miércoles, 28 de agosto de 2019

Sobre el relato "Vlana" de Andrzej Pilipiuk


No podían faltar los vampiros en la colección de seres fantásticos, presentes en los relatos de Andrzej Pilipiuk. Tal es el caso del relato „Bosque malo”, mencionado previamente en este blog; y tal también el de “Vlana”, narración que forma parte del libro „2586 pasos” y que reseñaremos a continuación. 
El relato comienza con la llegada de Tomasz Rychnowski, como alumno nuevo, a mitad de año, a un colegio de Varsovia. El maestro le indicó que compartiera la carpeta con Sławek Wojnarowski, chico extraño y silencioso, de quien desconfiaban los demás alumnos. Pero lo que nadie sabía era que Sławek y su hermana Nina eran licántropos. Y que ambos trabajaban enviando información al otro lado del portal dimensional.
Portal que dividía Varsovia en dos ciudades. Una, la de nuestra dimensión, habitada por humanos. Y la del otro lado, habitada por vampiros, cuya lengua también era el polaco, si bien lo hablaban con un dejo diferente.
En cuanto a la titular Vlana,  era una joven vampira que llegó a la dimensión humana, con el fin de liquidar al conde Mikołaj Jakubowski. Este vampiro, estudiante del primer año de derecho, creó su propio portal dimensional en el sótano de su casa, en contra de todas las leyes de su mundo. Gracias al mismo logró pasar clandestinamente al otro lado, desde donde enviaba sangre humana para su puesta en circulación en la dimensión de los vampiros.
Pero era muy difícil que un vampiro sobreviviera entre los humanos, porque por un lado, no resistían la luz del sol más de tres minutos, y por otro, requerían alimentarse de sangre fresca. Y acababan matando a la víctima, a la hora de chupar su sangre. En realidad, el único vampiro que se “adecuó”, por así decirlo, a la vida entre los humanos, fue Vlad, vale decir Drácula. 
Jakubowski necesitaba pues sangre, tanto para sobrevivir, como para enviarla como mercadería al otro lado. Sangre que no era difícil de conseguir en una ciudad grande como Varsovia. El problema radicaba en que, tarde o temprano, sería capturado por las fuerzas del orden de los hombres. Y a la hora de los interrogatorios podía develar la existencia de la otra dimensión y la técnica para transportarse a ella, poniendo en peligro el equilibrio entre ambas dimensiones. Y es que en el caso de un enfrentamiento, los vampiros no se sentían seguros de ganar con los humanos.
¿Y cómo hacían los vampiros para conseguir sangre fresca? Criaban para tal fin vacas, ovejas y otros animales, con la finalidad de beber su sangre. Fue por eso que Vlana, al llegar al primer sótano en la Varsovia humana, donde fue a parar, refugiándose de la luz, se preguntó: ”¿Qué hace la gente en los sótanos? Seguramente lo mismo que los vampiros, (...) crían ovejas, almacenan sangre.” *
Pero de todas las sangres, la única que era para ellos como un narcótico, del cual se volvían dependientes, era la humana. La cual además de cambiarles la personalidad, poseía la cualidad de prolongarles la vida.
Vlana cruzó pues el portal dimensional y después de algunas aventuras, que le produjeron cierta demora, llegó donde los hermanos licántropos. Esa misma noche dieron con el joven Jakubowski, a quien la chica mató con un dardo de madera de temblón y un cuchillo de plata. De regreso a casa, Sławek y su hermana le pidieron que se quedara un día más con ellos, pero ella se despidió diciendo que no podía faltar al colegio.
Y como casi siempre en los relatos de Pilipiuk, no podía faltar una alusión a la historia de Polonia. En este caso se trata de una clase de historia en la que la maestra presentó la versión oficial del bautizo de Miecislao I, príncipe de Polonia, en el año 966, como la llegada del cristianismo a un país absolutamente pagano. Llamado a responder, Tomasz le objetó diciendo, que se habían encontrado vestigios de presencia cristiana en el sur del país, procedentes del siglo VIII. A lo que en respuesta, fue desaprobado. El chico suspiró ante su destino, pensando: „¿Por qué es que no podía ocultar mi conocimiento ante los maestros?” **
Sin embargo, no era así con todos los maestros. El  profesor de física, quedó encantado al saber que Tomasz era bisnieto del inventor Franciszek Rychnowski y lo invitó a visitarlo en su laboratorio. Pero antes de que Tomasz llegara allí se encontraron  casualmente en un descampado, donde el profesor estaba detectando el lugar del portal dimensional. Ya en el laboratorio, le habló largamente de la dimensión de los vampiros que había descubierto. Le mostró imágenes de la televisión del otro lado que había logrado capturar, como por ejemplo, la propaganda de sangre vacuna.
Tomasz quedó tan convencido de la veracidad de lo presentado, que esa misma noche, derritió todas las monedas de plata pura que tenía, para elaborar con el metal una bala contra los vampiros. Al día siguiente habló sobre el tema con su compañero de carpeta quien, sin que se lo dijera, estaba enterado de la propaganda de sangre vacuna y otros detalles de la conversación con el maestro. Sławek logró convencerlo de que el profesor estaba loco, cumpliendo así con la misión que le correspondía.


* Andrzej Pilipiuk, „2586 pasos”, p. 425
** Andrzej Pilipiuk, op. cit., p. 415
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Andrzej Pilipiuk: “Vlana”
Libro: “2586 pasos” (2586 kroków)
Serie: „Los mundos de Pilipiuk” (Światy Pilipiuka), volumen I
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2007



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