viernes, 7 de junio de 2019

Sobre los relatos de Andrzej Pilipiuk

Esta será una breve reseña de cuatro libros de relatos del escritor polaco Andrzej Pilipiuk. Estos libros son: „La reputación”, „Un litro de plomo líquido”, „La lobera” y „Bosque malo” y corresponden respectivamente a los volúmenes VII, VIII, IX y X de la serie “Los mundos de Pilipiuk”.

Relatos extraños, tal vez poco comprensibles para quien no conozca la historia de Polonia. En los mundos de Pilipiuk lo imposible se hace posible. En „Bosque malo” el vampiro del pueblo se alía con los oprimidos, vale decir los judíos y polacos, nutriéndose tan sólo de la sangre de los invasores alemanes. En el mismo relato el padre le dice a su hijo: „- Se debe hablar el alemán. (…) El maestro en la escuela seguramente diría que es la lengua de nuestros vecinos, que es el pase hacia una cultura maravillosa y atemporal. Que el nacional socialismo es tan sólo una página de la historia. Que todo esto pasará, que todavía seremos amigos. Que Alemania no es sólo Hitler, Goebbels y Göring, pero también Mozart, Goethe y Beethoven. Eso es lo que deberíamos decirles a los niños. Pero eres ya casi adulto, así que te lo diré de frente y sin tapujos. Hay que conocer el idioma del enemigo eterno. Hay que hablar la lengua de esos hijos de puta, para entender que están diciendo entre sí, escuchar qué es lo que esos sinvergüenzas están tramando, pero también para poder mentir y aumentar así las posibilidades de sobrevivir. Y, si Dios lo permite, para interrogarlos después de la guerra, cuando comparezcan ante nuestros tribunales”. * Palabras controversiales al día de hoy, cuando a más de setenta años de finalizada la Segunda Guerra Mundial, Polonia y Alemania pertenecen a la Unión Europea.
En „Las sombras” una chica del futuro llega a regalarle una rosa azul con olor a lirio del valle al Mariscal Piłsudski. La chica lleva en sus rasgos el indicio de ser fruto de un cruce racial. De su cuello pende una pequeña crucecita, indicando su pertenencia a la religión católica. Piłsudski deduce que la chica llega de un futuro en el que ya existe la tecnología capaz de modificar las plantas. Deduce también que en ese futuro, tal vez en doscientos años, el estado polaco seguirá existiendo, pues si no los jóvenes no vendrían a traerle presentes como a un héroe. Y es que Piłsudski fue el artífice del renacimiento de Polonia como estado en 1918.

En „Hitler en una bola de cristal” un nazi queda encerrado en, tal como el nombre del relato lo dice, una bola de cristal, en la cual el tiempo no transcurre. En „Mantequilla de camello” los gitanos y un grupo de circenses, a cuyo jefe un gitano reveló el secreto, pasan cuatro años bajo tierra, durmiendo, cual los osos en invierno, librándose así de la persecución nazi. En „El Sésamo de la Oruga” una Oruga se mete en la cabeza de un zapatero del gueto de Varsovia, dejando a su lado el dinero, con el cual, según su indicación, deberá comprar las obras de arte polaco, para evitar que caigan como botín de guerra de los alemanes. Quien descifra el caso y llega al lugar donde las obras fueron escondidas, es Robert Storm, personaje presente en varios de los relatos. Pero ya es demasiado tarde. Han pasado setenta años y la inclemencia del tiempo, sumada al clima extremo de Polonia, arrasó con las obras. 
Robert Storm es un estudiante, luego egresado, de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Varsovia. Hombre cultísimo, capaz de hallar lo aparentemente inhallable y de resolver los acertijos históricos aparentemente irresolubles. Es a través de sus búsquedas y palabras, que nos vamos enterando, de algunos detalles poco conocidos de la historia de Polonia. Vive Robert en una casa antigua del barrio de Wola, barrio que sufrió muchísimo durante el Levantamiento de Varsovia. Son sus vecinos un relojero y un lutier, vale decir un afinador de instrumentos de cuerda, cuya nieta, por su esbelta figura coronada de una cabellera pelirroja, parece una ardilla. Siendo aún adolescente, Robert quedó perdidamente enamorado de Marta. Años después describirá así aquel encuentro: „Recordé una mañana de otoño en el primer año de liceo. Entro al taller de biología. Una chica desconocida está sentada sobre el alféizar de la ventana, el sol de otoño alumbra sus cabellos. A través de la tela de su vestido, se trasluce ligeramente la forma de sus pantorrillas. La impresión es fulminante. Cual el roce del absoluto. Su belleza me semeja ser algo absolutamente aterrenal, infinito. Sé que es el destino, que he hallado a la futura compañera de una vida larga y creativa. Estoy como fulminado.” **
Sin embargo, su amor no es correspondido, por lo que Piotrek, antiguo compañero de escuela, devenido en policía, se esfuerza en acercarlo a su hermana Magda, estudiante de historia, con quien Robert tiene muchos intereses en común. Conocemos también a Tytus, otro compañero de colegio, cuya mafia, en cierta oportunidad llega a salvarle la vida a Robert. Tytus proviene de la misma tribu de gitanos, que Kusy, el circense, gracias al cual se salvaron, sumidos en un sueño de cuatro años, los miembros del circo dirigido por el judío, mago e ilusionista, Apfelbaum.

Otro personaje, presente en varios relatos, aunque no en tantos como Robert Storm, es el doctor Paweł Skórzewski. Se trata de un médico de origen polaco, formado en  la Academia de Medicina de San Petersburgo, cuya vida transcurre, entre los finales del siglo XIX y los albores del XX. Entre los casos rarísimos que se le presentan, tenemos el de un joven, quien está seguro de ser un cadáver. He aquí un fragmento de la conversación entre el doctor y el chico, extraída del relato „Delirio de negación”:
„- Estoy muerto - dijo el chico. - Un alma que no logró volar, aprisionada en un cuerpo muerto, en estado de putrefacción...
- Los cuerpos muertos no se mueven y tú llegaste caminando desde las orillas del Bug hasta Lublin - le replicó el doctor.” ***
Sin embargo, resultó ser cierto. El chico era uno más de quienes habían caído víctimas del Barón Samedi, espíritu legendario en forma humana, que los mató para convertirlos en esclavos suyos. Para ello se valió de la técnica vudú, que transplantó directamente de Haití a  las tierras que formaban parte del Imperio Ruso. Felizmente el barón fue vencido. 
Y esa es una de las cosas que se repite en los relatos de Pilipiuk. A pesar de todas las dificultades y, muchas veces, algunos muertos en el camino, cuando hay enfrentamiento siempre acaba venciendo el lado bueno. Con el cual, como ya indicamos al comienzo, se alían hasta los vampiros.
Esta ha sido apenas una breve pincelada de algunos de los muchos relatos, rebosantes de fantasía y erudición, que pueblan las páginas de los cuatro libros.


* Andrzej Pilipiuk: „Bosque malo”, Pp. 199-200
** Andrzej Pilipiuk: „Un litro de plomo líquido”, Pp. 303-304
*** Andrzej Pilipiuk, op. cit., p. 319
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski


Fichas bibliográficas:
Andrzej Pilipiuk: „La reputación” (Reputacja)
Andrzej Pilipiuk: „Un litro de plomo líquido” (Litr ciekłego ołowiu)
Andrzej Pilipiuk: „La lobera” (Wilcze leże)
Andrzej Pilipiuk: „Bosque malo” (Zły las)
Serie: „Los mundos de Pilipiuk” (Światy Pilipiuka)
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2015 - 2019


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