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viernes, 10 de agosto de 2018

Sobre la novela "Los impacientes" de Zofia Nałkowska


Este será un breve comentario a la novela „Los impacientes” (Niecierpliwi) de Zofia Nałkowska. Aunque no está dicho, sabemos por diferentes indicios, que sucede en la Polonia de entreguerras, vale decir entre los años veinte y treinta. La novela se centra en las vivencias psicológicas de Jakub y su esposa Teodora. Muchas de ellas ligadas a toda una red impresionante de familiares, así como de algunas personas más alejadas. Y es que los familiares siguen estando presentes, por más que ya no vivan, que ni siquiera los conocieran personalmente, o que lo único que sepan de ellos, sea tal vez alguna anécdota familiar.
Estas vivencias psicológicas están marcadas por el sufrimiento. Por ejemplo Jakub convivió, cuando era jovencito, con una tal María, con la que tuvo algunos hijos, si bien nunca llegaron a formalizar su relación. María lo dejó intempestivamente para casarse con otro, sin siquiera explicarle el porqué y adónde fueron a parar sus hijos. Varios años después, cuando ya está casado con Teodora, se entera que quien "arregló" todo eso fue la tía Paulina, hermana de su madre, pues consideraba que no le convenía la relación con alguien de la condición social de María, ni el asumir la crianza de los hijos a los veintidós años de edad. Se entera también que el único de sus hijos que está vivo es Marian, quien se está criando donde el molinero y su esposa Filomena. Paulina le organiza un encuentro  con su hijo, sin que el chiquillo sepa que el señor con quien está hablando es su padre. Es pues también una novela de denuncia social, así como de denuncia de la situación de la mujer en la Polonia de aquel entonces.
Tanto Jakub como Teodora buscan desesperadamente el amor, pero lo único que logran es dañarse mutuamente. Cuando Teodora no aguanta más el ambiente de tensión en casa, viaja a Wieksznia, propiedad familiar en el campo, donde está Piotr, tío político suyo, con una hermana fea y solterona, y el hijo de Piotr, Jarosław. Y a pesar de no haberlos conocido, en la mente de Jakub, están presentes los demás hermanos de Piotr. Izabella, quien se volvió monja, y un tal Urban, muerto ya, de quien se decía que estaba loco. La finada esposa de Piotr, Leonia, era prima hermana de Teodora. Konstanty, el padre de Leonia, fue asesinado en la puerta de la casa de Wieksznia por Edward, el hermano menor de su esposa. Ésas y otras historias por el estilo, son las que pueblan las conversaciones durante las tertulias familiares. A pesar de que no le han hecho nada, en la mente de Jakub, todos estos personajes son una amenaza, pues lo apartan de Teodora, quien se siente más afín a ellos. 
Y en su mente también están los personajes de su propia familia. Su abuela materna Ludwika, de cuyo esposo Fabian no se supo nunca, si se suicidó o lo tiraron al río. La amante del abuelo, que era hija del carnicero. La tía Marta, hermana de su madre, quien nunca se casó, vivió con Ludwika hasta el final, le organizó el entierro y el ágape fúnebre, y a las tres semanas se murió de una tuberculosis, que durante la vida de la abuela, logró mantener oculta. Ese ágape fúnebre, es además, una ocasión para que lleguen más parientes de diferentes pueblos y ciudades y amplíen el espectro de historias y anécdotas familiares. Su tía Paulina, quien lo acogió, cuando niño aún, quedó huérfano de madre. Los hijos de Paulina, Irena y Modest, con quienes se crió, como si fueran sus hermanos. Y avanzando hacia el pasado, el punto en el que se unen ambas familias. Los dos hermanos, su abuelo Fabian, a quien ya mencionamos y Tytus, el bisabuelo de Teodora.
Extraña novela, cuyo final no me esperaba. Desde un inicio se insiste en que Teodora proviene de una familia de suicidas. Que su madre, Celina, se suicidó disparándose a través del camisón de dormir de su marido. (- ¿Qué habrá sido del camisón? - se preguntará luego Pía, hermana de Piotr, en alguna conversación familiar). Que su abuela Klara se envenenó en un baile, desesperada, porque siendo casada, estaba en amores con el cruel y legendario Hubert. Que tanto Teodora, como su hermana Hortensja, ya habían tenido antes intentos de suicidio. Como vemos, el suicidio es un tema recurrente en la novela. Otra historia que siempre se menciona es la del hombre que se suicidó en la habitación de Irena, porque supuestamente, estaba enamorado de ella. Pero jamás se lo dijo y ella ni siquiera se lo imaginaba. Todas estas personas eran tan impacientes, que salieron al encuentro de la muerte, en vez de esperar, a que ésta venga por ellos. El lector sigue pues atentamente los pasos, que cree, conducirán a Teodora también al suicidio. Y sin embargo, aparentemente, pues no hubo testigos, quien mata a Teodora es Jakub, y luego es él mismo quien se pega un tiro. Lo hace desesperado, después de enterarse, que ella se ha enamorado de otro, a quien conoció, cómo no, en Wieksznia.

Ficha bibliográfica:
Zofia Nałkowska: „Los impacientes” (Niecierpliwi)
Varsovia, Editorial Czytelnik, 1958
Número de páginas: 270 
Idioma: Polaco

jueves, 3 de diciembre de 2015

Sobre "Las mujeres en la literatura" de Magdalena Goik


Hace algún tiempo estuve hojeando el libro „Las mujeres en la literatura" (Kobiety w literaturze) de Magdalena Goik. No está mal escrito, pero mezcla diferentes categorías: la mujer como personaje literario, entre los cuales me interesó por motivos obvios  el capítulo titulado “La demonia". Las escritoras de carne y hueso, entre las cuales me pareció alucinante el personaje de Stanisława Przybyszewska, quien vivía "poseída por la escritura". Dicho sea de paso, nunca antes la había escuchado mentar, o más bien, no recordaba su nombre, pues hace años vi en la televisión polaca la película “Dantón” de Andrzej Wajda, hecha en base a una obra dramática de su autoría. Están luego las reinas como Jadwiga y las activistas como Zofia Nałkowska. Pero Jadwiga es presentada como política, no como escritora, pues no lo era, ni como personaje literario, aunque es la heroína de varios libros de la literatura e historia polacas. Entre las católicas menciona a Sigrid Undset, uno de los ídolos de mi adolescencia y tal vez la responsable directa de que yo, a los doce años de edad, decidiera convertirme en escritora. 
¿Tal vez simplemente el título del libro es inadecuado? Tiene algunos datos anecdóticos que me parecieron interesantes, como el que las hermanas Brönte firmaran con un seudónimo masculino para poder publicar, porque estaba mal visto que las mujeres escribieran. O como el referido a Jadwiga, que ya mencioné en la entrada anterior.

A pesar de los errores mencionados, el libro de Magdalena Goik, está, en cuanto a nivel, a años luz de lo que escriben las feministas peruanas, quienes a estas alturas del partido se permiten hablar de la Revolución Rusa, como gran cosa, cuando sabemos que esa revolución fue una continua violación física y psíquica a las mujeres, de cualquier condición que fueren.

Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Magdalena Goik: "Las mujeres en la literatura" (Kobiety w literaturze)
Varsovia, Wydawnictwo Naukowe PWN, 2009
Número de páginas: 328
Idioma: Polaco

lunes, 4 de mayo de 2015

Fragmento de la novela "El límite" de Zofia Nałkowska (dos)

Elżbieta pensaba en él con una admiración en la que había tristeza, aparentemente sin motivo alguno. Porque al amar no soñaba con ser correspondida, ni siquiera lo deseaba. Justamente lo único que podía salvarla era que él no la amaba. Sin embargo, a veces se imaginaba cuán feliz había de ser su esposa. Nunca había visto a aquella mujer, pero sabía que existía y que tenía dos hijitas. Y aquí empezaba el límite de las cosas impensables.
Su amor quinceañero era un asunto inmenso y el único real en su vida. Todo lo demás - el colegio, las compañeras, la casa, la tía, Zenon, la guerra perdurando sin cesar desde la infancia, los padres viviendo en algún rincón alejado del mundo - y aparte - todo eso conformaba el decorado llano, nebuloso y lejano de su drama solitario. Desgraciadamente una gran decepción acabó prontamente con ese asunto inmenso y único en la realidad de su vida.

Zofia Nałkowska: El límite
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski



domingo, 3 de mayo de 2015

Fragmento de la novela "El límite" de Zofia Nałkowska (uno)

Se muere en cualquier punto de la vida. Y los hechos del hombre, contenidos entre su nacimiento y su muerte, parecen a veces un absurdo. ¿Pues quién es capaz de recordar, por si acaso, que cada instante que transcurre podría ser su último gesto? La muerte coge a veces al hombre in fraganti, antes de que pueda tomar cualquier medida de precaución. El plan de vida más lógico, la fórmula más calculada, se derrumba de pronto al revelarse la última incógnita.


En el caso de Zenon Ziembiewicz, tal vez fuera ésta tan sólo una objetivización del asunto. Porque mientras vivía – viéndolo desde su propia perspectiva, situado en medio de la vida, asegurado y de alguna manera justificado por su conciencia – seguramente se veía diferente. Tenía sus principios, motivos y razones para actuar de ésa, y no de otra manera.

Zofia Nałkowska: "El límite"
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski



sábado, 7 de marzo de 2015

Sobre los pedazos de tiempo

No hay una sola persona. Hay una secuencia de pedazos de tiempo, ensartados en el hilo de la misma memoria.

Zofia Nałkowska: "Narcyza"
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski



jueves, 28 de febrero de 2008

Fragmento del antiblog (cuatro)

Hay algunas cosas que nadie sabe más que nosotros. Hay algunas cosas que sólo nosotros logramos saber. Hay algunas cosas que hacen que seamos seres únicos e irrepetibles en el mundo o universo entero. Comúnmente se pertenece a la clase, cultura, etnia dominante o a la dominada. Comúnmente es más bien extraño o difícil que a la misma persona le toque pertenecer a ambas en una misma vida. Ser a la vez parte de una cultura dominante y de una dominada. ¿Es extraño, verdad, ese sentirse partido en dos y por lo tanto comprender ambos lados de la medalla? Vivir en un hemisferio con el Sol arriba, en la cúspide misma del engranaje social, y estar en el otro hemisferio con el Sol abajo, como parte de la cultura o etnia vejada y pisoteada.
- Yo comprendo a los indios - decía mi madre - porque viven lo que nosotros bajo el dominio alemán.


I było to tak jak gdyby wzięto ja dwoma palcami i przeniesiono na inne pole szachownicy.*

Y era como si te cogieran con dos dedos y te trasladaran a otro recuadro del tablero de ajedrez. Como si pasaras de golpe de ser reina a ser sirvienta, a ser peón, alfil o cualquier otra cosa. Como si pasaras de golpe a formar parte del bando contrario, del bando de las fichas blancas al de las negras. Como si el mundo se resquebrajara y despedazara en mil pedazos, para no volver a unirse jamás, porque lo que vino después fueron tan sólo los remedos de una unión irresustituible. Como si fueras Alicia en el país de las maravillas, a veces grande, chiquita o mediana, al punto de no saber ya ni quién eres ni cómo te llamas, cuando el conejo blanco se voltea y te dice: "Ana María, tráeme mis guantes". Como si la roca firme que debemos pisar para mantener la cordura se convirtiera en lodo pantanoso, arenas movedizas. Como si el mundo entero dejara de tener sentido para siempre...
Y es por eso que el retorno no podrá ser ya jamás el retorno tan ansiado y añorado, porque yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa, y la percepción de mi mirada es diferente a la de todos los demás.

Cusco, 20 de setiembre del 2005, paso de Virgo a Libra.

* Y era como si la cogieran con dos dedos, trasladándola a otro recuadro del tablero de ajedrez.

Nota: Los textos en cursiva son citas de Zofia Nałkowska y Federico García Lorca.