía con los oprimidos, vale decir los judíos y polacos, nutriéndose tan sólo de la sangre de los invasores alemanes. En el mismo relato el padre le dice a su hijo: „- Se debe hablar el alemán. (…) El maestro en la escuela seguramente diría que es la lengua de nuestros vecinos, que es el pase hacia una cultura maravillosa y atemporal. Que el nacional socialismo es tan sólo una página de la historia. Que todo esto pasará, que todavía seremos amigos. Que Alemania no es sólo Hitler, Goebbels y Göring, pero también Mozart, Goethe y Beethoven. Eso es lo que deberíamos decirles a los niños. Pero eres ya casi adulto, así que te lo diré de frente y sin tapujos. Hay que conocer el idioma del enemigo eterno. Hay que hablar la lengua de esos hijos de puta, para entender que están diciendo entre sí, escuchar qué es lo que esos sinvergüenzas están tramando, pero también para poder mentir y aumentar así las posibilidades de sobrevivir. Y, si Dios lo permite, para interrogarlos después de la guerra, cuando comparezcan ante nuestros tribunales”. * Palabras controversiales al día de hoy, cuando a más de setenta años de finalizada la Segunda Guerra Mundial, Polonia y Alemania pertenecen a la Unión Europea.
En „Las sombras” una chica del futuro llega a regalarle una rosa azul con olor a lirio del valle al Mariscal Piłsudski. La chica lleva en sus rasgos el indicio de ser fruto de un cruce racial. De su cuello pende una pequeña crucecita, indicando su pertenencia a la religión católica. Piłsudski deduce que la chica llega de un futuro en el que ya existe la tecnología capaz de modificar las plantas. Deduce también que en ese futuro, tal vez en doscientos años, el estado polaco seguirá existiendo, pues si no los jóvenes no vendrían a traerle presentes como a un héroe. Y es que Piłsudski fue el artífice del renacimiento de Polonia como estado en 1918.

En „Hitler en una bola de cristal” un nazi queda encerrado en, tal como el nombre del relato lo dice, una bola de cristal, en la cual el tiempo no transcurre. En „Mantequilla de camello” los gitanos y un grupo de circenses, a cuyo jefe un gitano reveló el secreto, pasan cuatro años bajo tierra, durmiendo, cual los osos en invierno, librándose así de la persecución nazi. En „El Sésamo de la Oruga” una Oruga se mete en la cabeza de un zapatero del gueto de Varsovia, dejando a su lado el dinero, con el cual, según su indicación, deberá comprar las obras de arte polaco, para evitar que caigan como botín de guerra de los alemanes. Quien descifra el caso y llega al lugar donde las obras fueron escondidas, es Robert Storm, personaje presente en varios de los relatos. Pero ya es demasiado tarde. Han pasado setenta años y la inclemencia del tiempo, sumada al clima extremo de Polonia, arrasó con las obras. 
Robert Storm es un estudiante, luego egresado, de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Varsovia. Hombre cultísimo, capaz de hallar lo aparentemente inhallable y de resolver los acertijos históricos aparentemente irresolubles. Es a través de sus búsquedas y palabras, que nos vamos enterando, de algunos detalles poco conocidos de la historia de Polonia. Vive Robert en una casa antigua del barrio de Wola, barrio que sufrió muchísimo durante el Levantamiento de Varsovia. Son sus vecinos un relojero y un lutier, vale decir un afinador de instrumentos de cuerda, cuya nieta, por su esbelta figura coronada de una cabellera pelirroja, parece una ardilla. Siendo aún adolescente, Robert quedó perdidamente enamorado de Marta. Años después describirá así aquel encuentro: „Recordé una mañana de otoño en el primer año de liceo. Entro al taller de biología. Una chica desconocida está sentada sobre el alféizar de la ventana, el sol de otoño alumbra sus cabellos. A través de la tela de su vestido, se trasluce ligeramente la forma de sus pantorrillas. La impresión es fulminante. Cual el roce del absoluto. Su belleza me semeja ser algo absolutamente aterrenal, infinito. Sé que es el destino, que he hallado a la futura compañera de una vida larga y creativa. Estoy como fulminado.” **
Sin embargo, su amor no es correspondido, por lo que Piotrek, antiguo compañero de escuela, devenido en policía, se esfuerza en acercarlo a su hermana Magda, estudiante de historia, con quien Robert tiene muchos intereses en común. Conocemos también a Tytus, otro compañero de colegio, cuya mafia, en cierta oportunidad llega a salvarle la vida a Robert. Tytus proviene de la misma tribu de gitanos, que Kusy, el circense, gracias al cual se salvaron, sumidos en un sueño de cuatro años, los miembros del circo dirigido por el judío, mago e ilusionista, Apfelbaum.

Otro personaje, presente en varios relatos, aunque no en tantos como Robert Storm, es el doctor Paweł Skórzewski. Se trata de un médico de origen polaco, formado en  la Academia de Medicina de San Petersburgo, cuya vida transcurre, entre los finales del siglo XIX y los albores del XX. Entre los casos rarísimos que se le presentan, tenemos el de un joven, quien está seguro de ser un cadáver. He aquí un fragmento de la conversación entre el doctor y el chico, extraída del relato „Delirio de negación”:
„- Estoy muerto - dijo el chico. - Un alma que no logró volar, aprisionada en un cuerpo muerto, en estado de putrefacción...
- Los cuerpos muertos no se mueven y tú llegaste caminando desde las orillas del Bug hasta Lublin - le replicó el doctor.” ***
Sin embargo, resultó ser cierto. El chico era uno más de quienes habían caído víctimas del Barón Samedi, espíritu legendario en forma humana, que los mató para convertirlos en esclavos suyos. Para ello se valió de la técnica vudú, que transplantó directamente de Haití a  las tierras que formaban parte del Imperio Ruso. Felizmente el barón fue vencido. 
Y esa es una de las cosas que se repite en los relatos de Pilipiuk. A pesar de todas las dificultades y, muchas veces, algunos muertos en el camino, cuando hay enfrentamiento siempre acaba venciendo el lado bueno. Con el cual, como ya indicamos al comienzo, se alían hasta los vampiros.
Esta ha sido apenas una breve pincelada de algunos de los muchos relatos, rebosantes de fantasía y erudición, que pueblan las páginas de los cuatro libros.


* Andrzej Pilipiuk: „Bosque malo”, Pp. 199-200
** Andrzej Pilipiuk: „Un litro de plomo líquido”, Pp. 303-304
*** Op. cit., p. 319
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski


Fichas bibliográficas:
Andrzej Pilipiuk: „La reputación” (Reputacja)
Andrzej Pilipiuk: „Un litro de plomo líquido” (Litr ciekłego ołowiu)
Andrzej Pilipiuk: „La lobera” (Wilcze leże)
Andrzej Pilipiuk: „Bosque malo” (Zły las)
Serie: „Los mundos de Pilipiuk” (Światy Pilipiuka)
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2015 - 2019
Idioma: Polaco