Ni siquiera el Infierno podría funcionar sin reglas. Se hundiría, destruido por la fuerza del caos.
Maja Lidia Kossakowska: "Monstruo del mediodía"
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Ni siquiera el Infierno podría funcionar sin reglas. Se hundiría, destruido por la fuerza del caos.
Maja Lidia Kossakowska: "Monstruo del mediodía"
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Cuando uno llega a un lugar nuevo, primero debe aprenderlo. Conocerlo. No sólo donde queda la posada, la estación de caravanas o la casa donde habita; o cómo llegar al mercado o a algún lugar donde comprar comida. Debe aprender también de las costumbres locales y siquiera algunas palabras de la lengua que hablan los habitantes; conocer los aromas, sabores, sonidos y colores del sitio al que ha llegado. Debe permitir que ese lugar lo cambie un poco.
Jarosław Grzędowicz: „El Señor del Jardín de Hielo”, tomo IV
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Esta será una breve reseña de “Yo, Drácula y John Lennon” de Jan Cornelius.
El subtítulo del libro es: „Relatos de un habitante y observador asombrado de la Rumanía comunista y el fabuloso Occidente”. Y es que el autor, en un tono entre tierno y sarcástico, describe el salto entre dos mundos, el de la Rumanía de Ceausescu y de Alemania Occidental. En una época en la que la distancia entre ambos países, a pesar de que geográficamente no son tan lejanos, era como de la tierra a la luna.
Me identifico con el autor, quien narra sus peripecias en primera persona, pues yo misma crucé la cortina de hierro, si bien no a Rumanía, sino a Polonia, cuando era niña. Claro que en sentido contrario, aparté de que llegué de Alemania a Polonia y no a Rumanía, pero pude gozar el cambio en carne propia.
El autor procede de una familia de habla alemana de la región de Bánato en Rumanía. Sin embargo su pronunciación del alemán es diferente a la de los nativos de Alemania Occidental, por lo que siempre es identificado como extranjero. Pues como él mismo dice: “un emigrante es aquel que lo perdió todo, menos el acento.” *
El autor trabaja como traductor, por lo cual también me identifico con él. Si bien en su caso traduce del rumano al alemán y viceversa. Nos presenta algunas situaciones absurdas vividas como traductor, como cuando un gitano rumano no entiende que quieren de él cuando le preguntan cual es su profesión. El autor también escribe, así como traduce literatura rumana al alemán. Pero tiene dificultades para publicar tanto sus propios textos, como sus traducciones, pues lo único relacionado con Rumanía que es de interés para las editoriales alemanas, es el personaje de Drácula.
Por último nos habla de los prejuicios del mundo circundante, donde hasta los australianos saben cómo debe verse y cómo no un rumano. Y lamentablemente ni el aspecto del autor, ni el de sus descendientes, coincide con la idea preconcebida de un rumano. Al punto que la maestra de su nieta no le cree, cuando ésta le dice que sus abuelos nacieron en Rumanía…
* Jan Cornelius: „Yo, Drácula y John Lennon”, p. 55
Traducción del polaco al español: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Ficha bibliográfica:
Jan Cornelius: „Yo, Drácula y John Lennon”
(Relatos de un habitante y observador asombrado de la Rumanía comunista y el fabuloso Occidente)
Breslavia, Editorial Amaltea, 2020
Número de páginas: 196
Traducción del rumano al polaco: Radosława Janowska-Lascar
Der fremder in der fremd*
Gedenkst?* ¿Recuerdas
cómo eras extranjera
en el extranjero
extranjera sin documentos?
Gedenkst di frages?*
esas preguntas imparables
¿quién eres? ¿de dónde eres?
¿por qué estás aquí y no allá?
¿quiénes eran tus vecinos? ¿dónde estaba la escuela?
¿a qué te dedicabas? ¿qué puedes hacer aquí
que no puedas hacer allá?
Noch amol* por tercera cuarta
y quinta vez
¿quién eres? ¿de dónde eres?
¿por qué estás aquí y no allá?
¿quién es ese hombre? ¿quién esa mujer?
¿dónde están sus documentos? ¿y ese niño?
¿lo encontraste aquí? ¿lo trajiste desde allá?
¿tienes pasaporte? ¿para él? ¿para ella?
¿para esa criatura de pelo oscuro?
Noch amol diez once
doce veces
¿quién eres? ¿de dónde eres?
¿por qué estás aquí y no allá?
¿a quién conoces aquí? ¿a quién conocías allá?
¿dónde dormirás? ¿y cómo dormías allá?
¿qué sueñas aquí? ¿y qué soñabas allá?
¿a qué te dedicarás aquí? ¿a qué te dedicabas allá?
¿y por qué no puedes simplemente trabajar allá?
¿dónde está tu visa? ¿tu tarjeta verde? ¿pasaporte?
¿tu fotografía? ¿de aquí? ¿de allá? ¿y por qué
te cortaste el pelo?
¿y quién es esa criatura? ¿por qué trajiste a ese niño aquí?
¿por qué no lo dejaste allá?
Noch amol dieciocho diecinueve
y veinte veces
¿quién eres? ¿de dónde eres?
¿por qué estás aquí y no allá?
enero del 2017
* Extranjero(a) entre extranjeros
** ¿Recuerdas?
*** ¿Recuerdas las preguntas?
**** Una vez más
Irena Klepfisz
Traducción del yiddish al polaco: Olga Kubińska
Traducción del polaco al español: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Del libro:
„Mi cabra salvaje” (Moja dzika koza)
Antología de poetisas yiddish
Cracovia - Budapest - Siracusa, Editorial Austeria, 2018
Pues cuando la razón duerme, siempre se da el triunfo de los monstruos.
Maja Lidia Kossakowska: "Las puertas de la Luminosidad", tomo I
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

En mi lámpara
el foco quemado
olvidó de transformarse
en la Luna
Alicja Tanew
Del libro:
"Noche cracoviana de poesía. Almanaque XLIX"
Cracovia, 2021
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
en los muros renovados
se escuchan los susurros
del antiguo departamento
a veces la luz se refleja
en un espejo
que desapareció
hace ya tiempo
Karl Grenzler
Del libro:
"Noche cracoviana de poesía. Almanaque XLIX"
Cracovia, 2021
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Andrzej Dębkowski
Del libro:
"Noche cracoviana de poesía. Almanaque XLIX"
Cracovia, 2021
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Esta será una breve reseña de la novela „Diario noruego” de Andrzej Pilipiuk. Una novela en la que el personaje principal aparentemente es humano, pero no del todo, pues le gusta comer pasto; tiene tal cual los caballos doble dentadura; ve en la oscuridad y percibe con nitidez los olores y ruidos que el común de la gente no percibe. Además posee capacidades extrasensoriales, como el poder de captar telepáticamente los pensamientos ajenos e incluso la telequinesia.
Personaje que cambia de nombres e identidades. Un día se llama Paweł Koćko y al siguiente Tomasz Nikitycz Paczenko. Se va percatando de a pocas que el último es su nombre verdadero, por lo que así lo llamaremos en esta reseña. Y todo esto, siendo un adolescente, de apenas dieciséis años. Sabe lo qué es ser diferente a los demás y no saber porqué.
¿Quién es? ¿Por qué no recuerda nada de lo que pasó más allá de los últimos cinco años? Sin embargo va recuperando la memoria poco a poco, a través de los sueños y visiones repentinas. Son como imágenes y escenas del pasado perdido. El último resquicio de éste, que aún se hace presente. Vislumbra de pronto nombres de personajes desconocidos, como por ejemplo, Omejlan Paczenko. O el de Łesia, chica que se le aparece en sueños y que resulta ser su hermana melliza.
En fin, se trata de tres volúmenes llenos de aventuras y personajes inverosímiles. Entre ellos encontramos a diversos espías, agentes de la KGB, así como príncipes y princesas rusos en el exilio, tanto de la dinastía Orlov, como Potemkin. E incluso un criminal nazi, como el profesor Otto Sigridsen, de cuyas garras Tomasz logra escapar. El chico conoce también a seres similares a él, como el conde Derek Tomatov.
Varios de estos personajes hablan diferentes idiomas entre sí, pero eso no es problema para Tomasz, quien a través de su sentido telepático capta los idiomas circundantes, pudiendo comunicarse sin problemas, ya sea en noruego, sueco, alemán, ruso, ucraniano o polaco.
Todas estas aventuras, tanto los secuestros de los que el chico es objeto, como la gente que cae muerta al defenderlo, están ligadas a la búsqueda de su propia identidad y origen. El cual se le va revelando poco a poco.
En el último tomo, titulado "Vientos del norte”, Tomasz se entera que su bisabuelo Ałmaz Paczenko se casó con Alexandra, hija natural del Zar Nicolás II y una bailarina armenia. Desde ese entonces las mujeres de su familia llevan el nombre de Alexandra, cuyo diminutivo ruso es Łesia.
Su bisabuelo en cambio fue fruto de un experimento realizado por un Edonita, algo similar a una nave, llegada del planeta Edon al pueblo de Wojsławice, al sur de Polonia. „Esa cosa” - según palabras del conde Derek - „mató a un niño lugareño, un gatito, un cachorro y un potrillo y luego empezó a jugar. El niño era el representante de la especie dominante en el planeta. Le sirvió de modelo. Del caballo recibimos el doble párpado y un estómago que digiere hasta la celulosa. (…) Del perro tenemos el olfato y el oído, del gato unos ojos que ven en la oscuridad. Probablemente de la misma nave (…) la capacidad de captar ondas diferentes, desconocidas para la ciencia humana, lo cual nos permite a veces contactarnos telepáticamente o escuchar los destellos de los pensamientos de otra gente”. *
De este último origen provendría probablemente también la capacidad de telequinesia y de regeneración de los tejidos.
En cuanto al conde Derek, su abuelo se había casado con una chica de ojos felinos, que nunca quiso hablar de su origen.
La novela finaliza con Tomasz, luego de haber recuperado la memoria, partiendo en lancha de Noruega hacia Nueva York a darle encuentro a su familia. A su melliza Łesia, a Łucja, el clon de ésta y a su padre Nikita Paczenko. Y quién sabe, tal vez también a su bisabuelo, pues la longevidad pareciera ser otra característica más de su especie.
En el epílogo el autor nos cuenta que empezó a escribir esa novela a los trece años de edad, como una manera de fugarse ante los horrores de la realidad circundante y el maltrato escolar. La novela estuvo guardada durante más de veinte años en el cajón, hasta que llegaron mejores tiempos para su publicación…
* Andrzej Pilipiuk, „Vientos del norte”, „Diario noruego” vol. III, p. 251
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Ficha bibliográfica:
Andrzej Pilipiuk: „Diario Noruego” (Norweski dziennik)
„La huida" (Ucieczka), vol. I
„Senderos ajenos” (Obce ścieżki), vol. II
„Vientos del norte” (Północne wiatry), vol. III
Idioma: Polaco
Lublin - Varsovia, Editorial Fabryka Słów, 2017
Vida lograda
Su senectud cayó en los años de abundancia.
No hubo terremotos, inundaciones ni sequías.
Pareciera que volviera al orden el giro de las estaciones,
Que las estrellas brillaran más fuerte y el Sol iluminara más intensamente.
Ni en las provincias lejanas se libraba la guerra.
Las generaciones crecían solidarias al prójimo.
Nadie se mofaba de la bondadosa naturaleza del hombre.
Qué amargo era despedirse de una tierra tan renovada.
Envidioso se avergonzaba de la raíz de su duda,
Feliz de que muriera con él la adolorida memoria.
A los dos días de su muerte el huracán asoló las orillas.
Humearon volcanes dormidos desde hacía cien años.
La lava reptó cubriendo ciudades, viñedos y bosques.
Y la guerra se iniciaba batallando en las islas.
1975
Del poemario: Himno sobre la Perla (1982)
Del ciclo de poemas: II. La montaña mágica
Del libro:
Czesław Miłosz: "Poesía escogida"
Selección y traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Embajada de Polonia en Lima e Instituto Cultural Peruano - Norteamericano
Lima, 2012
Es un libro un poco sobre nada y todo a la vez. El autor inicia el libro diciéndonos que nació el primero de mayo de 1980, a las 11:05 de la mañana en la ciudad de Gdańsk. Dato que incluyo en esta reseña, por si algún astrólogo visitara este blog, tentado por el casi nulo contenido astrológico que éste conlleva.
En este libro, escrito en forma de un diario, llevado durante un año, desde su cumpleaños número 33 hasta el 34, el autor lanza algunas reflexiones irónicas y autoirónicas, sobre su propia vida, sus ancestros, Polonia, la literatura, el cristianismo, el catolicismo polaco… Nos relata algunos puntos del enredo religioso familiar, que ya conocíamos de la novela “El jardín de Lala”. Quién y en qué generación era de qué religión y porqué se convirtió a otra, siempre dentro del espectro cristiano. La opinión de su abuela sobre la matanza de los inocentes, que la hizo distanciarse desde niña de la Iglesia organizada. La revelación de Pablo, camino a Damasco, que según el autor, le fue dada por Lucifer. Diciéndonos que Saúl (a quien se niega a llamar Pablo, nombre que le fue dado durante la revelación) era peor que Judas. (Seis años después de haber escrito esas líneas, en mayo del 2019, el autor hizo pública su apostasía en relación a la Iglesia Católica).
- ¡Qué buena vida! - se dice una al pasar las páginas del libro. El autor se dedica a leer, escribir, correr para mantenerse en forma, supervisar la remodelación de la antigua casona en la que vive, en pleno centro de Varsovia y viajar, para presentar su obra y/o conversar con los traductores sobre la misma. Viajes que aprovecha para hacer turismo. Nos dice, de paso, que uno aprende más de su propia obra, cuando la traduce. La única excepción es un viaje de placer, hecho al sur de Italia.
Durante estas giras el autor se va cruzando con algunos escritores, cuyo nombre ya conocía, como Krzysztof Varga y Zygmunt Miłoszewski y con otros, cuyo nombre desconocía, como Katarzyna Fetlińska. Menciona también a Linda, poetisa de flores y jardines, a quien conoce en una gira por Inglaterra. Gira durante la cual visita la casa de las hermanas Brontë y las lomas, que sirvieron de modelo para las "Cumbres borrascosas".
Hay también una descripción detallada de su viaje a la India, que incluye un encuentro, o más bien desencuentro, con escritores hindúes, entre ellos, el mayor poeta en lengua urdu. Cosa de la que el autor se entera, cuando el poeta ya se ha ido.
Viajes, que de hecho se acabaron con esta pandemia, durante la cual el mundo dio un giro de tuerca, tornándose virtual. Pero, como dice el dicho, nadie nos quita lo vivido.
Gracias al libro me voy enterando pues de nombres de lugares, escritores, pintores e incluso santos. Como San José de Cupertino, el santo que volaba contra su propia voluntad.
Aparte de los viajes, el autor nos habla de su participación en un grupo voluntario, que se dedica al cuidado del cementerio judío de Varsovia. De sus lecturas, las películas que ve, las series televisivas, los juegos, las exposiciones y museos que visita, las obras de teatro y conciertos a los que asiste. De los lugares, restaurantes y cafeterías, adonde suele asistir en Varsovia. Y hasta de sus sueños.
También nos cuenta de las conversaciones que sostiene con su pareja y sus amigos. E incluso nos comenta las conversaciones de los compañeros de ruta, en cualquier bus o tren del camino. Nos cuenta como, por ejemplo, durante el viaje de Gdańsk a Tczew, dos hombres miran por la ventana diciendo adónde va qué tren y qué carga lleva. Conversación aparentemente absurda, pero que no deja de ser interesante, o en todo caso, divertida.
(Y me acordé de las conversaciones de los pasajeros en el tren de Krzeszowice a Cracovia, que tanto me llamaban la atención.
- Yo tengo (vale decir, el departamento que me adjudicaron tiene), cuarenta y cinco metros cuadrados - decía un señor.
- Y yo tengo cuarenta - le respondía la mujer que estaba al frente suyo.
Entonces el hombre le mostraba el juego de cubiertos que había conseguido, desenvolviéndolo y volviéndolo a envolver en papel).
Al finalizar el libro, el autor nos dice:
„Fue un año de unos cuantos viajes lejanos, remodelación de la casa, la cocina y la dentadura, encuentros con personas y libros, conversaciones realizadas y escuchadas; no sucedió durante su transcurso nada particular, ni bueno, ni malo. El deslizamiento de una cuenta más sobre un hilo de longitud desconocida”. *
¡Vaya comentario! No sé si es soberbia o humildad, el considerar que no hay de particular en viajar invitado a presentar su obra por el mundo entero y tener los medios para remodelar su departamento. Departamento que se encuentra, dicho sea de paso, en el mero centro de la ciudad de Varsovia.
Si bien el autor es consciente de que el mundo en el que vive se puede desmoronar en cualquier momento, como un juego de naipes. Y de que es un privilegio el pertenecer a la generación a la que pertenece. Y lo dice de esta manera, al hablarnos de su madre:
„Nació tres años después de la guerra, alimentada hasta la saciedad, como todos los de su generación, por el trauma de la guerra, criándose en un país arruinado, calcinado, repleto de tumbas frescas, recubierto por las cenizas de los crematorios. Efectivamente, durante toda su vida, no hubo una guerra de verdad, pero eso es, si miramos la historia de Polonia, una situación anormal, cada generación tuvo su guerra o levantamiento. Cada tiempo de paz era pasajero. ¿Por qué ahora habría de ser de otra manera, acaso somos mejores, merecedores de la paz? ¿Qué hicimos para merecerlo?”. **
Y con esta cita acabo la reseña, deseando a los lectores, un año mejor que el que está finalizando.
*Jacek Dehnel, “Diario del año crístico”, p. 510
** Op. cit., Pp. 449-450
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Ficha bibliográfica:
Jacek Dehnel: „Diario del año crístico” (Dziennik roku chrystusowego)
Varsovia, Editorial W.A.B., 2015
Número de páginas: 512
Idioma: Polaco