domingo, 22 de marzo de 2020

El Cielo de estos momentos por Piotr Gibaszewski

En algunos videos, aparecidos en la red, el 26 de enero, el 28 de febrero y el 19 de marzo de este año respectivamente, el astrólogo polaco Piotr Gibaszewski, autor del blog Solarius.pl nos habla de las configuraciones cósmicas que acompañan a la situación de crisis por la que atraviesa actualmente el planeta. He considerado conveniente hacer llegar algunos de sus comentarios al lector hispano.

La conjunción de Saturno y Plutón que se da ahora en el Cielo, se repite cíclicamente, con un intervalo de 35 a 38 años. La penúltima vez se produjo en 1947, cuando se inició la Guerra Fría; y la última en 1982, cuando comenzó el final de la tal Guerra, dando paso a una estructura sociopolítica mundial diferente. Pero dicha conjunción no se encontraba en Capricornio, ni en 1982, ni en 1947.

La anterior conjunción de ambos planetas en Capricornio se dio el 31 de octubre de 1517. Fecha en la que Lutero clavó el papel con sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Dando de esa manera inicio a la Reforma Protestante, que resquebrajó la estructura de la Iglesia Romano-Católica. 

Sin embargo, entre 1284 y 1285, se dio una configuración similar a la que se encuentra actualmente en el Cielo. Se trata de un stellium de varios planetas en Capricornio, incluidos Saturno y Plutón. El siglo XIII durante el cual se produjo esta configuración, fue una época muy movida. La época de las Cruzadas y de la invasión de China por los mongoles. Poco después, en el siglo XIV, se dio la pequeña era del hielo y la peste negra.

En el 2020 tenemos nuevamente un stellium de varios planetas en Capricornio. Estos planetas son: Júpiter, Saturno y Plutón. Del 15 al 30 de marzo se les unirá Marte, reforzando con su presencia el poder de la configuración.
Acá va un breve recuento de la danza de planetas, conformando el stellium de este año:
13 de enero: Conjunción de Saturno y Plutón en Capricornio. Un día antes se dio la muerte de general iraní Qasem Soleimani por parte del gobierno de Estados Unidos.
En marzo se da la conjunción de Saturno y Eris
20 de marzo: Conjunción de Marte y Júpiter
22 de marzo: Ingreso de Saturno al signo de Acuario
23 de marzo: Conjunción de Marte y Plutón
30 de marzo: Ingreso de Marte al signo de Acuario
31 de marzo: Conjunción de Marte y Saturno
En abril se da la conjunción del Sol y Eris (fuera del stellium)
5 de abril: Conjunción de Júpiter y Plutón

A mediados de abril, luego de Semana Santa, la crisis empezará a atenuarse. En mayo la situación tenderá a normalizarse. Pero a partir del otoño europeo, vale decir setiembre, habrá un rebrote de la enfermedad. Surgirán nuevas epidemias que se extenderán, probablemente, durante decenas de años. Pero como humanidad, ya estaremos más preparados para combatirlas. Pasarán a formar parte de nuestra vida cotidiana, así como pasaron a serlo otras enfermedades endémicas.

En opinión de los epidemiólogos, el coronavirus infectará entre el 60 y el 70 por ciento de la población mundial. De éstos fallecería entre el 2 y el 3 por ciento. Vale decir, entre 40 y 60 millones de personas. Lo cual no es tanto, comparando con las muertes causadas por otras enfermedades y/o accidentes. Sin embargo, el impacto en la economía mundial, será tremendo.

Pero, aunque suene paradójico, esta situación desastrosa es a la vez una oportunidad para abrirnos a nuevas maneras de organizarnos, difundiendo el uso de tecnologías ya existentes y creando otras nuevas. Como ejemplo tenemos los estudios regulares, sean escolares, universitarios u otros, que a raíz de la crisis, ya se están adaptando a la tecnología virtual en varios países. Cosa, que debió darse, hace ya varios años.



martes, 17 de marzo de 2020

Sobre la novela "El tigre blanco" de Ervin Lázár

Esta será una breve reseña de la novela „Un tigre blanco” del escritor húngaro Ervin Lázár. El personaje principal de la misma es Gábor Makos, un hombre de a pie, a quien cierta tarde se le une un inmenso tigre blanco, aparecido de no se sabe dónde. El tigre causa espanto entre la población, si bien es un animal manso, que no hace daño a nadie. Sigue fielmente a todos lados a Gábor Makos, quien no sabe qué hacer para desprenderse de él.
En un principio las fuerzas del orden intentan matar al tigre, disparándole encima,  pero se dan con la sorpresa, de que las balas le rebotan, sin causarle daño alguno. Este hecho causa más terror aún entre los pobladores. Entonces las autoridades optan por enrejar totalmente la casa en la que vive Gábor Makos, quien queda allí encerrado con el tigre, y a quien le pasan vituallas una vez al día. Poco después se le une su novia, Erszébet, la única que no le tiene miedo al animal. Ésta se siente muy incómoda, pues el tigre no abandona a Gábor, ni siquiera cuando hacen el amor. Es como una cuña metida en medio de la intimidad de ambos.
Muy pronto se hace evidente que el tigre es un animal fantástico, que no siente hambre, sed ni sueño. Su pelaje es de un color blanco inmaculado, que no llega a ensuciarse jamás. Otra cosa que resulta también evidente es que cumple únicamente las órdenes de su dueño, Gábor Makos. Éste, en un principio, se limita a ordenarle cosas simples, como saltar y atrapar cosas al vuelo, pero con el tiempo se percata de que el tigre posee una inteligencia superior, pudiendo resolver crucigramas y ejercicios matemáticos.
Posteriormente, ya que el tigre quiebra de una patada el enrejado y se pasea con su dueño por la ciudad, las autoridades deciden trasladar a la pareja, acompañada del animal mágico, a un lugar apartado. Se trata de una casa en medio del bosque. La única persona con la que tienen contacto es el guardabosque, quien se acerca a llevarles las vituallas una vez a la semana y de quien Erszébet se hace amiga.
Hasta que cierto día sucede un hecho injusto. El guardabosque es despedido de su puesto por un arrebato personal del „Jefe”, dueño y señor de la ciudad. Gábor Makos baja entonces por primera vez del bosque a la ciudad. Entra al despacho del jefe, acompañado de su tigre mágico, con quien ni el ejército puede y le ordena que restituya al guardabosque en su puesto.
Desde ese momento no tiene ya ni un momento de tranquilidad. Al regresar al bosque se encuentra con una multitud de gente acampando delante de su casa. Agraviados, dirigentes sociales, la madre de un detenido político y otros más. Todos ellos esperan su llegada y le reclaman que su deber y misión es hacer justicia, pues es el único que posee al tigre blanco. Es así como Gábor Makos llega a ser a su vez el „Jefe” de la ciudad, a quien el pueblo aclama.
Pero lentamente el poder ilimitado va corroyendo el alma pura de Gábor Makos. Se dedica a las mujeres y al trago. Se rodea de compinches de baja estofa, quienes lo acompañan en sus fechorías y quienes salen a la calle a buscar a las mejores chicas y a sacar trago gratis de bodegas y cantinas. La gente no puede protestar, puesto que inmediatamente aparece Gábor con su tigre blanco que les da de alma, llegando incluso a matar a una persona. 
Hasta que cierto día se escapa Erszébet, quien mientras tanto se ha convertido en esposa de Gábor Makos. El tigre, siguiendo sus rastros, llega a la estación de tren, donde se pone a gemir dando vueltas. Y por primera vez sucede que el animal es incapaz de cumplir una orden, incapaz de hallarla. Recién entonces, Gábor se percata de cuánto la ama. Se olvida de todo lo demás y captura al oficial que la acompañó a la estación de tren. Diariamente ordena al tigre que lo torture, pretendiendo sacarle información sobre el paradero de su esposa. Pero el oficial no suelta prenda, pues también está enamorado de Erszébet y el amor puede más que la tortura.
Hasta que cierto día el tigre se niega a torturar al oficial. Gime con el rabo metido entre las patas. Desde entonces no cumple ya ninguna orden, pero tampoco se aparta de su dueño. En un momento Gábor se percata de que su pelaje parece percudido, habiendo dejado de ser de un blanco inmaculado.
Gábor Makos se encierra en su casa con el oficial, logrando ocultar el hecho de encontrarse indefenso durante algún tiempo. Pero el pueblo se entera de que el tigre ya no le obedece y armado de hachas y cuchillos de cocina, con el apoyo del ejército, empieza a perseguirle. Gábor llega escapando al bosque, donde se encuentra con el guardabosque, a quien alguna vez restituyó en su puesto.
- Han ofrecido diez mil ducados por su cabeza - le dice el guardabosque.
- ¿Y me disparará usted?
- No - le contesta el hombre - Súfrala. Lo guiaré hasta la frontera para que pueda escapar.
Gábor Makos sigue avanzando, con el animal que no se le desprende, sin tregua, por el bosque. El tigre que no comía ni bebía nada, se acerca a un arroyo y bebe agua. Le atrae la carne, aunque no sabe aún que es para comer.  Su olor ya es el olor de las fieras salvajes.



Ficha bibliográfica:
Ervin Lázár: „El tigre blanco”
Varsovia, Państwowy Instytut Wydawniczy, 1974
Número de páginas: 180

jueves, 5 de marzo de 2020

Chinchaypujio antes de la lluvia


Campiña de Chinchaypujio antes de la lluvia (2020)
Pejzaż Chinchaypujio przed deszczem (2020)

martes, 25 de febrero de 2020

Chinchaypujio


Campiña de Chinchaypujio (2020)
Pejzaż Chinchaypujio w regionie Cusco (2020)

martes, 18 de febrero de 2020

Sobre el transcurrir del tiempo

El tiempo transcurría como avanza el tren al infinito. Recorríamos pedazos de mundo y los guardábamos en los bolsillos.


Magali Bolívar: „Cuatrocientos ochentaiocho noches”
Libro: „Sexo al cubo”

martes, 11 de febrero de 2020

Vilcashuamán


Ciudadela de Vilcashuamán (2020)
Miasteczko Vilcashuamán w regionie Ayacucho (2020)

martes, 4 de febrero de 2020

Sobre la novela "El silencio de la ciudad blanca"

Está será una breve reseña de la novela "El silencio de la ciudad blanca", primer volumen de la Trilogía de la ciudad blanca de Eva García Sáenz de Urturi. Recomendamos abstenerse de leer esta reseña a los lectores que no quieran conocer aún la identidad del asesino.
La trama de la novela sucede en la ciudad de Vitoria, en el país vasco, la cual está descrita con tanto cariño, que da ganas de conocerla. El lugar se encuentra remecido por crímenes extraños, que vuelven a repetirse, luego de veinte años, cuando el supuesto asesino, Anastasio Ortiz de Zárate, alias Tasio, está a punto de salir de la cárcel. El clima de suspenso va en aumento, capturándonos por completo.
Y en medio de ello vamos conociendo a los diversos personajes, que pueblan las páginas de este libro. Al inspector Unai López de Ayala, alias Kraken, quien nos narra la historia en primera persona. A su amiga entrañable y compañera de trabajo, la inspectora Estíbaliz Ruiz de Gauna. A su jefa, la subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra, de la que queda perdidamente enamorado. A su hermano Germán, cuya novia Martina es víctima de uno de los asesinatos. A su abuelo, quien condensa en su persona, una sabiduría de siglos.
A Anastasio Ortiz de Zárate, a quien mencionamos anteriormente. A su gemelo Ignacio, quien como policía, lo declaró culpable de los asesinatos, encarcelándolo por veinte años. A la Dra. Guevara, forense. Al juez Olano. A Inés Ochoa, directora de programación del canal autonómico, alias la Dama de Piedra. A Pancorbo, ex-asistente de Ignacio. A Iker, novio de Estíbaliz. A Luxto, periodista de "El Diario Alavés". A Mario Santos, periodista de "El Correo Vitoriano" y marido de la subcomisaria, quien resultó ser dueño de una falsa identidad. A Eneko alias el Hierbas o el Eguzkilore, hermano de Estíbaliz y otra de las víctimas sucesivas.

Simultáneamente conocemos a los personajes de la historia antecedente, sucedida cuarenta y cinco años antes de lo antedicho. Al ginecólogo Álvaro Urbina, quien estaba perdidamente enamorado de una de sus pacientes, Blanca Díaz de Antoñana. Ésta a su vez estaba casada con Javier Ortiz de Zárate, un potentado del lugar, que la maltrataba física y psicológicamente y a quien no tuvo la valentía de dejar por Álvaro. A Ofelia, esposa de Urbina, quien procedía del mismo pueblo que él, ruidosa y medio analfabeta. A Felisa, asistente de Urbina.
A pesar de que Ortiz de Zárate, aparentemente era infértil, Blanca dio a luz unos trillizos. Lo hizo en casa, pues la emergencia se presentó en medio de una tormenta de nieve. Dos de ellos eran idénticos. En cuanto al tercero era pelirrrojo, pareciéndose demasiado a Álvaro Urbina, por lo que Felisa, con anuencia de la madre, lo entregó en adopción. Blanca se vio obligada a hacerlo, temiendo que su esposo, al enterarse de que no eran sus hijos, la matara tanto a ella, como a los tres niños. Felisa se llevó al niño, saliendo por la puerta trasera y a Javier se le hizo creer que habían nacido gemelos. Así fue como Ignacio y Tasio crecieron sin saber que tenían un tercer hermano, Venancio.
Poco tiempo después del parto Álvaro desapareció en circunstancias misteriosas, que jamás llegaron a ser aclaradas. Blanca sospechaba de su esposo, quien valiéndose de su chófer y algunos matones a su servicio, ya antes le había propinado una paliza.

Varios años después, luego de la muerte de su esposo y el despido del chófer, a quien tuvo que pagarle una suma considerable para que se fuera, Blanca se atrevió a ir al pueblo, a buscar al tercero de los trillizos, que para ese entonces, ya había cumplido los dieciocho. Lo encontró, viviendo en condiciones infrahumanas. Trabajaba de peón de su familia adoptiva, estaba indocumentado y, si bien había aprendido a leer y escribir, ni siquiera había ido a la escuela. Blanca le dijo quién era, prometiéndole volver y acogerlo cuánto antes. Estaba urgida, pues le habían declarado un cáncer terminal y quería resolver ese asunto antes de morir.
Una luz de esperanza brilló en la vida del muchacho. Sin embargo, Blanca murió, antes de poder regresar. El chico se enteró a través del periódico y alcanzó a tomar el tren a la ciudad, para llegar al entierro. Luego de éste, se acercó donde Ignacio y Anastasio, identificándose como su hermano, a cambio de lo cual los chicos le pegaron, tirándolo a una tumba abierta, de donde lo rescató el sepulturero.

Lo que vino después fue la venganza de Venancio, alias Nancho. Primero de su familia adoptiva, de la que sólo había recibido maltrato. Y luego de sus hermanos de sangre y de la sociedad entera, poniendo en jaque a la ciudad de Vitoria.


Ficha bibliográfica:
Eva García Sáenz de Urturi: "El silencio de la ciudad blanca"
Trilogía de la ciudad blanca, volumen I
Nueva York, Vintage Español, 2016



martes, 7 de enero de 2020

Sobre la inmigración polaca de 1929 en el Perú

En la reseña del libro „Perú, mi tierra no prometida” de Feliks Woytkowski, hablamos de los colonos polacos, quienes en 1929, a instancias del gobierno peruano, llegaron a poblar la selva del Perú. Leyendo el libro „La revolución de los arrendires” de Rolando Rojas Rojas, me di con la sorpresa de que varios de ellos se establecieron en lo que posteriormente fue la prisión del Sepa en la selva de Ucayali. El autor, basándose a su vez en las memorias del misionero dominico Ricardo Alvárez Lobo*, nos dice sobre esta colonia penal en la que se recluía a reos, considerados de alta peligrosidad:

Situada en el interior de la selva de Ucayali, fue fundada en 1948 en un fundo de 37.000 hectáreas. En el lugar, en 1929, se levantó una colonia de migrantes polacos, a quienes el Gobierno peruano proveyó de tierras para que se dedicaran a actividades agropecuarias como parte de las políticas de fomento a la inmigración europea. Sin embargo, el proyecto no prosperó porque el Gobierno incumplió su compromiso de construir las vías de transporte necesarias para que la colonia fuera viable. Debido a ello, parte de las familias polacas abandonaron el Sepa y se trasladaron a Lima, mientras que otras retornaron a su país natal.**

El tema de los colonos polacos que llegaron al Perú, por razones familiares, me resulta de sumo interés. Es por eso que esta es la única cita de un libro, por lo demás interesante, que trata sobre algo muy diferente, como la historia de la lucha por la tierra y el cambio social en el Valle de La Convención. 


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* Ricardo Álvarez Lobo: „El otro es mi espejo. Un dominico, misionero y antropólogo”. Lima, Centro Cultural José Pío Apaza, 2012
** Rolando Rojas Rojas: „La revolución de los arrendires”. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2019, p. 139


martes, 19 de noviembre de 2019

Sobre el libro "La inaudita eslavidad" de Maria Janion

Esta será una breve reseña del libro "La inaudita eslavidad" de la estudiosa de filología y cultura polacas, Maria JanionY aclaro que el término poco eslavidad, poco usado en español, se refiere al mundo y la cultura y/o culturas eslavas.

Entre los muchos temas que toca el libro, la autora nos habla de tres vertientes del pensamiento polaco. La primera de ellas estaría representada por Zorian Chodakowski, quien a inicios del siglo XIX, recopilara mitos y leyendas en los terrenos que ahora pertenecen a Lituania y Bielorrusia. (En la región de fronteras movedizas, como dijera yo alguna vez). Según Chodakowski, la cultura eslava en realidad es pagana, estando apenas recubierta por un barniz cristiano. Cabe anotar que la mayoría de sus recopilaciones aún no ha sido publicada. Éstas siguen durmiendo el sueño de los justos en los archivos de los que nadie las ha desempolvado. Sin Chodakowski, nos dice Maria Janion, no hubieran existido ni „Los abuelos" (Dziady) de Adam Mickiewicz, ni „El Rey Espíritu” (Król duch) de Juliusz Słowacki, dos obras cumbres de la literatura polaca. Formaron parte de esta vertiente, el historiador Joachim Lelewel y me parece que también el gestor cultural Piotr Skrzynecki, entre otros.

La segunda vertiente, representada por el autor de novelas históricas Józef Ignacy Kraszewski y el pintor Jan Matejko, entre otros, es la oficial, la que considera que la civilización en Polonia comenzó con el bautizo en el rito latino, en el que perdura hasta ahora. Lo anterior fueron siglos de paganismo salvaje, que ni siquiera vale la pena mencionar.

Sigue luego la tercera vertiente, la que considera que Polonia fue bautizada en el rito oriental en el siglo IX y que la lucha entre el príncipe Masław y Casimiro el Restaurador en el siglo XI, fue una lucha entre el cristianismo latino y el oriental. Luego de la muerte de Masław y el triunfo de los seguidores del rito latino, Polonia quedó varada en una encrucijada en la que se encuentra hasta ahora. "Al este de Occidente y al oeste de Oriente" como diría Sławomir Mrożek en alguna de sus obras.

Otro de los temas tratados en el libro es el de la alegoría de Polonia, la cual a lo largo de todo el siglo XIX fuera representada por una mujer doliente. Como ejemplo tenemos la imagen de la carátula del libro, que reproducimos aquí. Se trata de la reproducción del fragmento de un cuadro de Jan Matejko, en la que vemos a Polonia arrodillada y enlutada, a punto de ser esposada. Los militares que rodean al herrero, quien está a punto de hacer su trabajo, visten el uniforme del Imperio Ruso. A la derecha de Polonia está Ucrania, vestida de blanco, quien es arrancada a la fuerza de su lado. A la izquierda yace el cuerpo sangrante de Lituania. Sobre la pared vemos un anuncio con el número 1863, número del año en el que se produjo un levantamiento polaco contra el Imperio Zarista, el que fue cruelmente acallado.
Estas representaciones alegóricas cambiaron al entrar el siglo XX y producirse la independencia de Polonia en 1918. Un ejemplo de ello es la obra de Jacek Malczewski, quien representó a Polonia en muchos de sus cuadros, como una joven hermosa y seductora, llena de vitalidad y alegría, pero nunca de manera doliente.

Esta ha sido una pincelada de apenas dos temas de un libro, a través del cual la autora pretende motivar a los polacos a repensar su propia identidad e historia, así como su lugar en el mundo.


Ficha bibliográfica:
Maria Janion: "La inaudita eslavidad" (Niesamowita Słowiańszczyzna)
Cracovia, Wydawnictwo Literackie, 2017

miércoles, 23 de octubre de 2019

Sobre lo posible y lo imposible

Si los hechos demuestran que sucedió algo que no debía suceder, eso significa, que antes pensábamos mal. Aquello no era imposible, por ende, hasta ahora nos equivocábamos. La conclusión es que debemos modificar nuestra manera de pensar y no discutir con los hechos.


Andrzej Ziemiański: "El monumento de la Emperatriz Acaya", tomo I
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski