domingo, 27 de septiembre de 2020

Sobre el libro "El amigo del hombre" de Andrzej Pilipiuk

Esta será una breve reseña del libro de relatos „El amigo del hombre” de Andrzej Pilipiuk. El primer relato del mismo, „Los espíritus de Poveglia” ya fue presentado en la entrada anterior de este blog. Así que aquí reseñaremos los tres relatos restantes. 


La trama del relato titular, „El amigo del hombre” sucede setenta años después de que una epidemia arrasara con más del 97% de la población de Varsovia. Los personajes principales son dos hermanas, Hidropatía y Alucinación.

Las chicas se criaron entre los bosques que fueron cubriendo lo que alguna vez fuera la ciudad de Varsovia. Trabajan buscando cosas interesantes en las ruinas y los refugios de la ciudad. Los mejores trofeos van a parar donde el príncipe Oskar, lo demás puede servir en la comunidad de la que forman parte, en el distrito de Praga. Así es como dan con un robot en forma de un perrito faldero.

Al salir del refugio donde lo encontraron se percatan, de que la ciudad ha sido atacada por el enemigo. Escondiéndose entre la vegetación, logran llegar al antiguo distrito de Służewiec, donde se encuentra un convento, regentado por monjes guerreros. Allí el Padre Superior logra reactivar al robot, el cual manifiesta en lenguaje humano que se llama Azor y que ha sido diseñado para participar en la batalla y matar al enemigo, protegiendo de esa manera a su dueño. Y las hermanas, al encontrarlo desactivado junto a los restos de Anna, su dueña muerta durante la epidemia, se han convertido automáticamente en sus nuevas dueñas.

Azor ha sido reactivado justo a tiempo, antes del ataque de los turcos de Poznań, quienes saben que la población civil se ha refugiado en el convento. El perro se lanza al ataque, causando tremendas bajas en las filas enemigas, hasta que llegan los refuerzos enviados por el príncipe Oskar. Se puede decir pues que logra proteger, tanto a sus dueñas, como a la ciudad entera. Las chicas son conscientes de que en caso de caer en manos del invasor, serían violadas y sus hijos, al crecer, enviados como carne de cañón, para luchar en la infantería turca. 

Luego de la batalla, las hermanas encuentran lo que queda del perrito entre los cuerpos muertos. Lo recogen, juntando sus fragmentos con mucho cariño y lo llevan de vuelta al refugio donde lo encontraron, depositando la bolsa con sus restos junto al cuerpo de Anna, su dueña eterna…


En el relato "Otras posibilidades", Robert Storm, personaje frecuente en los relatos de Pilipiuk, viaja una pequeña islita cerca de Creta, acompañado de los descendientes del conde Fryderyk Lipski.

Van en búsqueda de lo que, aparentemente, es parte de una herencia fabulosa.  El conde, tatarabuelo de Anna y Piotr, habría participado en un ritual misterioso en una de las cuevas de la isla. Si bien no encuentran lo que buscaban, hacen un descubrimiento arqueológico importante.

Robert sugiere que tal vez el ritual habría servido para revivir al Minotauro y convertirlo en guardián de un tesoro escondido. Pero los hermanos Lipski le hacen ver lo descabellado de esa idea.

Sin embargo, al alejarse de la isla, donde sólo pastan cabras y ovejas, escuchan un mugido trágico, parecido al de un toro. Pero la oscuridad de la noche no les permite ver nada…


En el caso de “Nosotros, los héroes”, el doctor Paweł Skórzewski, otro personaje frecuente en los relatos de Pilipiuk, es requerido por los nazis, para colaborar en la creación de un arma biológica a difundirse en los campos de concentración. El médico acepta, pues de esa manera se salva de la ejecución inminente que lo espera en la prisión de Pawiak en Varsovia, donde se encuentra internado. Y es que fue apresado, al descubrirse que hacía llegar comida y vituallas al gueto de la ciudad.

La base de operaciones a la que lo llevan, se encuentra en Finlandia. Estando allí, logra engañar a los nazis, vale decir, los alemanes, haciéndoles creer que está cultivando el bacilo del sudor inglés. Luego de envenenarlos, rematando a algunos con sus propias armas, se fuga del campamento, acompañado de su compañero en la desgracia, el judío Aaron Weisbaum.

Como siempre el autor se dedica a moler a los alemanes. No dice, por ejemplo, que hablaron, sino que ladraron en alemán. O como cuando el doctor Skórzewski reflexiona, que los teutones tendrán que perder necesariamente la guerra, pues al orden que han concebido, se enfrentan naciones, cuya arma es el caos. Polacos, judíos, gitanos, ucranianos, soviéticos… Pueblos "cuyos representantes hacen cosas que no caben en la estrecha mentalidad alemana".* Palabras bastante controvertidas, por no decir menos.


* Andrzej Pilipiuk, „El amigo del hombre”, p. 324

Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski



Ficha bibliográfica:

Andrzej Pilipiuk: „El amigo del hombre” (Przyjaciel człowieka)

Serie: „Los mundos de Pilipiuk” (Światy Pilipiuka), volumen XI

Lublin - Varsovia, Editorial Fabryka Słów, 2020

Idioma: Polaco


domingo, 20 de septiembre de 2020

Sobre el relato "Los espíritus de Poveglia" de Andrzej Pilipiuk

En estos momentos, en los que todos hablan de pandemias y epidemias, no quiero quedarme atrás. Así que comentaré brevemente el relato „Los espíritus de Poveglia” del escritor polaco Andrzej Pilipiuk. La historia forma parte del libro “El amigo del hombre”, volumen once de la serie “Los mundos de Pilipiuk”. Debo aclarar que ningún libro de este autor, que yo sepa, ha sido traducido al castellano.


La trama del relato sucede en el año 1938 en Venecia. El personaje central de la historia es el Barquero, figura legendaria que se remonta a la gran epidemia de la peste negra, del año 1485; y a otra epidemia terrible, que devastó toda Italia, la peste de Milán del año 1629. En esa época los apestados, sus familias y toda persona que tuviera el mínimo síntoma de contagio, eran llevados a Poveglia, una de las islas de la laguna veneciana, a una muerte más que segura. Luego eran incinerados por los criminales, a quienes a cambio de eso, se les ofrecía la libertad y el indulto, en caso de que sobrevivieran. Los médicos que atendían a los enfermos, llevaban puesta una máscara en forma de la cabeza de un pájaro. Debajo del pico se zahumaban determinadas hierbas, a modo de protección. El Barquero, quien viene por las almas de los muertos, lleva la máscara de un ave, cual un galeno de esas épocas. Las almas que lo acompañan en la barca, van con los ojos cerrados. Dice la leyenda que hasta el día de hoy se escuchan en la isla maldita, los gritos y gemidos de los apestados y de todos aquellos que perdieron allí la vida.

Los escuchaban también los viajeros, quienes después de que acabara el tiempo de las pestes, permanecían durante el tiempo que duraba la cuarentena en la isla, antes de poder ingresar a la ciudad. (Comentario aparte. En comparación, ¿no está mal pasar la cuarentena en tu propia casa, verdad?)

Los escuchaban asimismo los enfermos mentales, luego de que la isla fuera convertida en un manicomio. Lugar donde otro personaje del relato, Antonio Knot, joven veneciano de origen polaco fuera internado, debido a las maniobras de su tío, quien quería quedarse con la herencia. En ese hospital, y ahora volvemos a la realidad histórica, se utilizó a los pacientes como conejillos de indias, practicando la lobotomía y trepanaciones craneales, en búsqueda de respuestas sobre la configuración del cerebro humano. Hasta que uno de los médicos, cosa que también se narra en el relato, se tiró del campanario. En el caso del relato, la cornisa del edificio cedió bajo los pies del galeno, cuando éste perseguía a Antonio, quien se negaba a ser operado. No sé si el nombre del doctor, Carlo Zeno, es auténtico, pero conociendo la minuciosidad con la que el autor trabaja sus fuentes, sospecho que sí. Demás está decir que abajo lo esperaban el Barquero, con su corte de espíritus. Seres que el doctor había considerado alucinaciones de los dementes y buen pretexto para intervenir sus cerebros.

La historia acaba bien, pues el joven Antonio es rescatado por el doctor Paweł Skórzewski, quien utilizó todas sus influencias para sacarlo de allí. Recordamos al lector que este médico polaco es un personaje frecuente en los relatos de Pilipiuk. Una persona buena, a diferencia de los galenos del manicomio. Y alguien que ha tenido que enfrentarse, más de una vez, al origen sobrenatural de las enfermedades…


Ficha bibliográfica:

Andrzej Pilipiuk: „Los espíritus de Poveglia” (Duchy Poveglii)

Libro: „El amigo del hombre” (Przyjaciel człowieka)

Serie: „Los mundos de Pilipiuk” (Światy Pilipiuka), volumen XI

Lublin - Varsovia, Editorial Fabryka Słów, 2020

Idioma: Polaco



lunes, 31 de agosto de 2020

Sobre la novela "El jardín de Lala" de Jacek Dehnel

Este será un breve comentario a la novela „El jardín de Lala” de Jacek Dehnel. Y pongo adrede comentario y no reseña, pues es difícil ponerse a reseñar una novela, cuando se siente haber rozado lo absoluto, al leerla. 

Yo diría que es una novela que trata sobre la impermanencia y el amor. A través de la saga familiar del autor/ narrador, vemos la impermanencia del tiempo, de los objetos, los sistemas políticos, los estados, las fronteras de los mismos, así como la de los límites religiosos. Pareciera que la saga familiar, fuera tan sólo un pretexto para mostrar la impermanencia. Impermanencia, que se puede vencer, parcialmente, sólo a través del relato y la palabra. 
Y es que la novela es la recreación de lo que, alguna vez, le contara la abuela al autor, a quien llamaremos simplemente el narrador. Son narraciones diversas y variadas, que abarcan unas cuantas generaciones de la familia y sus ramas colaterales. Narraciones ligadas indefectiblemente a la historia de Polonia, Ucrania y Rusia; y a la revolución y las muchas guerras que las azotaron. Narraciones ligadas a los lugares donde la familia residió, de donde tuvo que huir y adonde tuvo que acomodarse, en medio de la vorágine de la historia. Lugares tales como Kiev, Kielce, Morawica, Lisów, Varsovia, Siedlce y Oliwa, hasta finalizar el narrador en tiempo presente, nuevamente en Varsovia. Pero de todos los lugares la abuela, Lala, se quedó con la mente puesta en el jardín de Lisów. Jardín que trató de reproducir en el huerto de Oliwa, el titular jardín de Lala, lugar paradisíaco para el narrador cuando era niño.

Entre las muchas historias que la abuela le contó, había la de una muñeca que perdió, siendo aún niña. Hay aquí un juego de palabras, incomprensible para el lector hispano, pues Lala, el sobrenombre de la abuela, quiere decir muñeca en polaco. Sobrenombre que le pusieron, pues de niña, parecía una muñeca. Pero también, porque había que llamarla de algún modo, mientras todavía no estaba bautizada. Y no podían bautizarla, pues no sabían en qué religión hacerlo, hasta que no llegara su padre. El padre, Walerian Karnauchow, llegó cuando la niña tenía dos años y se convirtió al calvinismo para poder casarse con su madre. Y es que en aquel entonces no existía la institución del matrimonio civil en Polonia. Solo tenían validez los matrimonios religiosos. Y no podían casarse por el rito católico, por el que la madre, Irena, ya estaba casada con Kazimierz Bieniecki; ni por el ortodoxo por el que el padre ya estaba casado. En cuanto a la niña, fue bautizada como Helena por el rito católico, figurando como hija de Bieniecki. Y es que por razones prácticas y para protegerla de sentimientos antirrusos, se consideró mejor darle un apellido polaco como Bieniecki y no uno ruso como Karnauchow.

El narrador se asombra de que la abuela se emocionara tanto al hablar de una muñeca que seguramente, hacía tiempo que no existía, que se perdió en un lugar que ya no existía, como parte de un mundo que tampoco existía. Un mundo que pareciera haber desaparecido hace muchísimos siglos, aunque, como él mismo constatara asombrado, habían pasado apenas dos generaciones desde su existencia. E hizo esa constatación al rememorar el momento en que el abuelo le mostrara el anillo con los escudos de armas familiares. Korab, El Arca, una nave con una torre encima y dos cabezas leoninas, una en la popa y otra en la proa; y Bończa, un unicornio blanco sobre fondo celeste. Un mundo del que no quedaron ni siquiera las fotos, pues éstas sirvieron para alimentar el fuego, con el que los soviéticos se calentaron, al ocupar la casa familiar, en su paso hacia Berlín. 
Pero eso no importaba, pues la abuela recordaba todas las fotos, describiéndolas con lujo de detalles. Y lleno de detalles estaba también el croquis minucioso que dibujó cierta vez, para graficar la disposición de las habitaciones de la propiedad familiar en Lisów.

Siendo ya adolescente, al subirse a un tren para ir a Cracovia, el narrador recibió de su madre un libro para el viaje. Se trataba de una obra de William Faulkner. Al sumergirse en la lectura, de esa y otras obras del autor, reconoció en las historias de las plantaciones del Sur de los Estados Unidos, las narraciones de su abuela sobre Lisów. La narración de la impermanencia.

Al iniciar esta reseña dije que es una novela que trata también sobre el amor. Y lo dije, por el cariño con el que el narrador describe a los personajes de su familia, siempre en movimiento, cual en un caleidoscopio permanente. Y porque compartimos su sufrimiento, al ver como los avances de la edad, van despojando a su abuela, primero de sus capacidades físicas y luego, mentales. Sufrimiento que está ligado a la pena que sintió al concientizar por primera vez la impermanencia de lo hermoso…

A diferencia de la mayoría de los libros que reseño en este blog, esta novela sí ha sido traducida y publicada en castellano. Por lo que recomiendo su lectura al lector hispano.


Ficha bibliográfica:
Jacek Dehnel: „El jardín de Lala” (Lala)
Varsovia, Editorial W.A.B., 2017
Número de páginas: 376
Idioma: Polaco


lunes, 17 de agosto de 2020

Pusi en la región de Puno - Pusi w regionie Puno


Pusi en la región de Puno (2019)
Pusi w regionie Puno (2019)

Fot. Ximena Málaga Sabogal

lunes, 10 de agosto de 2020

El invierno

El invierno es una niebla entretejida,
una bruma en la maraña de mi cuerpo tierno,
en la maraña de mis labios y pezones,
de mis pechos como dos palomas blancas,
de mi cuerpo de niña entretejido
por las tinieblas de la noche y de los sueños.

El invierno es una bruma que se pierde
entre los árboles del mar y las gaviotas,
en mi patria que se pierde para siempre
en la noche platinoche, noche oscura del recuerdo.
En mi patria que es un sueño inexistente,
marcado desde ya en el mapa de las voces y los tiempos,
marcado desde ya en el mapa oscuro del recuerdo.

Isabel Sabogal
Cracovia, 15 – I – 1992
Del poemario inédito “Todo está hecho a la medida de ti misma”

Publicado entre el 2002 y el 2004 en el diario "El Sol" de Cusco
Publicado en la antología "Un otoño azul"
Arequipa, Cuervo Editores - Alianza Francesa de Arequipa, 2018


lunes, 27 de julio de 2020

Sacuyo en la región de Puno - Sacuyo w regionie Puno


Sacuyo en la región de Puno (2020)
Sacuyo w regionie Puno (2020)

Fot. Ximena Málaga Sabogal

lunes, 20 de julio de 2020

Fragmento de mi relato "La hora U" (dos)


Adquiere la revista en tu plataforma de ebooks favorita o suscribiéndote a la página patreon, a cambio de lo cual obtendrás las dos versiones, en PDF y EPUB.

viernes, 10 de julio de 2020

Fragmento de mi relato "La hora U" (uno)


Adquiere la revista en tu plataforma de ebooks favorita o suscribiéndote a la página patreon, a cambio de lo cual obtendrás las dos versiones, en PDF y EPUB.

miércoles, 1 de julio de 2020

Mi relato en la revista "Relatos increíbles"

Estimados lectores, les comunico por la presente que mi relato "La hora U" salió publicado en el Número 17 de la revista "Relatos increíbles"
Revista que pueden adquirir en su plataforma de ebooks favorita o suscribiéndose a la página patreon, a cambio de lo cual obtendrán las dos versiones, en PDF y EPUB:

En la página editorial, Héctor Huerto Vizcarra, director de la revista, nos dice:

En este número tenemos un fabuloso cuento de portada de Luis López ubicado en un futuro cercano donde el ser humano ha perdido su libre albedrío por el sueño de vivir en paz. ¿Se puede ser feliz en un mundo sin conflictos pero sin mayor libertad? Luego tenemos un cuento de Falco Rivera en donde la búsqueda de la marihuana ideal puede esconder deseos realmente macabros. En el cuento de Pedro Cordero tendremos un conflicto interestelar donde una flota de naves tendrá que enfrentarse con una fuerza alienígena sumamente destructiva. En cambio, Isabel Sabogal nos transporta a un relato entre lo poético y lo divino. Mientras, Julio Cevasco nos presenta otra historia de Oscuro, donde un elfo rememora la mala hora en que se cruzó en su camino. A su vez, Carlos Saldívar nos sitúa en un terrible fracaso amoroso que lleva a sus protagonistas hasta un extremo completamente insospechado. Finalmente, Merlín Chambi describe a un grupo de soldados que pareciera atrapado en un bucle del tiempo que se hace destructoramente infinito.