martes, 16 de abril de 2019

Sobre el cuarto tomo de la novela "El monumento de la Emperatriz Acaya"

Esta será una breve reseña del cuarto tomo de la novela "El monumento de la Emperatriz Acaya" de Andrzej Ziemiański. Recomendamos leer previamente las reseñas del primer, segundo y tercer tomo de la misma, publicadas en el blog.
Tal como narramos en la reseña anterior, entrando al templo de Banxi, Tomaszewski dio con un ciego, quien dijo haber llegado a la Ciudad de los Dioses, donde se encontraba el monumento de la Emperatriz Acaya. Dijo también que lo habían enceguecido para que no pudiera mostrarle a nadie el camino. Trataron de sacarle la mayor información posible, pero éste murió poco tiempo después.
La noticia de la presencia de los anglos puso en alerta a los polacos, pues cobraron conciencia de no tener la hegemonía, de la que estaban seguros, en ese lado de la Cordillera. Decidieron pues enviar a dos personas a hacer un reconocimiento del terreno en el otro continente. La elección cayó en Kai y Nuk quienes, por ser lugareñas, no llamaban tanto la atención. Además Kai, como maga, tenía la capacidad de aprender cualquier dialecto o idioma de inmediato, impregnándose de él y hacer que lo aprendiera la persona que la acompañaba. En cuanto a Nuk había sido parte de los Servicios Especiales del Imperio y era veterana de varias guerras. Para ello recibieron un entrenamiento de apenas diez días, de parte del mayor Pełczyński, quien les enseñó como utilizar el paracaídas y los rudimentos de la estrategia de espionaje.
Pero resultó ser que el ciego era un espía y que la información que les dio fue falsa en gran medida. A pesar de eso las chicas se las arreglaron y dieron con un bandido amigable, quien les aconsejó como hablar y vestirse para pasar desapercibidas. Y así  fue como llegaron al Reino de Nayer, donde efectivamente, se encontraban los anglos. 
Pero a éstos les era muy difícil transportar toda la tecnología que poseían, por vía terrestre, a través de la Cordillera. La situación del reino era desastrosa, no había mercados ni alimentos a la vista, pero las chicas se salvaron del hambre, entrando a trabajar como cocineras donde el comandante de la ciudad.
Al descubrir que el ciego era un espía, Tomaszewski preocupado partió en el autogiro a hacer su propio reconocimiento y a ver qué pasaba con las agentes. Así fue como dio con la fortaleza de Tor Avahen, donde lo curaron de las heridas infringidas por un grupo armado del Reino de Nayer, que los atacó, matando al resto de la tripulación. De paso se enteró que la única asociación que tenían los pobladores del lugar con el Imperio, del cual era aliado, era de que Acaya los atacó hace mil años. 
En la fortaleza conoció a Ina, una de las mujeres entrenadas para volar con un aparato parecido a una cometa. La chica era del tamaño de una niña y Tomaszewski se asombró de entenderse tan bien con ella, a pesar de proceder ambos de culturas y universos tan diversos. La llamaba Inna, lo cual significa "otra", "diferente" en polaco. Allí conoció también a Vaun, quien comandaba la fortaleza y quien ordenó a Ina que partiera con Tomaszewski a buscar refuerzos del Ejército Polaco, para evitar que el archivo que poseían cayera en manos de Nayer. Y para evacuar a la población ante el inminente ataque de éstos. Ese archivo era importantísimo, pues contenía la clave para llegar al Polo, donde se encontraba la Ciudad de los Dioses.
Y es que para cruzar el lugar llamado el Infierno y llegar al Polo se requería de un guía, el Libro del Paso y hacer cálculos matemáticos avanzadísimos. Kai dio con el Libro del Paso en el Reino de Nayer, pero éste contenía códigos que le resultaban ininteligibles…

Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya” (Pomnik Cesarzowej Achai), tomo IV
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2014
Número de páginas: 766

martes, 9 de abril de 2019

Sobre el tercer tomo de la novela "El monumento de la Emperatriz Acaya"

Esta será una breve reseña del tercer tomo de la novela "El monumento de la Emperatriz Acaya" de Andrzej Ziemiański. Recomendamos leer previamente las reseñas del primer y segundo tomo, publicadas en el blog.
El tercer tomo se inicia con la expedición polaca, a cargo de Tomaszewski, navegando a ver que pasó con la nave „Gradient” que partió a hacer un reconocimiento en Banxi y con la cual se perdió la comunicación. Dieron con la nave vacía, sin encontrar a nadie a bordo.  El ambiente estaba cargado, aunque ni siquiera se podía definir cuál era esa carga. No había huellas de sangre ni de lucha alguna. En medio de la búsqueda encontraron unas cintas de películas tituladas „Fenómenos", "Fenómenos intensos” y otros más. Empezaron a verlas para entender que fue lo que pasó, pero las cintas sólo mostraban, la misma cabina en la que se encontraban, hasta el cansancio. En la última cinta que lograron ver, los tripulantes primero señalaban, luego disparaban con la ametralladora y finalmente le tiraban granadas a algo que parecía emerger de debajo del agua, pero no se veía qué.
La Wyszyńska revisó el diario del botiquín de la nave, según el cual todos solicitaban cantidades ingentes de somníferos, antes de que la huella de su presencia en el barco desapareciera definitivamente. Encontró también una lata de conservas con huellas de mordida humana, como si alguien hubiera tratado de abrirla con los dientes. Dieron con las chalupas de la nave que navegaban cerca a la deriva. Efectivamente, estaban ahuecadas en la base.
Bajaron a tierra, siguiendo la huella del hombre, que según Kai percibía con sus poderes, llegó a alcanzar la orilla. 
- Pero no llegó lejos - dijo ella - Pues llevaba la muerte dentro suyo.
Era una tierra helada donde no crecía nada. Un viento frío les calaba los huesos. Al poco tiempo dieron con un poblado miserable, compuesto de puras tiendas. Sus pobladores estaban tan aterrados, que ni siquiera atinaban a musitar alguna respuesta a las preguntas que les hacía Tomaszewski. Amenazándolos de muerte logró que le dijeran donde estaba enterrado el tripulante del „Gradient”, quien según ellos había fallecido de muerte natural. Tomaszewski exigió que lo desenterraran para determinar la causa de su muerte, a lo que se negaron rotundamente, según dijeron, por temor a „la maldición”. El temor era tan grande, que otra vez hubo que amenazarlos de muerte, para que procedieran. Mientras tanto Kai desapareció misteriosamente. Pero esta vez, ni siquiera las amenazas de muerte de Tomaszewski, quien desesperado, exigía que le dijeran dónde estaba la chica, surtieron efecto. Ya iban a fusilar a un miembro de cada familia del poblado, cuando los ingenieros Wyszyńska y Załuski encontraron a Kai.
Lo que había pasado es que la chica, en algún momento, se apartó del grupo. Luego, guiada por un llamado incógnito, levantó la tela de una de las tiendas, para ver que hacía el hombre que estaba allí sentado. Era un anciano, quien con un desprecio absoluto la trató de traidora, preguntándole por la gente que se diferenciaba de los demás en el barco. Hacía que Kai se retorciera de dolor, cada vez que demoraba en responder. Kai veía a Tomaszewski y la gente de la tripulación buscándola desesperados, entrando de tienda en tienda y trató de llamarlos, pidiendo auxilio. Pero la magia del hombre era poderosísima. Hacía que no pudieran verlos ni escucharlos.
Kai estaba tirada en el suelo, prácticamente sin vida, cuando la encontraron los dos ingenieros, en quienes la magia no hacía ningún efecto. Hubo que aplicarle adrenalina para reactivar la actividad del corazón. La Wyszyńska le disparó al mago, seguida de Tomaszewski, quien lo hizo en un arrebato de furia, impropio de su temperamento. Antes de que partieran le comunicaron, que el cuerpo desenterrado no llevaba ni la más mínima seña de putrefacción…

Poco tiempo después Izaak Rosenblum, miembro del Servicio de Inteligencia de la Marina de Guerra de Polonia y brazo derecho de Joachim Wentzel, pidió tener una entrevista con Rand. Le comunicó que estaba furioso por el ataque del que Kai había sido objeto y que el Consejo de Magos merecía un escarmiento. Y es que Kai, mientras tanto, había obtenido el grado de capitán en la Marina de Guerra de Polonia. El ataque a su persona, era pues, un ataque a un miembro de sus Fuerzas Armadas.
Rand ideó entonces que, a modo de escarmiento, Kai obtuviera el grado de Maestra en Magia. Y que la ceremonia, a la cual la asistencia del Consejo de Magos sería obligatoria, se realizara en el mismísimo Palacio Imperial de Negger Bank.
Durante la ceremonia, el maestro de la Escuela de Danoine sostuvo una conversación larguísima con Tomaszewski, diciéndole para empezar:
"Te transmitiré tan sólo un espejismo tejido de palabras, un reflejo tullido de las cosas verdaderas.” *
Luego de lo cual le relató, entre otros, lo siguiente: „Cuando los Dioses abandonaron nuestro mundo, dejaron detrás suyo lugares llamados cepas. Lugares donde se manifestaba la magia de los Dioses. El ser humano había de conocer esa magia. Pero no de golpe, no en sus inicios, porque se trata de cosas demasiado peligrosas. Todo reposa pues en las endósporas, esperando el momento en que la humanidad esté preparada.” **
Y ese momento se dará, le dijo "En el instante en el que por la opresión de los Ziemcy, los humanos necesiten ayuda. Si eso no sucede, las endósporas se cerrarán para siempre.” ***
¿Pero cómo abrir las endósporas? A través de una clave, dijo el maestro. Y esa clave sería el ser humano. Pero no un ser humano concreto, sino un grupo de gente. Pues, tal como siguió explicando: „¿Cómo encargar la misión a un solo ser humano?¿Y si fallara? ¿Entonces a un grupo de gente? No, no... Era toda una raza.
- ¿Raza? ¿Es que entendí bien? ¿Una raza humana?" - preguntó Tomaszewski.
„- Sí - respondió el maestro - "Gente, cuyos nombres procedían de las estrellas. Gente ungida para ser la élite del Reino más antiguo de Troy." ****
Y esos nombres eran Orión, Sirio, Amaltea y Acaya. Siendo la constelación de Acaya, un cuerpo invisible, a diferencia de los otros,  desde el mundo de los Ziemcy
Pero en algún momento, dijo el maestro, se rompió la transmisión de la clave de una generación a otra. Y la única representante de esa antigua raza pura, de la que se sabía algo concreto, era la Emperatriz Acaya. Y por eso hubo gente, que hizo esfuerzos inimaginables, para proteger su tumba. 
El maestro dijo además que los Ziemcy ya habían llegado. Pero que llegaron antes del tiempo previsto por el plan divino, no estando la humanidad todavía preparada para ello. Pero por lo mismo, tampoco los Ziemcy lo estaban.

Luego de entregar los dos retazos de tela labrada en la base de Kong, Shen pasó a la clandestinidad. A través de los cuentacuentos callejeros, auspiciados generosamente por Rand, que iban de plaza en plaza y de pueblo en pueblo, la gente se fue enterando de la hazaña de Shen al tomar la cárcel de Negger Bank. Empezaron a llamarla la Liberadora del pueblo. Se pasaron la voz de donde se encontraba su campamento en las montañas y empezaron a acudir a él como voluntarios. Shen era tanto más reconocible, en tanto que el Imperio le puso un precio a su cabeza, estando los anuncios con su imagen en los lugares más concurridos de los pueblos.
Kadir siempre la acompañaba, apoyando no sólo con el armamento, sino también con su consejo y reflexiones. Sólo en sus brazos Shen lograba hallar el sosiego y supo, que a pesar de la diferencia de edad, pues él era mucho mayor que ella, era el hombre de su vida.
Los polacos produjeron más munición y piezas de repuesto para las „ametralladoras de Kadir”, en caso de que las necesitaran. Si bien, como oficialmente, no se metían en la contienda, lo hicieron de manera clandestina.

A través del amuleto que Kai le regalara alguna vez a Shen en el puerto de Yah, ambas podían comunicarse mentalmente. No era una comunicación directa, se daba más a través de sensaciones e imágenes que aparecían en sueños. Así fue como ambas supieron, que estaban cerca, la una de la otra, cuando Shen aún estaba luchando por sobrevivir en el bosque de Sait
Y ahora también, Kai supo que Shen estaba mal y que se encontraba, rodeada de libros, en un templo de la Orden, ubicado en la punta de un cerro, cerca al camino a Banxi. Y que quería transmitirle algo muy importante referente a la ascensión por los cerros, la Orden y la Cordillera de los Dioses.
Efectivamente, Shen había llegado, acompañada de Nuk y Sharri, a una biblioteca de la Orden, que perduró en la Cordillera, en la ruta de los contrabandistas. Allí las atendió Brethe, bibliotecaria simpatiquísima, quien vivía sola en aquellas lejanías. Y fue allí donde Shen, atacada por una fiebre altísima, gritó en medio de su delirio que Kai había estado en peligro de muerte, pero que se había salvado. 
Luego de que Shen se repusiera con las hierbas y cortezas de árbol que le preparara Brethe, las chicas se enteraron, revisando los materiales de la biblioteca y conversando con la bibliotecaria, que hubo miembros de la Orden que lograron cruzar al otro lado de la Cordillera de los Dioses. Esa, efectivamente, era una información importantísima y Shen movió cielo y tierra para pedir encontrarse con Tomaszewski. Cosa que no era nada fácil, al encontrarse Shen en plena clandestinidad. Tomaszewski llegó en un autogiro al lugar acordado, trayéndole de regalo un manual referente a la estrategia de la guerra de guerrillas, tema en el cual, como le dijo, los polacos tenían mucha experiencia.
Y es que hasta ese entonces los polacos creían ser los únicos en haber cruzado la Cordillera que separaba los dos mundos. Pero como esta novela pareciera ser una novela sobre universos en expansión, posteriormente se fueron enterando de más detalles sobre el asunto.

Un tiempo después los polacos partieron hacia el templo de Banxi, divididos en dos fuerzas, independientes la una de la otra. La de la Marina de Guerra, comandada por Tomaszewski, quien llevaba consigo los dos retazos de tela labrada, rescatados por Shen en la base de Hai Lo Park. Los acompañaba la Wyszyńska, así como Meredith, a quien Kai había hecho retornar a la vida. Éste estaba feliz, montando el caballo percherón que recibió de los polacos. Y obviamente Kai, a quien éste cariñosamente llamaba „mosquita”.
Y la otra, del Ejército, comandada por Baranowski, acompañada por los magos del Ejército Imperial. Si bien, teóricamente, la dirigía la coronel Thien, siendo los polacos sus aliados.
Los magos estaban desesperados por llegar, antes de la gran conjunción, a destruir el altar del templo de Banxi. Pero, poco tiempo antes, Baranowski ordenó acampar para dar socorro y reposo a las soldados heridas. El mayor de los magos trató de explicarle la importancia de llegar al templo a tiempo, diciéndole, entre otras cosas: ”Las soldados se deben sacrificar. Aquí se trata del bien del Imperio. De la existencia de todo el mundo conocido." ***** 
Pero a pesar de sus súplicas, Baranowski, quien no creía en la magia, decidió acampar.
A pesar de esa demora, ambos grupos llegaron casi simultáneamente al templo, si bien Baranowski un poquito antes. Tomaszewski le hizo llegar su reconocimiento por tal hecho a través de Selim Michałowicz y Baranowski aceptó cederle el paso.
Pero el terreno del templo era inmenso, abarcando varias hectáreas. ¿Cómo saber donde se encontraba el lugar al que debían dirigirse, vale decir, el altar? Y entonces la Wyszyńska sacó de su bolsillo el plan del templo de Banxi, con el altar señalizado. ¿De dónde lo tenía, se preguntó Tomaszewski, si el único ser humano que había llegado allí, sin regresar jamás, era el príncipe Osiatyński?

Mientras tanto comenzó la carrera entre Kai, acompañada de Leszek Siwecki y la Wyszyńska por un lado; y el cortejo de más de diez magos por el otro, por llegar el altar. Se encontraron en uno de los pasadizos, exigiendo los magos que Kai les dejara libre el paso. El mayor de los magos le exigió que se pusiera del lado adecuado, el lado indicado por los Dioses. Le llamó la atención por aliarse con un animal, vale decir la Wyszyńska, la cual le causaba tal repugnancia, que ni siquiera quería mirar. Trató de explicarle quienes eran los Ziemcy:
„Seres que surgieron a causa de la evolución animal. ¡Sin alma ni conocimiento de la magia, buscando, no el orden, sino la dominación! Exteriormente son similares a nosotros, pero ése es tan sólo un parecido ilusorio y superficial.”  ******
Y le relató luego lo siguiente:
"No había cómo encontrar el criadero de los Ziemcy en el Universo entero. Los Dioses lo lograron. ¡Y el Dios mayor envió allí a su hijo menor, Jesús, para que lleve la luz incluso a los animales de la camada demoníaca!" ******* 
Pero los Ziemcy, dijo, no quisieron recibir la luz y lo mataron.
Para poder enviar su alma y voluntad al mundo de los Ziemcy, Jesús utilizó el altar del templo de Banxi. Pero luego llegó el príncipe celestial, vale decir Osiatyński, descubriendo el secreto del altar. Y activó parcialmente su mecanismo, de tal manera que la puerta quedó abierta para pasar a ambos lados. 
"Y ahora" - dijo el mayor de los magos - "esos seres ajenos, animales sanguinarios, penetran a nuestro mundo. Uno tras otro. ¡Uno tras otro!" ******** 
Por eso, dijo, había que destruir el altar, antes de la gran conjunción que estaba por darse en un momento. Porque si no, luego de la conjunción los Ziemcy lo reactivarían. Sin embargo Kai, fiel a su grado de capitán de la Marina de Guerra de Polonia, resentida por el atentado del que fuera objeto y recordando las múltiples vejaciones que tuvo que sufrir en la Escuela del Desierto de Danoine, no cedió.

Mientras eso sucedía, Tomaszewski se dirigió hacia el altar por otra vía, listo a cumplir con su plan preestablecido. Y es que, como oficial del Servicio de Inteligencia, había ideado llevar en su grupo a la Wyszyńska, para saber cómo habían hecho los Ziemcy para penetrar la estructura administrativa de la República de Polonia. Pues ya tenía la información certera de que ella era uno de ellos.
Sabía además que ella accedería a cualquier cosa, con tal de poder extender los retazos de tela labrada sobre el altar del templo. Así que se acomodó a esperarla, detrás del altar, que había cableado con materiales explosivos, dispuesto a hacerlo estallar, si ella no respondía a sus preguntas. La Wyszyńska se quedó pasmada, al saber que había sido descubierta. Admitió ser una terrícola, vale decir, una de los Ziemcy. Dijo haber sido captada, todavía en su mundo por la organización del príncipe Osiatyński, partiendo luego en misión al mundo de los humanos.
Pero antes, en el momento de ingresar al templo, Tomaszewski y Mielczarek, su hombre de confianza, encontraron a un ciego, apresado tras unas rejas, quien dijo haber sido enceguecido por haber llegado al lugar donde se encontraba el monumento de la Emperatriz Acaya. Dijo también que era un viajero que procedía del otro continente. Continente que se encontraba en el mismo lado de la Cordillera, en el lado de la magia y del Imperio.
Ahora, al escuchar que hablaban un idioma ajeno, vale decir polaco, el ciego dijo unas cuantas frases en inglés. Tomaszewski quedó desconcertado al comprender que los anglos ya habían llegado al otro continente. La Wyszyńska aprovechó su desconcierto para desactivar el cableado y poner los retazos de tela sobre el altar. La puerta hacia el mundo de los Ziemcy había sido reactivada…


* Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya”, tomo III, p. 348
** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo III, Pp. 348 - 349
*** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo III, p. 349 
**** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo III, p. 349
***** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo III, p. 688
****** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo III, p. 750
*******  Andrzej Ziemiański, op. cit, tomo III, p. 751
******** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo III, p. 752
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya” (Pomnik Cesarzowej Achai), tomo III
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2014
Número de páginas: 800

lunes, 1 de abril de 2019

Sobre el segundo tomo de "El monumento de la Emperatriz Acaya"

Esta será una breve reseña del segundo tomo de la novela "El monumento de la Emperatriz Acaya" de Andrzej Ziemiański. Ya habíamos reseñado anteriormente en este blog el primer tomo, cuya lectura recomendamos, antes de ésta, para que el lector pueda ubicarse en la historia. Recomendamos también, de ser posible, leer la reseña de la novela anterior de la serie.
El segundo tomo se inicia con una de las naves polacas, con Tomaszewski, Siwecki y Kai a bordo, habiendo dejado el Valle de Sait y navegando rumbo a otros puertos del Imperio. El hecho de que llevaran consigo los medicamentos de la empresa "Kocyan y asociados", capaces de curar cualquier enfermedad, hizo que Leszek Siwecki fuera considerado un gran mago y sabio. Luego de haber curado al hijo moribundo de uno de los príncipes, las puertas del Imperio quedaron abiertas ante ellos.
Llegando al puerto de Negger Bank, Tomaszewski dio con un hombre que vendía a un precio irrisorio, jarras de un líquido, llamado aceite de las rocas por los lugareños. Era petróleo y se enteró de que los yacimientos se encontraban en un lugar desértico, llamado la Mala Tierra pues, por más esfuerzos que se hiciera, allí no llegaba a crecer nada. Comprendió de inmediato que se debía llegar a un acuerdo con la Emperatriz para poder construir una línea férrea y usufructuar esos yacimientos. Y de esa manera obtener el petróleo necesario para las naves, en vez de estarlo importando desde Polonia. Lo cual, aparte de ser costosísimo, resultaba sospechoso, pues la misión de la que formaba parte, seguía siendo una misión secreta.
Pero para poder armar un plan concreto necesitaba de mapas y mayor información sobre la Mala Tierra. Así que fue a buscarla con Kai a la Biblioteca de Negger Bank, fundada por uno de los primeros Emperadores del Imperio de Luan. Tomaszewski se quedó asombrado, tanto de lo majestuoso de la construcción, como del hecho de que las bibliotecas públicas existieran en ese mundo desde hace más de mil años. Ya que en su patria, ése había sido un logro del último siglo.
A través del anciano bibliotecario, quien les alcanzaba los materiales, se enteraron de que el príncipe Osiatyński estuvo allí, hace muchísimos años, buscando información sobre el monumento de la Emperatriz Acaya. En el Imperio había un monumento suyo casi en cada pueblo. Pero el príncipe le habría dicho, que el monumento que él buscaba era de tamaño natural. El bibliotecario suspiró añadiendo: "La Emperatriz Acaya. Decían que su cuerpo fue sumergido en resina y amurallado en una de las puertas de Syrinx. Oh... Ahora ya no se sabe, a ciencia cierta, si esas puertas resistieron el paso del tiempo y si esos muros aún están en pie." *

Mientras tanto Shen logró cumplir con la misión que le encargara la mayor Dain, a cambio de lo cual fue encarcelada en condiciones infrahumanas. Le requisaron todo lo que llevaba, incluida la ametralladora que trajo del campamento polaco. Al preguntarle de dónde la tenía, dijo que se la habían dado los hombres de las naves de hierro que navegaban bajo el agua, pero la tomaron por demente. 
Sin embargo hubo alguien que se interesó en sus historias. Ese alguien era Rand, jefe de una red de inteligencia, al servicio de la Emperatriz. Su labor consistía, tanto en seguir los chismes que circulaban por el Imperio, como en crearlos. Y uno de los puntos más importantes para la obtención de rumores era la cárcel. Ya que allí corrían versiones diferentes a la versión oficial de los hechos, que se hacía circular entre el pueblo.
A cambio de una suma nada desdeñable de dinero, el carcelero le entregó la ametralladora para que la revisase y aceptó encerrar a Aie con Shen en la misma celda. Aie era una hermosa muchacha de cabello claro, enormes ojos vidriosos y una figura menuda, que parecía hecha de filigrana. Eso, sumado al hecho de su condición de sordomuda, hacía que nadie sospechara de ella, como de la colaboradora más cercana de Rand. Aie sabía leer los labios y se comunicaba con él, escribiendo en una pequeña pizarrita, que llevaba siempre consigo.
Fue así como Aie fue a compartir la misma celda con Shen, haciéndole creer que era analfabeta y que la habían apresado por dirigir un saqueo de almacenes. A mediodía la sacaban de la celda, supuestamente para interrogarla, pero en realidad para darle de comer algo más sólido que la comida destinada a los presos y para que se entrevistara con Rand, transmitiéndole la información recibida. Así fue como Rand se enteró del encargo de la mayor Dain, de la lucha con los „monstruos” en el bosque de Sait, de los hombres de hierro, que salvaron la vida de las chicas, así como del enamorado tártaro de Shen, que tenía los ojos jalados como dos rayitas diagonales. Y es que el regimiento tártaro, a cargo de Selim Michałowicz, amigo personal de Tomaszewski, era parte de las fuerzas supeditadas a la Marina de Guerra de Polonia.
La ametralladora se la llevó Rand a Kadir, quien era armero. Éste la desarmó, quedándose maravillado ante tamaña tecnología y a partir de lo que vio, ideó otro tipo de  ametralladora, mucho más poderosa, llamada desde entonces la „ametralladora de Kadir”. Presentó su invento al Ejército Imperial para que formara parte de su armamento, pero éste no fue aceptado.
Rand, emocionado con tantas novedades que contar, fue a su audiencia con la Emperatriz, esperando impactarla. Pero se dio con la sorpresa de que ésta ni siquiera quiso escucharlo, recordándole que lo suyo eran los rumores, tanto palaciegos, como de las plazas y mercados. Y advirtiéndole además que no se metiera con el trabajo de los Servicios Especiales, al decirle directamente: „…no metas las manos, donde con seguridad serán cortadas. ¿Me comprendes?” ** 
Poco tiempo después, Rand fue atacado en un callejón cerrado, del cual no había huida. Lo salvó la ametralladora de Kadir, que Aie llevaba consigo y con la cual ella arrasó con los atacantes. Luego del atentado fallido contra su vida Rand, fingiendo siempre estar al servicio de la Emperatriz, decidió voltearse contra ella. Identificó para ello a Shen como la cabeza visible de la revuelta.
A través de Melithe, mujer de su confianza, quien como conocedora de los mares del lugar, conducía la nave en la que viajaba Tomaszewski, Rand logró entrevistarse con él, llegando ambos a un acuerdo de colaboración mutua. A pedido de Rand acordaron, que las soldados, rescatadas de la matanza del valle de Sait, llegaran en las naves polacas a l puerto de Negger Bank. De esa manera quedaría descubierta la mentira oficial, que ya había sido transmitida por los heraldos a nombre de la Emperatriz. Según esa versión todas las chicas habrían muerto a mano de los „monstruos”, por culpa de Shen, quien luego de dirigir mal la acción se habría fugado y a quien había que castigar ejemplarmente.
Mientras tanto Rand organizó el rescate de Shen de la prisión. Con la cabeza cubierta, echada encima de una carreta, sin saber quién, adónde ni porqué la llevaba, Shen llegó a la parte trasera de una almacén, donde le acomodaron un lugar para dormir, indicándole  que esperase, ya que al día siguiente, alguien se comunicaría con ella. 
Al día siguiente apareció Kadir, por encargo de Rand, diciéndole que habría una revuelta, que ya tenían a la gente reunida y que ella sería la voz del pueblo que había de dirigir la acción. Sostuvieron una larguísima conversación en la que Shen le dijo: "Recuerda, el pueblo jamás morderá la mano que le da en el hocico. Jamás. (…) ¡Pero dale al pueblo un dedo para llegar a un acuerdo y entonces, queriendo toda la mano, el pueblo te despedazará el brazo!” ***
Pero resultó ser que la gente que habían juntado, eran unos lumpen, que no sabían de órdenes, ni de estrategia y quienes aceptaron participar, guiados por la promesa de un saqueo. Shen estaba furiosa. Sin embargo, lo cierto es que tenían a favor suyo las ametralladoras de Kadir.
Mientras tanto, con la anuencia de la Emperatriz, quien había autorizado la construcción de la vía férrea hacia la Mala Tierra, las sobrevivientes del Ejército Imperial, llegaron al puerto de Negger Bank. Obviamente, antes de que llegaran, la versión oficial tuvo que cambiar. Ahora eran heroínas de guerra, habiendo sido la ceremonia de su bienvenida, organizada al detalle. Y allí fue que sucedió lo inesperado. Las chicas se negaron a bajar a tierra. En un principio Tomaszewski no entendió que era lo que pasaba. Se lo explicó la solado Maii, lugareña que al casarse con un polaco en el portaaviones de la República de Polonia, se había convertido en ciudadana polaca. Las chicas, y había las que empezaron a gritarlo en voz alta, no bajarían pues no querían volver a dormir en el lodo ni a beber agua de los charcos. Algunas incluso temían que las ajusticiaran por haber huido de los "monstruos". Finalmente aceptaron bajar a tierra, siempre y cuando fueran a parar a la base que se encontraba bajo jurisdicción polaca.
Los familiares, reunidos para recibirlas, recién entonces cobraron conciencia de las condiciones infrahumanas que sufrieron sus hijas y hermanas reclutadas por el Ejército Imperial. El ambiente estaba caldeado y la gente enfurecida.
Siguiendo con el plan de Rand, Shen y Aie, a la cabeza de dos grupos armados atacaron la prisión de Negger Bank. Aie comandaba, dando las señas con un pito. Luego de tomar la cárcel, liberaron a las desertoras del Ejército Imperial, que se encontraban enjauladas, en un estado de inanición absoluta. Las enviaron a la base polaca, para que se recuperaran con los medicamentos de „Kocyan y asociados”. Obviamente, lo hicieron de manera clandestina, para no afectar el trato mutuo con la Emperatriz con los polacos.

Tomaszewski, Kai, Rand y Aie partieron poco tiempo después hacia las ruinas de Syrinx,  que alguna vez fuera la fabulosa capital del Imperio de Luan. Lo hicieron para ver que era lo que habían ido a buscar allí los ingenieros de la expedición polaca. En principio, Tomaszewski había pedido a sus superiores que enviaran un grupo de geólogos para analizar los yacimientos de la Mala Tierra. Pero se dio con la sorpresa que de los tres ingenieros que llegaron al campamento del lugar, con la Wyszyńska a la cabeza, ninguno era geólogo. Más aún, poco tiempo después, los ingenieros partieron hacia las ruinas, sin darle explicación de nada a nadie. 
Al llegar Tomaszewski y sus acompañantes a las ruinas, dieron con un hombre armado, con un tatuaje en la nuca, que Kai reconoció como seña de la Orden. Éste, bajo el impacto de la magia de Kai, que le hizo hablar, dijo que formaba parte de la Orden, la cual jamás dejó de existir. Recordemos, que según la historia oficial, la Orden feneció hacía mil años, vencida por Acaya en la Plaza Principal de Syrinx. Les dijo también que la mujer blanca había aprisionado a la maga de la Orden, con quien habían llegado a las ruinas.
Momentos después se encontraron con la Wyszyńska, quien se enredó, tratando de explicar que hacía allí. Y quien luego los condujo hacia la cápsula voladora del Príncipe Osiatyński, que habían encontrado en las ruinas y donde, conjuntamente con los otros ingenieros, habían hecho su cuartel. En medio de la conversación, Tomaszewski les hizo saber que estaba al tanto de que habían venido a buscar el monumento de la Emperatriz Acaya. Pero, le dijeron, el monumento ya no estaba allí, se lo habían llevado a otro lado.
Ya de noche, cuando los ingenieros dormían, fueron a buscar a la maga de la Orden. La encontraron sedada y encerrada en un cuartucho. Utilizando sus poderes Kai logró despertarla y hacerla hablar. Ésta dijo que la mujer mala la había estado interrogando, queriendo saber adónde se fue el príncipe celestial. Y que éste se había ido a la meseta de Banxi.
„La meseta de Banxi” - anotó Aie en su pizarra, luego de leer los labios de Rand - „región que se encuentra en el fin del mundo. Allí nieva, hay hielo y dicen que se encuentra el bosque más grande de los Grandes Bosques, donde viven los monstruos. Dicen también que allí se encuentra la cepa de los Dioses. Que allí comenzó la Historia.” ****
La mujer mala había querido saber también adónde partió el mensajero de la Orden, al saber que ella y sus compañeros habían llegado a la ruinas. Y que éste había partido a Hai Lo Park. Esta última noticia aturdió a todos, pues Hai Lo Park era la sede secreta, el  corazón mismo de los Servicios Especiales.
Finalmente Kai le preguntó como así, siendo ella una maga poderosa, la mujer logró prenderla e interrogarla. A lo que la maga le respondió diciendo: "¡Ellos no son humanos! (...) ¡Son animales en cuerpos humanos! ¡La magia no puede hacerles ningún efecto, porque se trata de animales dotados de inteligencia!” ***** 
En eso llegó la mujer mala, vale decir la Wyszyńska, quien acabó con la conversación, disparándole a la maga directamente en la cabeza…

Mientras tanto los decodificadores de la red de inteligencia manejada por Rand, lograron descifrar el mensaje que Shen, arriesgando su vida, había hecho llegar a Negger Bank. Rand encargó a Shen que partiera, comandando a las chicas que anteriormente habían formado parte del Ejército Imperial, a rescatar dos trozos de tela labrada, que se encontraban en el tesoro de Hai Lo Park. Shen los había llevado, sin saberlo, cosidos en el bolso que recibió de la mayor Dain. Las acompañaría Kadir, como experto en la ametralladora, que él mismo había ideado.
Las chicas atacaron y tomaron Hai Lo Park. Las soldados rasos entraron a la última habitación, la del tesoro, quedando decepcionadas, al ver que aparentemente contenía sólo documentos. No así Nuk y Shen, quienes no podían creer lo que veían. Y es que todo alrededor llevaba las señas de la Orden. Los grandes cofres, los libros, las insignias e incluso, los documentos que se encontraban sobre la mesa, con la tinta de los sellos aún fresca, indicando que se les daba un uso cotidiano.
Tal cual se lo indicaron, Shen rompió el cofre del altar, sacando todos los retazos de tela que se encontraban dentro. Luego se acercó donde Nuk, quien seguía absorta en sus pensamientos, preguntándole a qué conclusión había llegado.
„- Es demasiado terrible para que sea verdad.” ****** - le contestó Nuk, diciéndole que había concluido que la Orden no había desparecido con el triunfo de Acaya, sino que pervivió en la sombra durante mil años. Y que era la Orden la que formó la estructura de los Servicios Especiales, sosteniendo el poderío del Imperio.
„ - Los Servicios Especiales son la Orden - dijo al final - „Peor aún, si no nos hubiéramos rebelado, nosotras mismas seguiríamos siendo parte de la Orden.”******* 
Shen ordenó que prendieran fuego al lugar, antes de partir hacia la costa, a entregar el encargo adonde se lo habían indicado…

* Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya”, tomo II, p. 238
** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo II, p. 111 
*** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo II, p. 299
**** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo II, p. 592
***** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo II, p. 596
****** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo II, p. 645
******** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo II, p. 645 - 646
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowksi


Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya” (Pomnik Cesarzowej Achai), tomo II
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2013
Número de páginas: 700

viernes, 22 de marzo de 2019

Sobre el primer tomo de "El monumento de la Emperatriz Acaya"

Esta será una breve reseña del primer tomo de la novela „El monumento de la Emperatriz Acaya” de Andrzej Ziemiański, novela que es continuación de la novela „Acaya” que reseñamos anteriormente. Por lo que recomendamos al lector leer primero esa reseña, para reconocer algunos nombres y poder ubicarse en la historia. 
La trama de "El monumento de la Emperatriz Acaya" sucede mil años después de la de „Acaya”. Mientras tanto el Imperio de Arkach se había asentado y los monumentos de Acaya, Biafra y Zaan, como liberadores de la tiranía de Luan, estaban en todas partes, en diferentes templos y provincias. La sede del Palacio de la Emperatriz y del poder se encontraba en el puerto de Negger Bank, si bien oficialmente la capital  del Imperio seguía siendo la del Reino de Arkach, pequeña ciudad, cuyo nombre ya casi nadie recordaba. Imperio de muchos pueblos y contrastes, cuya élite podía formarse, tanto en escuelas laicas, sacerdotales o de magia.
La humanidad estaba dividida en dos por la Cordillera de los Dioses, llamada la Cordillera del Anillo por quienes vivían al otro lado de la misma. De este lado, el lado en el que sucede la trama de la novela, estaban la magia y el Imperio. Del otro lado estaban los hermanos silenciosos. Llegaría el momento en que los humanos de ambos lados se unirían para enfrentar a los Ziemcy que significa terrestres o terrícolas. Pero, ¿quiénes eran los Ziemcy? Según le explicó Virus a Meredith y éste, luego de mil años a Kai, en los inicios del tiempo, hubo un Dios Creador, que creó el mundo a su imagen y semejanza. Pero ese mundo era imperfecto. Entonces Seph, el hijo mayor del Dios Creador, creó a los Ziemcy, que eran la perfección pura y cuya misión era arrasar con todo lo imperfecto. De tal manera que tenían el propósito de arrasar con toda la creación de manera sistemática. Entonces el hermano menor de Seph creó a los humanos, cuya misión era contener el paso de los Ziemcy y salvar al mundo. Es decir, para mantener el orden existente de las cosas. Y es por eso que la primera máxima que aprendían los adeptos de las escuelas de magia era que "Los magos existen para mantener el orden existente de las cosas”.

En una de esas escuelas, la Escuela del Desierto de Danoine, estudió Kai. Escuela fundada hacía mil años por Arnne, maga del Reino de Arkach y compañera de lucha de Acaya. Cierta vez, y así es como comienza la novela, al ir a botar la basura fuera de la Escuela, Kai se encontró con el cuerpo inerte de Meredith, llamado "El maldito" por los magos. Kai sabía que no debía acercársele ni, menos aún, tocarlo. Pues si lo hiciere, Meredith reviviría y una enfermedad mortal se expandiría por los alrededores. Pero no aguantó la curiosidad y lo tocó, sintiendo su cuerpo tibio.
Ese mismo día el maestro de la Escuela la llamó para decirle que, como maga, acompañaría a la Princesa de Arkach en su peregrinación a la Cordillera de los Dioses. Kai feliz, pues ya estaba harta de la Escuela, partió al día siguiente hacia el puerto de Yah, de donde tomaría un barco hacia la isla. Antes de partir se reunió con la pequeña Lee, su compañera de estudios, con quien, como adeptas de magia, se concentraron en vislumbrar el futuro. Lee tuvo una visión en la que vio a Kai en una nave que navegaba bajo el agua. Cosa que consideró imposible, pues lo propio de las naves era deslizarse sobre, y no debajo del agua.
En el puerto Kai se cruzó por primera vez con Shen, quien estaba por alistarse en el ejército, para partir luego hacia la isla de Tarpy. En esa isla se formaban las chicas del Ejército Imperial, el cual, siguiendo la tradición del Reino de Arkach, estaba conformado por mujeres. Kai le regaló un amuleto para la buena suerte. Shen era hija de un humilde pescador y se escapó de su casa y su pueblo, pues su padre la maltrataba y temía, incluso, que la vendiera al mejor postor. La única opción que se le ocurrió para sobrevivir fue la de integrarse al Ejército Imperial. Se le aparecía en sueños un joven con un hatillo en la espalda, quien le daba consejos y en quien podemos reconocer a Virus. En Tarpy Shen fue designada a los Servicios Especiales y conoció a Nuk, quien siendo de buena familia y habiendo estudiado en una escuela laica, se enroló por patriotismo. Y porque, además, le gustaba la lucha y la sangre.

Simultáneamente nos enteramos de lo que sucedía con el submarino „Dragon” de la Marina de Guerra de Polonia, al otro lado de la Cordillera. El lado en el que no había magia, pero sí tecnología. Allí conocemos a Krzysiek Tomaszewski, comandante de la Marina de Guerra de Polonia y miembro de su Servicio de Inteligencia. A su hombre de confianza, el contramaestre Mielczarek, al capitán Kozłowski, al médico de la tripulación Leszek Siwecki, así como al resto de la misma. En la nave viajaban además tres ingenieros, cuya cabeza visible era Jadwiga Wyszyńska, mujer alta y hermosa, quien se comportaba como si estuviera a cargo de la nave. Estos ingenieros hablaban el polaco con un acento extraño y tenían un no sé qué, que los hacía diferentes. Cosa que tenía muy confundido a Tomaszewski.
Lo que no sabía la tripulación es que a bordo de la nave había una bomba atómica, con la que los ingenieros abrieron un túnel para cruzar por debajo de la Cordillera. Luego de un montón de anomalías aparentes y de emerger a la superficie, los marinos se percataron que se encontraban al otro lado de la Cordillera. Durante siglos la humanidad había tratado de cruzarla sin éxito a excepción de, aparentemente, el príncipe Józef Osiatyński, llamado „el príncipe estratosférico”. Este aristócrata polaco partió hacía muchos años en un balón, con una médium para mantener el contacto y un caballo blanco, hacia el otro lado de la Cordillera. No se supo más de él.
Luego de emerger vieron una nave de vela y remos que les hizo recordar los manuales de historia. Sus navegantes no podían creer lo que estaba viendo. Habían escuchado hablar de monstruos marinos, pero jamás de uno tan grande, y encima, de hierro. El timonel aterrado degolló al grumete y lo lanzó al mar, a modo de sacrificio, pidiendo misericordia a los Dioses. Un arquero que estaba a bordo lanzó una flecha y le siguieron otros, llegando a herir de muerte al cabo Bronowski. El submarino respondió con fuego, hundiendo de inmediato a la nave y matando a todos los que se encontraban en ella. La única que sobrevivió fue Kai, quien utilizando sus artes de magia, se mantuvo en posición vertical a ras de la superficie, sin hundirse bajo el agua.
Tomaszewski estaba furioso, pues nadie podía explicar quién dio la orden de disparar. Pareciera ser que fue un malentendido, creado en medio de la confusión reinante. Kai fue rescatada por una chalupa y llevada al submarino. La chica estaba aterrada, pues creía estar rodeada de monstruos que la iban a torturar y matar. Pero al ver que la alimentaron, le dieron a escoger entre la ropa del almacén y que la Wyszyńska le enseñó a usar la ducha y el baño empezó a calmarse. Y cuando Tomaszewski empezó a tratar de enseñarle el polaco, aprovechó la técnica que aprendió en la Escuela, para aprender cualquier idioma o dialecto de inmediato, impregnándose de él y haciendo que su acompañante también lo aprendiera. De tal manera que empezó a captar el polaco y logró que Tomaszewski empezara a captar su lengua materna, la lengua del Imperio.
Unos días después Kai sintió que en la nave se encontraba Meredith, cuyo cuerpo, luego de muerto, podía aparecer en cualquier lugar del mundo. Efectivamente dieron con él, por el barco se expandió una gripe, que fue curada rápidamente y Meredith fue llevado a la enfermería. Fue allí donde conversó con Kai, diciéndole: „Nosotros aquí, los verdaderos humanos, fuimos creados a semejanza de los Dioses - nuestro espíritu surgió de la magia, nuestra inteligencia del orden natural. Ellos, los de detrás de la Cordillera, fueron creados a semejanza de los peores monstruos del Dios Seph - la inteligencia no les fue otorgada, fue surgiendo del caos, a través del arduo aprendizaje de las leyes del mundo que los rodeaba. Parece ser que eran muy cercanos a los animales”. **
Sin embargo, le explicó, los hermanos silenciosos de detrás de la Cordillera habían llegado como aliados en la lucha contra los Ziemcy. Luego de una larga conversación, le pidió que se retirara, pues estaba por volver a morir. 

Mientras tanto se estableció la comunicación a través del túnel submarino y empezó a llegar gente de Polonia. Así fue como llegó a la nave el almirante Joachim Wentzel, miembro del Servicio de Inteligencia de la Marina de Guerra de Polonia y tío de K. Tomaszewski. En una conversación privada, entre el ruido de las máquinas, manifestó a su sobrino, estar preocupado por la identidad y origen de los ingenieros. Lo único que se sabía de ellos era que los había recomendado la empresa de medicamentos „Kocyan y asociados”, pero no de donde provenían, dónde habían nacido ni estudiado. Y esa situación se repetía a diversos niveles de la administración pública en Polonia. Por otro lado, los medicamentos, tenían una efectividad nunca antes vista. Wentzel pidió a su sobrino que observara a los ingenieros. A cambio, Tomaszewski le mostró el boceto de un mapa que había hecho, en base a las conversaciones larguísimas que durante ese tiempo había sostenido con Kai. En ellas la chica le hablaba de las diferentes regiones y costumbres del mundo al que pertenecía. Y es que Kai, tal como le habían enseñado en la Escuela de Danoine, partía del supuesto de que „La base del contacto entre la gente no es ni siquiera el idioma. Son las referencias al conocimiento de la otra persona”. *
En base a la información dada, se decidió establecer la base militar polaca en el puerto de Sait, lugar que había sido abandonado hacía muchos siglos.

Simultáneamente seguimos la historia de Shen. Luego de una rápida capacitación las chicas abandonaron la isla y fueron enviadas a luchar con los „monstruos”, seres semihumanos y semifelinos. Allí fueron lanzadas prácticamente a su suerte, avanzando por el bosque, durmiendo sobre el lodo, sufriendo frío, hambre y miserias, así como los ataques de los monstruos, que tenían la capacidad de ver en la oscuridad. Fue en el fragor de la lucha que se asentó la amistad entrañable de Shen con Nuk. Y se forjó la amistad con Nanti y con Sharri, ex-alumna de la Escuela Sacerdotal, de la cual fue expulsada por razones ideológicas.
Gracias a los consejos de Virus y su propia habilidad, Shen logró sobrevivir con un puñado de chicas. Avanzando por el bosque, llegaron al templo de los monstruos, prácticamente desguardado, pues éstos habían partido a luchar con algún enemigo desconocido. Allí encontraron comida con la que se saciaron y mataron a los dos cuidantes, así a los sacerdotes de los monstruos que se hallaban en trance. Avanzando dieron con la mayor Dain, quien se encontraba moribunda, a causa de las torturas infringidas. Ésta le entregó a Shen un bolso que contenía documentos cifrados, con el encargo de que lo entregara a manos de la mismísima Emperatriz en Negger Bank. Y que le transmitiera que cayó el Cuerpo del Ejército Imperial, habiendo cumplido antes con la misión encargada. Y que antes de irse prendieran fuego al templo. Les comunicó que sólo quedaba en él una anciana maga en trance. Y que los ex-votos más valiosos se encontraban más adentro. Luego pidió que le alcanzaran el arma que se encontraba en el bolso y se disparó a sí misma. Las chicas saquearon el templo y se llevaron a la maga como posible rehén, prendida de un palo.
Avanzando hacia el puerto de Sait, fueron nuevamente atacadas por los monstruos. Estando a punto de ser aniquiladas, fueron rescatadas por personajes extraños, que jamás esperaron encontrar. Se trataba de los polacos, con Kai montada sobre un tanque, anunciando por un megáfono que depusieran las armas, que eran aliados y que no les pasaría nada. Los polacos lanzaron napalm sobre los monstruos, para finalizar con la batalla y llevaron, tanto a las chicas del escuadrón de Shen, como a otras sobrevivientes que se hallaban en el bosque, a la nave donde se realizaban las operaciones o al hospital de campaña. Y es que todas estaban, si no heridas, en un estado de inanición que lindaba con la muerte. Desde ese entonces los polacos fueron llamados "la gente de los barcos de hierro”.

Pasada la emergencia, cuando las aguas se calmaron un tanto, los polacos decidieron despertar a la maga, que aún se hallaba en trance, para sacarle información sobre los monstruos y sobre la relación de éstos con el príncipe Osiatyński. Ya que entre los ex-votos que las chicas se llevaron del templo, había un largavista con su nombre.
Se reunieron el día acordado y Siwecki le inyectó un reanimante. La anciana maga se despertó, miró con calma alrededor, sin prestar atención a los polacos, como si de objetos sin importancia se tratara. Levantó la mano y cacheteó a Kai. Y luego, inesperadamente, se lanzó sobre el ingeniero Węgrzyn, mordiéndole la yugular y matándolo en el acto. Entonces la Wyszyńska sacó de su cartera una pistola que resultó ser una pequeña ametralladora y le disparó, haciéndola pedazos.
Tomaszewski juraría que la vio sonreír, cuando volvía a guardar la pistola en la cartera…

* Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya”, tomo I, p. 216
** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo I, p. 283 
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowksi


Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya” (Pomnik Cesarzowej Achai), tomo I
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2012
Número de páginas: 688