sábado, 6 de julio de 2019

Sobre el primer tomo de la novela "Virion" de Andrzej Ziemiański

Esta será una breve reseña del libro „Virion. El oráculo”, primer tomo de la novela „Virion” de Andrzej Ziemiański, la cual forma parte de la serie „El Imperio de Acaya”. Si bien escrita y publicada después de „Acaya”, describe los hechos sucedidos antes que el destino pusiera a Virion y Acaya frente a frente en un duelo que ella ganó; iniciando de esa manera su carrera política y militar, que conduciría a la caída del Imperio de Luan.
El autor nos dice que quería describir la maldad personificada, explicar de dónde surgió Virion y cómo así se volvió malo; pero que el personaje que creó se ganó la simpatía de los lectores, quienes lo consideran rebelde, más que malo.
La novela está pues ubicada en el Universo de Acaya; en el Imperio de Luan, sociedad cruel y despiadada, donde los esclavos eran tratados peor que los animales. Sociedad múltiple y variada, con la Orden, cuyos miembros despreciaban al resto de la humanidad, con magos, sacerdotes, templos, peregrinaciones, ofrendas y demás. Con la fabulosa ciudad de Syrinx y el riquísimo puerto de Negger Bank. Y, tras alguno de sus confines, con el minúsculo reino de Arkach, del que la madre de Virion se mofaba, al enterarse que su ejército estaba conformado sólo por mujeres.
Y fue en el mero centro del Imperio de Luan, en la pequeña ciudad de Mygarth, donde Virion llegó al mundo. Su padre se dedicaba a comprar esclavos, hacerlos curar en un hospital que había construido para tal fin, seleccionarlos según sus calificaciones y venderlos a mejor precio. Sus negocios lo tenían muy ocupado, por lo que Virion apenas lo veía. Su madre se dedicaba principalmente a la poesía, sin percatarse bien de lo demás que sucedía a su alrededor. Por ende Virion se criaba, sin mayor contacto con sus padres. Siendo la persona más cercana a él, el médico que curaba a los esclavos, de quien aprendió varias de sus artes, así como los esclavos mismos. Y fue justamente el médico quien le anticipó, que algún día los esclavos se rebelarían, cosa que sucedió muchos años después, cuando éstos apoyaron a Acaya.
Sin embargo, ni el ser ayudante de médico, ni la cocina, ni la música, vale decir ninguno de los temas en los que era bueno, se consideraban propios de un joven de buena familia. Habiendo llegado a la edad pertinente, empezó a asistir al Gimnazjon, escuela donde se formaban los jóvenes de su condición, no sólo en lo intelectual, sino también en el arte de la lucha.
Como buenos adolescentes, los chicos se sentían atraídos por las chicas que estudiaban en la escuela de mujeres, con las que se cruzaban saliendo de clases. Virion se enamoró a la distancia de la hermosa Aride, pero no se atrevía a acercarse a hablarle. Lo sacó del apuro su confidente y mejor amigo Parte, quien se la presentó. ¡Y cuál no sería su felicidad, al ser sus requerimientos aceptados por Aride! Desde ese entonces se encontraban en los parques, donde él, al son de las aguas de la fuente más cercana, le leía y recitaba poemas de amor.
Todo ese mundo idílico acabó el día en que Virion encontró a su idolatrada Aride en brazos de Parte. Sucedió luego de que su padre convocara una reunión familiar para anunciar que había vendido la propiedad, con lo cual tenían dinero suficiente para mudarse al puerto de Negger Bank y vivir de sus rentas. Y se vio obligado a venderla, pues había muerto el médico que curaba a los esclavos, quien era por lo mismo, el sostén del negocio.
Virion deseaba compartir la noticia con Aride y pedirle que lo acompañara a Negger Bank, lo cual implicaba matrimonio. Aquel día estaba armado, pues había finalizado su educación en el Gimnazjon y la ceremonia de graduación implicaba presentarse en pleno armamento. Todo sucedió sin pensarlo. De pronto había matado a Aride y Parte en medio de la riña, sin haber pretendido hacerlo. 
Salió corriendo del lugar de los hechos, perdiendo la noción del tiempo y las cosas. Cuando volvió en sí, se encontraba en la cárcel lugareña, donde se enteró de estar acusado de haber matado a sus padres y de haber enterrado el dinero recaudado con la venta de la propiedad de su padre en algún lugar secreto.
¡Bien tenía razón el esclavo que interpretaba los sueños, al  conminarle la noche anterior, a que se fugara al fin del mundo!
En la prisión se hizo amigo de Melikles, su compañero de jaula, quien lo introdujo en los meandros del mundo al que había ido a parar. Lo primero que le dijo es que todos lo traicionarían. Y efectivamente, todos sus compañeros del Gimnazjon, a excepción de Lirion, quien ni siquiera era tan amigo suyo, declararon en su contra. Lo mismo se refiere a las compañeras de estudio de Aride.
Quien estaba a cargo de la cárcel era la prefecto Taida, hermosa muchacha recién llegada de la capital, cuyo amante, Nary, era cazador de reos fugitivos. Taida ideó una treta en la que esperaba hacer caer a Virion. Se trataba de facilitar su fuga, así como la de Melikles y Lin, la chica que compartía la jaula más cercana, para luego seguirlo y descubrir donde había escondido el tesoro. Melikles, hombre viejo y experimentado, advirtió a Virion que se trataba de tan sólo una trampa. Ambos fingieron creer en la sinceridad de la propuesta que el tatuador de la prisión había hecho a la chica, diciéndole que los sacaría de allí, a cambio de una suma que Virion le pagaría luego de desenterrar el tesoro. Y es que todo preso que entraba a la cárcel, quedaba marcado con un tatuaje en la espalda.
El tatuador cumplió con su promesa, haciéndolos salir en medio de un incendio provocado. En cuanto se alejaron de la prisión y la ciudad, lo primero que hizo Virion fue matar al tatuador. Luego cumplió con la promesa de matar a Melikles, quien ya no soportaba los dolores de su cuerpo viejo, sabiendo además que lo único que lo esperaba eran las torturas de sus carceleros. Después avanzó con Lin hacia unas cavernas que conocía desde niño, donde solía refugiarse a veces, cuando le venía el deseo de estar solo. Pero ella se negó a entrar, gritando a voz en cuello que la mataría. Virion se percató entonces que había sido comprada por los secuaces de la cárcel, a cambio de alguna falsa promesa. Se adentró pues cuanto antes, solo, en medio de las cuevas.
Los carceleros prendieron a Lin nuevamente. Y Taida, furiosa porque la chica dejara escapar a Virion, contrariamente al plan previsto, ordenó que le cortaran la lengua para que no pudiera contarle nada a nadie.
Taida envió a Nary con su gente detrás de Virion, pero éste, valiéndose de varias tretas, siguió fugándose. Finalmente, ya encontrándose lejos de Mygarth, sin poder encontrar trabajo y cansado de vivir como una presa acechada, decidió suicidarse. Ya estaba a punto de hacerlo, cuando apareció a su lado una mujer anciana de aspecto humilde, a quien no conocía. La desconocida lo hizo montar sobre un coche que estaba a la mano, dándole las riendas para que lo condujera y partieron de viaje. En medio del mismo la anciana le comentó que lo que él necesitaba es una mujer y que lo casaría con un espectro femenino. Virion se encontraba como en un estado de ensoñación, sin entender bien porqué le hacía caso en todo a la vieja.
Llegaron a la ciudad de Marrenmat, en la que se dirigieron directamente a un convento de mujeres. La chica que les abrió la puerta, los condujo a una sala de visitas, donde poco después, apareció la superiora. Cumpliendo con el pedido, o más bien dicho, la orden de la anciana, la chica retornó con una joven de cabello largo, quien babeando, se dejaba llevar, pareciendo estar del todo ausente. Confesó no saber, cómo ésta se llamaba. La anciana ordenó a Virion que le pusiera un nombre, que no fuera demasiado llamativo.
- ¿Niki? - dijo Virion a modo de pregunta y la chica se quedó con ese nombre.
Luego le preguntó a la vieja que pretendía hacer con ella y ésta le respondió que entregársela por esposa. Se le acercó y le susurró al oído, diciéndole que la chica era un espectro y que lo protegería, porque si no, Virion no sobreviviría ni dos días.
La anciana no cabía en sí de gozo. La superiora, que también se sometía a sus órdenes, como en un estado de sonambulismo, redactó y firmó un documento oficial, con la información de que el convento entregaba a la joven Niki bajo potestad y custodia de Virion.
Virion comentó que no sabía que en el mundo existieran todavía los espectros. A la anciana el comentario le pareció divertido.
„- La gente tiene una idea bastante limitada del mundo - dijo - Y a veces me parece que los magos y sacerdotes aún menor.”
Cuando ya salieron del convento Virion preguntó que le pasaba a Niki, a lo que la anciana respondió:
„- ¿Niki? Todavía no ha despertado.
- ¿Y se despertará sola?
- Debería. - La vieja movió los hombros. - Aún no sabe quién es. No sabe porqué se diferencia tanto de otra gente.” **
Se dirigieron luego a un pequeño santuario, situado al pie de una roca, en un barrio humilde de la ciudad.
„Aquí hace siglos se encontraba la cepa del Gran Bosque. El Santuario de los Dioses.” *** - comentó la vieja. Ya durante el trayecto le había contado que en los santuarios de los Dioses, ubicados en el Gran Bosque que luego fue destruido, la fuerza de la magia era mucho mayor.
En el santuario llegó a un trato con el sacerdote, quien a cambio del coche y los dos caballos, aceptó casar a Virion y Niki, a pesar de que era evidente que la chica no era del todo normal. Y más llamativo era aún el traje nuevo de sacerdotisa, con el que la vistieron antes de salir del convento.
Cayó la tarde y Virion eligió un hospedaje barato para pasar la noche. La vieja sentó a Niki encima de la cama y dejó a un lado su bastón, diciéndole a Virion que al ser ésta su última conversación, trataría de explicarle todo lo posible. Luego de lo cual le dijo:
„- Son un matrimonio, pero es probable que no tengan hijos. Niki no es celosa y podrás hacer con otras chicas lo que quieras. Pero - y levantó el dedo a modo de advertencia - ella es tu esposa y ya nunca te casarás con nadie más.” ****
Le dijo luego que los espectros no estaban hechos para habitar con la gente, así que  no debía estar con ella demasiado tiempo. „Déjala de vez en cuando en un convento, cerca al camino, o en una finca campesina, un lugar donde tenga condiciones adecuadas. No estés con ella de largo un año seguido. Tú mismo sentirás que ambos necesitan descansar.” *****
Pero, le dijo, lo más importante es que siempre volviera con ella. Virion pidió que le confirme si de verdad era un espectro, preguntándole porque nadie sabía de la existencia de los espectros. A lo que la vieja le respondió que los campesinos sabían mucho sobre el tema. Que eran los magos, quienes tenían una idea muy remota del mismo, imponiéndola a toda la sociedad, por considerarse los más importantes. Que Niki lo protegería de aquello que atraía las desgracias hacia él. Evidentemente, Niki tenía una historia humana, pues alguien la había dejado en el convento, pero ella no la conocía. Y que ahora no había tiempo de averiguarla, pues Virion estaba en plena fuga. Que Niki aún no sabía quién era, pero que eso pronto cambiaría.
„- Recuerda una cosa. Tienes ahora un arma terrible en la mano - dijo.” ****** 
Esa arma, obviamente, era Niki. Le indicó luego que debía aprovecharla para luchar con ese algo que lo perseguía. Después procedió a despedirse.
„- Te libero - manifestó con una voz armoniosa. - Tengo que irme.” *******
Al desaparecer la figura de la mujer de la vista de la ventana, Virion sintió despertarse del extraño letargo en el que se encontraba sumido. La desesperación que lo condujo al borde del suicidio, había desaparecido.
Virion, acompañado de Niki, prosiguió la fuga, percatándose de que tenía a Nary pisándole los talones. Tras un montón de peripecias y algunos muertos de por medio, Nary y sus secuaces alcanzaron a Niki, en un bosque donde Virion la había dejado esperándolo, mientras él iba a Annate, la localidad más cercana, a buscar algo de comida. Demoró en regresar, pues las fuerzas del orden lo  habían prendido, logrando sin embargo, escapar.
Al retornar Virion se desató la lucha, que Nary estaba seguro de ganar, pues eran ocho contra uno. Pero no contaba con la participación de Niki, cuyos mordiscos en la yugular resultaron ser mortales. Al final de la batalla, el único que quedaba aún vivo era el esclavo Kila, quien trepado sobre un árbol, miraba aterrado a Niki que se le iba acercando.
- Niki, deja al señor - ordenó Virion y su esposa, aunque con cierto desgano, bajó sumisamente del árbol.
Luego Kila cortó las cabezas de sus compañeros muertos, para llevárselas a Taida. Pues como Virion dijo:
„-Mira, no es bueno que un superior no sepa que fue lo que pasó con su gente. (…) Pues entonces, la angustia de la ignorancia, puede hacerle emprender acciones incluso desmesuradas, con la esperanza de llegar al conocimiento de los hechos. Por eso he decidido que le llevarás la mala noticia a Taida.” ********
A lo que Kila, quien ya lo trataba de „mi señor”, le respondió:
„- Incluso una mala noticia es mejor que ninguna.” ********* 
El primer tomo acaba con Virion, acompañado siempre de Niki, llegando a la línea fronteriza, con la esperanza de liberarse de sus persecutores y emprender una nueva vida.


*  Andrzej Ziemiański, „Virion. El oráculo”, p. 346
**  Andrzej Ziemiański, op. cit., p. 347
*** Andrzej Ziemiański, op. cit., p. 350
**** Andrzej Ziemiański, op. cit., p. 369
***** Andrzej Ziemiański, op. cit., p. 369
****** Andrzej Ziemiański, op. cit., p. 371
******* Andrzej Ziemiański, op. cit., p. 372
******** Andrzej Ziemiański, op. cit., p. 503
********* Andrzej Ziemiański, op. cit., p. 503
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „Virion. El oráculo” (Virion. Wyrocznia)
Serie: „El Imperio de Acaya” (Imperium Achai)
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2017

Número de páginas: 506

sábado, 22 de junio de 2019

Sobre "La cantimplora zarista" de Andrzej Pilipiuk

Esta será una breve reseña del libro de relatos „La cantimplora zarista” de Andrzej Pilipiuk, volumen número VI de la serie „Los mundos de Pilipiuk”.
En estos relatos, anteriores a los ya reseñados aparece también, entre otros, el doctor Paweł Skórzewski. Y como siempre, en los mundos de Pilipiuk, lo imposible se hace posible. En el relato “El  secreto del Cerro del Dolor” el doctor parte con su sobrino Aleksander, cadete de la Escuela Militar de Petersburgo, un compañero de éste y dos guías armenios a buscar los restos del Arca de Noé en el Monte Ararat.
En el camino los guías les cuentan la leyenda según la cual existe una Orden, cuyos monjes protegen el Arca, impidiendo que la gente inadecuada, llegue a verla. Finalizan diciendo que tal vez no se trate de monjes, sino de espíritus con traje monacal. 
Y efectivamente, de todo el grupo, el único que llega a ver el Arca, en un momento en el que se queda solo, es el doctor Skórzewski. Los espíritus, de los cuales sólo llega a percibir los hábitos negros, más no los rostros, las manos, ni los pies, le dicen que es el único que lo merece. Pero, obviamente, no puede compartir su visión con los demás.
Años después, en 1927, caminando por un mercado de Varsovia, el doctor da con un antiguo paciente suyo, quien vende, entre otras cosas, los objetos que un turco dejó en un departamento del cual era inquilino. Entre ellos un estuche, que el doctor abre. Adentro hay una foto del valle que se encuentra al pie del cerro Ararat y un trozo de madera de cedro, que el doctor sabe con certeza, es del Arca de Noé.

En “Paraguas negros” un joven fotógrafo viaja en el tiempo, encontrándose de pronto en un día de mercado en Bieżmo Stare, pequeña ciudad del sur de Polonia, en la década de los treinta. Sin perder tiempo se pone a sacar fotos, para rescatar del olvido, un mundo que sabe desaparecerá unos años después para siempre. Así como llegó, así regresa intempestivamente al siglo XXI.
Ya en la tranquilidad de su época y su hogar, elige las mejores fotos, las pasa a blanco y negro y organiza una exposición en Varsovia, diciendo que las halló e un álbum antiguo, de procedencia desconocida. En medio de la inauguración se le acerca un anciano, clavándole un martillazo en la cabeza.
El anciano resultó ser el antiguo rabino del pueblo y, tal vez, el único sobreviviente de la comunidad judía del mismo. Probablemente habría visto al fotógrafo correr, hace setenta años, con un extraño aparato, cual un ser de otro planeta, de un lado al otro del pueblo.
El joven se pregunta porqué es que el anciano está ofendido con él. ¿Será porque al retroceder en el tiempo, no advirtió a nadie de la inminencia de la invasión alemana y la hecatombe que se venía, haciendo desaparecer de la faz de la tierra la comunidad judía de Polonia? ¿Es que acaso una advertencia así habría servido de algo?

En “Una muerte llena de misterio” el doctor Skórzewski se entera por un paciente suyo, uno de los ciento cincuenta mil rusos blancos refugiados en Polonia, de que su sobrino Aleksander se encuentra en la localidad rusa de Oriol, a orillas del río Oka. 
El doctor, quien le perdió el rastro en medio de la guerra civil, decide partir en su búsqueda. Logra ingresar a la Unión Soviética, como participante de un congreso científico, llegando a un país, sumido en la miseria y el terror. Venciendo un sinnúmero de dificultades, llega al fin a la ciudad de Oriol. Allí se encuentra con su amigo entrañable, el farmacéutico Stawicz, cuya hija Marfa enamora con Aleksander. Al hablar de la situación del país, su amigo le confiesa lamentar no haber huido a tiempo, diciéndole que no lo hizo “Porque la huida requiere de valentía. La casa, los muebles, las cosas, los libros, los vecinos, los amigos, el cafetín preferido, todo eso te ata al lugar en el que vives.” *
Pero, le dice luego, nada de eso queda. Tuvo que quemar los libros preferidos de su biblioteca para calentar la casa, los vecinos fueron deportados, los amigos fusilados y su cafetín preferido es ahora una cantina de mala muerte.
De noche el doctor y su sobrino van a presenciar, desde un lugar estratégico un cónclave de los jlysty. Se trata de una secta ortodoxa, que a través de la autoflagelación, pretende combatir el mal del mundo. Esta vez llegaron a Oriol desde diversos confines de la Unión Soviética al llamado de su líder. Y es al llamado de su líder Vasili, quien se  autoproclama Cristo, que empiezan a flagelarse las espaldas desnudas, con cadenas recién calentadas a fuego ardiente, dejando rastros de sangre en la nieve. El espectáculo es aterrador, pero es más aterrador aún lo que recién está por venir. Desde el cerro donde se ubicaron el doctor y su sobrino, el ejército ametralla a todos los jlysty.
A los dos días del suceso se esparce la noticia de que murió el “padrecito” Lenin.
- ¿No será acaso que el mal que está por venir será peor al mal ya conocido? - se pregunta el doctor, anticipándose a los hechos.
Y a la madrugada siguiente, acompañado del boticario, Marfa y Aleksander, emprende la fuga, casi imposible de realizar, hacia Polonia. Pero, como ya dijimos, en los relatos de Pilipiuk lo imposible se hace posible.

Esta reseña es apenas una pincelada, en la que hemos presentado algunos de los ocho relatos, hechos de un cruce de fantasía y realidad histórica, que contiene este libro.



* Andrzej Pilipuk, „La cantimplora zarista”, p. 236
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski


Ficha bibliográfica:
„La cantimplora zarista” (Carska manierka) de Andrzej Pilipiuk
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2013
Número de páginas: 352


jueves, 6 de junio de 2019

Sobre los relatos de Andrzej Pilipiuk

Esta será una breve reseña de cuatro libros de relatos del escritor polaco Andrzej Pilipiuk. Estos libros son: „La reputación”, „Un litro de plomo líquido”, „La lobera” y „Bosque malo” y corresponden respectivamente a los volúmenes VII, VIII, IX y X de la serie “Los mundos de Pilipiuk”.
Relatos extraños, tal vez poco comprensibles para quien no conozca la historia de Polonia. En los mundos de Pilipiuk lo imposible se hace posible. En „Bosque malo” el vampiro del pueblo se alía con los oprimidos, vale decir los judíos y polacos, nutriéndose tan sólo de la sangre de los invasores alemanes. En el mismo relato el padre le dice a su hijo: „- Se debe hablar el alemán. (…) El maestro en la escuela seguramente diría que es la lengua de nuestros vecinos, que es el pase hacia una cultura maravillosa y atemporal. Que el nacional socialismo es tan sólo una página de la historia. Que todo esto pasará, que todavía seremos amigos. Que Alemania no es sólo Hitler, Goebbels y Göring, pero también Mozart, Goethe y Beethoven. Eso es lo que deberíamos decirles a los niños. Pero eres ya casi adulto, así que te lo diré de frente y sin tapujos. Hay que conocer el idioma del enemigo eterno. Hay que hablar la lengua de esos hijos de puta, para entender que están diciendo entre sí, escuchar qué es lo que esos sinvergüenzas están tramando, pero también para poder mentir y aumentar así las posibilidades de sobrevivir. Y, si Dios lo permite, para interrogarlos después de la guerra, cuando comparezcan ante nuestros tribunales”. * Palabras controversiales al día de hoy, cuando a más de setenta años de finalizada la Segunda Guerra Mundial, Polonia y Alemania pertenecen a la Unión Europea.
 En „Las sombras” una chica del futuro llega a regalarle una rosa azul con olor a lirio del valle al Mariscal Piłsudski. La chica lleva en sus rasgos el indicio de ser fruto de un cruce racial. De su cuello pende una pequeña crucecita, indicando su pertenencia a la religión católica. Piłsudski deduce que la chica llega de un futuro en el que ya existe la tecnología capaz de modificar las plantas. Deduce también que en ese futuro, tal vez en doscientos años, el estado polaco seguirá existiendo, pues si no los jóvenes no vendrían a traerle presentes como a un héroe. Y es que Piłsudski fue el artífice del renacimiento de Polonia como estado en 1918.
En „Hitler en una bola de cristal” un nazi queda encerrado en, tal como el nombre del relato lo dice, una bola de cristal, en la cual el tiempo no transcurre. En „Mantequilla de camello” los gitanos y un grupo de circenses, a cuyo jefe un gitano reveló el secreto, pasan cuatro años bajo tierra, durmiendo, cual los osos en invierno, librándose así de la persecución nazi. En „El Sésamo de la Oruga” una Oruga se mete en la cabeza de un zapatero del gueto de Varsovia, dejando a su lado el dinero, con el cual, según su indicación, deberá comprar las obras de arte polaco, para evitar que caigan como botín de guerra de los alemanes. Quien descifra el caso y llega al lugar donde las obras fueron escondidas, es Robert Storm, personaje presente en varios de los relatos. Pero ya es demasiado tarde. Han pasado setenta años y la inclemencia del tiempo, sumada al clima extremo de Polonia, arrasó con las obras. 
Robert Storm es un estudiante, luego egresado, de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Varsovia. Hombre cultísimo, capaz de hallar lo aparentemente inhallable y de resolver los acertijos históricos aparentemente irresolubles. Es a través de sus búsquedas y palabras, que nos vamos enterando, de algunos detalles poco conocidos de la historia de Polonia. Vive Robert en una casa antigua del barrio de Wola, barrio que sufrió muchísimo durante el Levantamiento de Varsovia. Son sus vecinos un relojero y un lutier, vale decir un afinador de instrumentos de cuerda, cuya nieta, por su esbelta figura coronada de una cabellera pelirroja, parece una ardilla. Siendo aún adolescente, Robert quedó perdidamente enamorado de Marta. Años después describirá así aquel encuentro: „Recordé una mañana de otoño en el primer año de liceo. Entro al taller de biología. Una chica desconocida está sentada sobre el alféizar de la ventana, el sol de otoño alumbra sus cabellos. A través de la tela de su vestido, se trasluce ligeramente la forma de sus pantorrillas. La impresión es fulminante. Cual el roce del absoluto. Su belleza me semeja ser algo absolutamente aterrenal, infinito. Sé que es el destino, que he hallado a la futura compañera de una vida larga y creativa. Estoy como fulminado.” **
Sin embargo, su amor no es correspondido, por lo que Piotrek, antiguo compañero de escuela, devenido en policía, se esfuerza en acercarlo a su hermana Magda, estudiante de historia, con quien Robert tiene muchos intereses en común. Conocemos también a Tytus, otro compañero de colegio, cuya mafia, en cierta oportunidad llega a salvarle la vida a Robert. Tytus proviene de la misma tribu de gitanos que Kusy, el circense, gracias al cual se salvaron, sumidos en un sueño de cuatro años, los miembros del circo dirigido por el judío, mago e ilusionista, Aplfelbaum.
Otro personaje, presente en varios relatos, aunque no en tantos como Robert Storm, es el doctor Paweł Skórzewski. Se trata de un médico de origen polaco, formado en  la Academia de Medicina de San Petersburgo, cuya vida transcurre, entre los finales del siglo XIX y los albores del XX. Entre los casos rarísimos que se le presentan, tenemos el de un joven, quien está seguro de ser un cadáver. He aquí un fragmento de la conversación entre el doctor y el chico, extraída del relato „Delirio de negación”:
„- Estoy muerto - dijo el chico. - Un alma que no logró volar, aprisionada en un cuerpo muerto, en estado de putrefacción...
- Los cuerpos muertos no se mueven y tú llegaste caminando desde las orillas del río Bug hasta Lublin - le replicó el doctor.” ***
Sin embargo, resultó ser cierto. El chico era uno más de quienes habían caído víctimas del Barón Samedi, espíritu legendario en forma humana, que los mató para convertirlos en esclavos suyos. Para ello se valió de la técnica vudú, que transplantó directamente de Haití a  las tierras que formaban parte del Imperio Ruso. Felizmente el barón fue vencido. 
Y esa es una de las cosas que se repite en los relatos de Pilipiuk. A pesar de todas las dificultades y, muchas veces, algunos muertos en el camino, cuando hay enfrentamiento siempre acaba venciendo el lado bueno. Con el cual, como ya indicamos al comienzo, se alían hasta los vampiros.
Esta ha sido apenas una breve pincelada de algunos de los muchos relatos, rebosantes de fantasía y erudición, que
pueblan las páginas de los cuatro libros.


* Andrzej Pilipiuk: „Bosque malo”, Pp. 199-200
** Andrzej Pilipiuk: „Un litro de plomo líquido”, Pp. 303-304
*** Andrzej Pilipiuk, op. cit., p. 319
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski


Fichas bibliográficas:
Andrzej Pilipiuk: „La reputación” (Reputacja)
Andrzej Pilipiuk: „Un litro de plomo líquido” (Litr ciekłego ołowiu)
Andrzej Pilipiuk: „La lobera” (Wilcze leże)
Andrzej Pilipiuk: „Bosque malo” (Zły las)
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2015-2019



lunes, 13 de mayo de 2019

La novela "El monumento de la Emperatriz Acaya" como una obra abierta

Para empezar quiero advertir, que esta entrada será comprensible sólo para los lectores que hayan leído las reseñas de los cinco tomos de la novela „El monumento de la Emperatriz Acaya” de Andrzej Ziemiański, publicados previamente en el blog. A pesar de tantos personajes e historias entrelazadas en las más de 3900 páginas de la novela mencionada, hay algunos temas se quedan en el tintero. Aquí van algunos ejemplos.

En el primer tomo nos enteramos de la niñez de Kai. De que procedía de una familia noble, viviendo en una hermosa casa, rodeada de bosques, adonde iba a pasear con su nana, quien sabía mucho de hierbas y de quién aprendió bastante sobre el tema. De como partió luego con su padre hacia la Escuela del Desierto de Danoine, en una travesía que duró varios días, teniendo que hospedarse en posadas de diferente calidad. Nunca más supimos qué fue de su nana, qué de su padre, qué de su casa y de si los extrañaba. Tampoco se dice nada del tema, cuando Tomaszewski y Kai se prometieron mutuamente matrimonio en la Ciudad de los Dioses, planificando retornar juntos a Polonia.

Otro tema es el del joven que apareció al lado de Kai en el puerto de Yah, ayudándole a conseguir comida, vino y hospedaje y a llegar sana y salva, a pesar de encontrarse en un estado de resaca absoluta, a la nave en la que había de partir. Por más que el autor no lo diga, sabemos indiscutiblemente que se trata de Virus. Y lo sabemos, porque cuando el submarino „Dragon” apareció ante la nave en la que viajaba Kai y los oficiales polacos salieron a cubierta, el joven dijo que se trataba de oficiales, aunque, en medio de la confusión, nadie lo escuchó ni le hizo caso. Pero Kai nunca lo llegó a comentar, ni siquiera cuando Virus apareció al llamado de Anna Langberg en la Ciudad de los Dioses.

En el último tomo nos enteramos de que los ziemcy ya dominaron la técnica de la clonación. Sabemos también que el cuerpo de Acaya, sumergido en resina, se mantuvo intacto a través de los siglos. ¿Llegarán a clonarlo? ¿El doble de Acaya „retornará” a la vida, después de más de mil años? 

¿Y qué fue del hombre que trató de hacerse pasar por Chen ante Rosenblum? Y es que Rosenblum sabía que Chen le pasaba la información a Lewandowski y éste a Kawalec.   Sabía también que en esa red de inteligencia paralela a la suya propia, había un espía,  sin saber todavía de quién se trataba. Rosenblum se percató a tiempo de que el hombre, que le pusieron delante, era un sustituto de Chen, así que lo dejó con vida, advirtiéndole del peligro que corría. Jamás nos enteramos qué fue de aquel hombre y de si lo llegaron a matar.

Es como si estos temas fueran capullos, capaces de desarrollarse hasta crear, tal vez, otras novelas del universo de Acaya. Tal es el caso de Virion, guerrero y maestro de la espada, aparentemente invencible, a quien Acaya mató en un duelo, en representación del Reino de Arkach. El autor nos comienza a contar la historia del guerrero, desde que era niño, habiendo publicado hasta ahora los dos primeros tomos de la novela „Virion”.  Novela que indefectiblemente continuará, pues la trama aún no ha acabado de desarrollarse.

Podemos decir pues que, siguiendo la terminología de Umberto Eco, que la novela „El monumento de la Emperatriz Acaya”, es una obra abierta.

lunes, 6 de mayo de 2019

Sobre el quinto tomo de la novela "El monumento de la Emperatriz Acaya"

Esta será una breve reseña del quinto tomo de la novela "El monumento de la Emperatriz Acaya" de Andrzej Ziemiański. Recomendamos leer previamente las reseñas del primer, segundo, tercer y cuarto tomo de la misma, publicadas en el blog.
La novela comienza, presentándonos a Naan, una joven recluta, quien llegó con sus compañeras, luego de que su nave naufragara, a la costa cerca al bosque de Sait. Luego de caminar un par de días, sin poder comer ni tomar nada, las chicas llegaron, en un estado de inanición casi absoluta, a la base polaca. Allí, luego de alimentarlas y raparlas, se les indicó que se desnudaran y fueran a ducharse. Naan se negó llorando, diciendo que allí le esperaría la muerte, sin saber siquiera que existió Auschwitz. Mientras que trataban de calmarla, uno de los ingenieros, tomó nota de su nombre. Y digo nombre, pues en ese mundo, no existía el concepto de apellido. 
Y es que Naan veía a veces imágenes de la Tierra, o pronunciaba frases referentes a la misma, que ella misma no entendía. Cierta vez, por ejemplo, se puso a tararear una canción en inglés sobre la luminosidad plateada de la luna naciente. Siendo que no hablaba inglés y la luna no era visible desde su mundo, por lo cual ni siquiera conocía la palabra. Así que cada noche era noche cerrada.
Además Naan veía escenas del futuro en sueños. En sueños también, al igual que a Shen, se le aparecía Virus, dándole consejos y anticipándole lo que iba a pasar.
Es recién a través de este personaje que cobramos conciencia plena de que el mundo narrado en la novela, siendo similar a la tierra, no es la tierra. El planeta Tierra en el cual vivimos, que tiene de satélite a la Luna, es el planeta de los ziemcy. Dicho de otra manera: los ziemcy o terrícolas somos nosotros.

Mientras tanto Kai y Nuk, subieron como cocineras del comandante a la nave del Reino de Nayer, que partía hacia la fortaleza de Tor Avahen. Allí conocieron a Chris Kyle, norteamericano y descendiente de algún miembro de la Orden que cruzó la Cordillera hace mil años. Los norteamericanos, ligados al Reino de Nayer, eran todos, al igual que él, descendientes de miembros de la Orden. Los anglos hablaban abiertamente delante de Kai, sin saber que era maga y que como tal poseía la capacidad de entender cualquier idioma, incluido el inglés. Así fue como la chica se enteró de que éstos, al ver que la cosa se les escapaba de las manos, confabularon para hacer asesinar a Tomaszewski y a la Wyszyńska. Pero Kai no tenía como avisarle del peligro a Tomaszewski, de quien estaba perdidamente enamorada. 
Poco tiempo después hubo un atentado contra la Wyszyńska en Negger Bank. Pero ella, en ese momento, se encontraba en brazos de Meredith, quien como mago sintió a los magos de la Orden que se acercaban para matarla. La Wyszyńska, advertida a tiempo, acabó ametrallándolos a todos. En cuanto a Tomaszewski, estuvo en peligro, pero también salió ileso.

La fortaleza de Tor Avahen cayó en manos de los de Nayer. Con la ayuda de los refuerzos polacos, que llegaron con Ina y Tomaszewski, se logró evacuar el archivo y a gran parte de la población.
Mientras tanto en la oficina del almirante Ossendowski en Negger Bank, se reunieron Jacek Budzyński, el director de la Empresa Kocyan y asociados, Jadwiga Wyszyńska, algunos miembros de la Marina de Guerra de Polonia, así como Meredith, para decidir las próximas acciones a tomar.
Y es que los polacos estaban dispuestos a aliarse con los ziemcy, con tal de no perder la hegemonía de esa parte del mundo frente a los anglos. Tal como reflexionó Rosenblum, respecto al trato con los ziemcy que se estaba cerrando: "¿Y los principios? ¿Y la independencia frente al pacto con el diablo que justamente estaban cerrando?” * 
Durante la reunión, Meredith se comunicó por radio con Schaef, quien se encontraba en la nave polaca. Era éste un archivista, autorizado por el Consejo de las Ciudades Fortalezas Libres, a darles a los polacos las claves de interpretación del archivo de Tor Avahen, que sólo él conocía.
Luego de conversar con él, Meredith dijo lo siguiente, respecto al guía, gracias a quien podrían cruzar el Infierno y llegar al Polo, donde se encontraba la Ciudad de los Dioses: "Sabemos que debemos buscar a alguien, que sienta el vínculo entre los mundos. A alguien que vea imágenes de los crueles ziemcy”. ** Y ese alguien, como sabemos, era Naan.
Y allí apareció Zygmunt Mieroszewski, a quien encargaron confirmar si Naan era la persona que buscaban. Le hizo una prueba y Naan reconoció imágenes de la Tierra, que nunca había pisado como, por ejemplo, la Torre Eiffel.
Naan, vale decir, el guía, era el último eslabón que faltaba para poder partir rumbo al Polo. Y es que, mientras tanto Shen había conocido en algún lugar apartado a Patte, matemático que había dedicado toda su vida a hacer lo cálculos para cruzar el Infierno y quien manejaba los archivos de generaciones de matemáticos, que lo habían hecho antes que él. Shen llegó con él al templo de Banxi, donde se encontraba la Wyszyńska, para que introdujera los datos en su computadora y diera con el algoritmo adecuado. Recordemos que para poder cruzar el Infierno y llegar al Polo se requería de un guía, el Libro del Paso y de cálculos matemáticos avanzadísimos. Se decidió que Tomaszewski se hiciera cargo de la expedición. La carrera hacia el Polo había comenzado. 
Meredith y Naan se encontraron en el helicóptero que partió rumbo al Infierno. Allí Meredith le explicó a la chica quién o qué cosa era Virus.

Kai y Nuk lograron fugarse justo antes de que descubrieran que eran espías, llegando al portaaviones polaco. Allí conocieron a Ina, quien le contó a Kai que Tomaszewski pronunciaba su nombre en sueños. Las chicas decidieron partir, con Ina como piloto del autogiro, a la base del Ejército, comandada por Kawalec y de allí alcanzar en helicóptero a la expedición polaca, que ya había partido rumbo a la Ciudad de los Dioses.

Mientras tanto, con la ayuda de Naan, quien les advertía de los peligros, la expedición a cargo de Tomaszewski, logró cruzar el Infierno y llegar al Polo. Allí dieron con una construcción que parecía haber sido hecha por gigantes. Deliberaron donde acampar y decidieron hacerlo en lo alto de las gradas, para tener una vista panorámica del lugar. El subirlas les costó mucho esfuerzo, pues en tamaño eran como niños de pecho frente a objetos hechos para adultos.
Llegaron al fin a la cima y, cuál no sería su asombro, al escuchar una voz que los llamaba en polaco. Su asombro aumentó al ver acercárseles a un hombre delgado y bastante joven, acompañado de una mujer blanca, pecosa y pelirroja.
- Józef Osiatyński - se presentó. 
„- ¿El… el príncipe estratosférico? ¿Usted todavía vive?” *** - preguntó sin más Tomaszewski, pues sabía que el príncipe había partido de Polonia, hacía más de cien años. 
El príncipe sonrió y les presentó a su pareja, Anna Langner.
- Nuestros cuerpos están enterrados en el templo de Banxi - manifestó luego Osiatyński. Y les explicó, que a través del altar de ese templo, pudieron dejar los cuerpos inservibles, para ocultar otros. Pero no eran fantasmas, en el sentido literal de la palabra, pues comían, bebían y dormían. 
Esa explicación no fue ninguna novedad para Tomaszewski, quien sabía que de esa manera, habían llegado la Wyszyńska y los demás ingenieros, a su mundo. Y sin embargo eso no fue óbice para que hiciera el amor con la Wyszyńska durante la ausencia de Kai.
En cuanto a Anna Langner resultó, que luego de cruzar la Cordillera, acompañando al Príncipe, descubrió que era una maga de poderes inusitados.
Meredith lo explicó de esta manera: „Su antepasado fue un mago y transmitió el don de generación en generación. Pero al otro lado, nadie podía hacer uso de la magia. Así que ésta se fue acumulando en las siguientes generaciones, hasta manifestarse con todo su poder en esta mujer.” ****
Tomaszewski preguntó porqué es que era tan importante el monumento de la Emperatriz Acaya, a lo que Osiatyński le respondió: „Usted tuvo que encontrar al guía para poder cruzar el Infierno. La clave para acceder al conocimiento que aquí nos espera, es alguien de los grandes linajes del Reino de Troy. Alguien genéticamente puro.” *****
Y ese alguien, cuyo cuerpo, vale decir monumento, se encontraba en la Ciudad de los Dioses, era Acaya. Y es que el código genético de Acaya, que ya no era totalmente puro, fue modificado, en vida, por los monstruos del bosque.

Procedieron a descansar, luego de lo cual Osiatyński les habló de cuánto se habían aburrido, mientras los esperaban un sinnúmero de años, sin tener con quien conversar. Si bien había una tribu que habitaba ese lugar, tribu de la cual se había convertido en algo así como un jefe.
„Para los demás mundos, nosotros también somos monstruos” - dijo el príncipe Osiatyński, aludiendo a que los humanos también fueron marcados por el mal.
„ - Y luego del triunfo, deberíamos desaparecer del mapa del Universo - agregó Meredith, quien tenía reflexiones similares.” ******
Ante eso Osiatyński sugirió aliarse con los terrícolas, los seres más similares a los humanos en el Universo entero y pervivir en contra de la voluntad de los Dioses, utilizando el conocimiento condensado en la Ciudad en la que se encontraban. Pero para ello antes tenían que pertractar con los miembros de la Orden o vencerlos.

En eso se escucharon disparos. Había llegado un ejército armado al templo, tomando posición al pie de las gradas. Mielczarek, Naan y Foe, amiga inseparable de ésta, partieron a hacer un reconocimiento. Lo interrogaron y este confesó pertenecer al Ejército de Nayer. Y esa es otra de las cosas que me asombran en el universo representando en la novela. A pesar de que en el mundo de Kai había un Imperio, diferentes reinos, regiones, mares, desiertos y hasta continentes, todos hablaban  la misma lengua, si bien con distintos dejos. De tal manera que todos, mal que bien, podían comunicarse.

Asimismo llegó a templo el helicóptero con Kawalec y Kai a bordo. La chica y Tomaszewski, se tiraron, el uno en los brazos del otro.
Resultó ser que Kawalec, General y jefe del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Terrestres del Ejército de Polonia, también era descendiente de algún miembro de la Orden. Cosa que descubrió recién al encontrarse en el lado de la Cordillera, donde se desarrolla la novela. Lado donde reinaba la magia y donde, por ende, empezaron a manifestarse sus poderes de mago, que hasta ese entonces habían estado dormidos. Lo contactaron los anglos descendientes de miembros de la Orden y acabó convirtiéndose en un espía en las filas del Ejército Polaco.
La cosa era grave, pues Kawalec, siendo el de mayor jerarquía militar, iba a negociar, a nombre del Ejército, con los anglos. Sería tan sólo una formalidad, en la que el descendiente de un miembro de la Orden, vale decir Kawalec, cedería la Ciudad de los Dioses, a los otros descendientes de los miembros de la Orden, vale decir Chris Kyle y Brandstetter. La gran ganadora había de ser la Orden.
Pero eso no llegó a suceder, pues a último minuto, antes de que Kawalec cerrara el trato, la Wyszyńska le disparó por la espalda, disparándose luego ella misma en la boca. Pero en su caso eso no significaba la muerte, pues como explicó el príncipe Osiatyński, los ziemcy conocían la técnica para dejar un cuerpo ya inservible y ocupar otro. Al punto que, antes de dispararse, ésta le pasó una nota a Meredith, en la que le prometía volver a la brevedad posible. 
Luego de la confusión del primer momento, Kai pidió hablar en un aparte con Chris Kyle, a quien había conocido en la nave donde hacía de cocinera del comandante. Chris, al ver que la causa estaba perdida y el armamento del Ejército Polaco, cedió sin provocar una batalla. Y es que la Wyszyńska les había hecho creer que su computadora era una bomba poderosísima, con la capacidad de destruir indefectiblemente la Ciudad de los Dioses.

Luego de que el Ejército de Nayer se retirara, el grupo, guiado por Osiatyński, bajó a la cripta donde se encontraba la tumba de la Emperatriz Acaya. Anna Langner, con un chasquido, hizo aparecer por última vez a Virus, el cual era, no una persona, sino un programa de computadora, a través del cual el príncipe y la maga, pudieron influir en el devenir de los hechos. 
„Se cumplió pues la voluntad del Dios Seph, mi creador.” ******* - constató simplemente Virus.

Y luego les habló del conocimiento al que habían de acceder, cosa que les tomaría cientos de años, diciéndoles: „Pero ahora esta es vuestra herencia. Conocerán la verdadera historia del Universo. Aprenderán a hablar una lengua en la que todos los significados son verdaderos. Palparán la esencia de la palabra, la magia y la creación”.********
Y agregó, antes de fenecer definitivamente: „Esta construcción es también un mapa del universo entero. Y han señalizado en ella todos los mundos en los que nació la vida”.*********

Mientras tanto Shen, con el apoyo logístico de Rand, logró dejar la región de Kong donde había estado operando y llegar con su gente a Negger Bank. Al ver que Shen había ganado la batalla y que se establecería la República, la Emperatriz, aconsejada por Rosenblum, se dirigió a las naves de la Marina de Guerra de Polonia, que la llevarían directamente, conjuntamente con su tesoro, al otro lado de la Cordillera.

Al final de la novela nos enteramos de la suerte que corrieron los personajes principales. Lewandowski, intendente del Ejército Polaco, hizo negocio con la ayuda de Chen hizo negocio, vendiendo las sobras de café que debían ir a parar a la basura. Chen, como civil y lugareño era la cara visible del negocio. Pero Chen además se dedicaba a espiar para Lewandowski y éste le transmitía la información a Kawalec. Cuando el tema se puso candente y el tiempo del Imperio se acercó a su fin, ambos huyeron a Dahmeria, donde no llegaba el brazo de la ley.

Rand, quien consideraba a Biafra como su maestro, descubrió finalmente estar enamorado de Aie y le pidió la mano. Resulta que, mientras tanto, Aie, quien había quedado sordomuda durante años, a causa de una infección a la garganta, se curó parcialmente con los medicamentos traídos por los polacos. Y digo parcialmente, pues la voz que recuperó era tan ronca, que prefería hablar en susurros. Aie obviamente lo aceptó, pues estaban hechos el uno para el otro.

Shen manifestó querer apartarse de todo y vivir tranquilamente en una playa al lado de Kadir, pero éste le hizo ver que eso era imposible. Por un lado la elegirían como jefa de la República y por otro tenía ya el bacilo de la lucha y la violencia metido dentro. Y tarde o temprano sentiría su llamado, así como Acaya, quien luego de conquistar el Imperio, atacó el otro continente.

Selim Michałowicz, jefe del regimiento tártaro, se casó con una mujer de Dahmeria, a pesar de tener una esposa en Polonia. Argumentaba que le estaba permitido, pues era musulmán, religión profesada por los tártaros polacos.

En cuanto a Kai y Tomaszewski, se prometieron matrimonio y el seguir navegando juntos por la vida. La chica suspiró diciendo que, de alguna manera, simbolizaban la unión de los dos mundos…


* Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya”, tomo V, p. 567
** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo V, p. 574
*** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo V, p. 823
**** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo V, p. 829
***** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo V, p. 832
****** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo V, p. 851
******* Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo V, p. 923
******** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo V, p. 924
********* Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo V, p. 925
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya” (Pomnik Cesarzowej Achai), tomo V
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2016

Número de páginas: 996