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martes, 21 de abril de 2020

Sobre el cuarto tomo de la novela "Virion" de Andrzej Ziemiański

Está será una breve reseña de “Virion. El espadachín”, cuarto tomo de la novela “Virion” de Andrzej Ziemiański, la cual forma parte de la serie “El Imperio de Acaya”. Sugerimos al lector leer primero las reseñas del primer, segundo y tercer tomo de la misma, para facilitar la comprensión del texto.

Luego de partir de la ciudad de Vyreth, Virion, Niki, Kila, Anai y Horech continuaron su camino. Con el negocio de la heroína que habían armado estando en la ciudad, tenían suficiente dinero para solventar el viaje. Pero seguían estando fuera de la ley, lo que les dificultaría y tal vez incluso impediría llevar a cabo la travesía.
La solución llegó por el lado más inesperado. Kila conoció casualmente a una familia principesca, la cual disponía de un salvoconducto, que le permitía cruzar sin control alguno todos los reinos que se encontraban en el camino a Troy, lugar final de su destino. Sin embargo, no disponían de los fondos necesarios. Necesitaban aliarse con alguien que les financiara el viaje, a cambio de la impunidad que otorgaría al grupo entero el salvoconducto referido.
Viendo que Winne, la matriarca de la familia principesca, estaba muy preocupada por la condición social de la gente que le financiaría el viaje, ya que no quería mezclarse con la chusma, el grupo de Virion ideó una estratagema. Kila, presentó pues a Virion, como a un joven de buena familia. Cosa que además no dejaba de ser cierta, pues éste había recibido una educación esmerada en Mygarth, su ciudad natal. Niki fue presentada como hermana de Virion. Horech, como el patriarca familiar, que andaba ya un tanto senil; se le llenó la jarra de vodka, diciendo que era un medicamento que debía tener todo el tiempo a la mano. En cuanto a Anai y Kila, fueron presentados como los sirvientes de Virion y su familia.
La matriarca se dejó convencer y partieron. Los tres miembros de la familiar principesca eran Winne, su esposo Komo y la hija de ambos, Natrija. Era ésta una hermosa adolescente que embelesada seguía a Virion con sus tremendos ojazos.
Durante los primeros días del viaje, Winne trató de hacer algunas averiguaciones adicionales, pues le parecía dudoso el origen social del grupo. Al percatarse de eso y viendo la ascendencia que Natrija tenía sobre sus padres, Niki sugirió a Virion que seduzca a la chica, diciéndole no tener celos de las hembras humanas, sólo de las de su propia sangre, vale decir las espectros. Al principio éste se negó, pero luego siguió la sugerencia de Niki, logrando que Natrija se enamorara cada vez más de él. Winne y Komo no interferían, pues Virion era un buen partido.

Cierta noche oscura, en el reino de Keddelwach los cogió una lluvia torrencial, ante la cual no tenían donde refugiarse. Así fue como, siguiendo el rumbo que trazaba Niki, quien se movía con toda soltura en medio de la oscuridad, llegaron a unas ruinas abandonadas.
En las ruinas reinaba la espectro Doña Espejismo. Parecía una mujer de mediana edad. ¿Cuántos años podría tener? ¿Quinientos? Luego de que el resto del grupo se fuera a descansar, Niki y Doña Espejismo se reconocieron. Primero olfateándose y luego lamiéndose mutuamente. ¿Qué información se transmitirían las espectros de esa manera? - se preguntaba siempre Virion. „¿Era acaso posible que los ancestros de Niki procedieran de algún felino? Poco probable. Los gatos, perros, pájaros y animales en general, evitaban evidentemente la compañía de su esposa. (…) Jamás vio a un perro que se acercara lo suficiente como para olfatear los pies de Niki, ni a un gato que se atreviera a subirse sobre sus rodillas. Los pájaros se iban volando de las ramas, a las cuales ella se acercaba”. *
Luego Doña Espejismo lo puso al tanto de la gravedad de la situación por la que atravesaban los espectros, en relación a la Orden. Desde tiempos inmemoriales las espectros armaban una gran cruz de fuego, que atravesaba reinos y países.
„- Ninguna de nosotras recuerda desde cuándo.” - dijo Doña Espejismo.
„- Digamos que desde siempre”. ** - le respondió Virion.
Lo hacían cuando aparecían determinados signos en el Cielo. La Orden siempre trató, aunque sin éxito, de impedir que lo hicieran. Pero recién esta vez habían logrado impedirlo. ¿Cómo lo lograron?
„- La Orden logra sacar información de un espectro muerto” - dijo Doña Espejismo - „No tengo ni idea de cómo lo hacen. Pero lo hacen”. ***

Mientras tanto, en la ciudad de Syrinx, Nerva convocó a Taida para hablar sobre Luna. Ésta, gracias a las instrucciones del manual escrito por el médico del padre de Virion, se iba reponiendo rápidamente. Pero faltaba aún curar su mano, para que pudiera volver a hacer magia con la misma, puesto que Taida necesitaba una maga de confianza.
Pero lo que más le preocupaba a Nerva era la reinserción social de Luna. Una maga, lo más alto en la escala social del Imperio, no podía ser una esclava. Y una esclava, lo más bajo en esa misma escala, no podía ser una maga. Y Luna jamás dejaría de ser una esclava, pues tenía el tatuaje que lo indicaba, marcado en la nalga. Ni tampoco dejaría de ser una maga, pues el conocimiento adquirido le quedaba de por vida.
Era pues maga y esclava a la vez. Y tan sólo eso podía ser motivo de un atentado contra su persona. Además Luna había sido declarada muerta y sus bienes estaban por ser rematados públicamente. Nerva sugirió pues que Taida comprara a Luna como su propiedad, cosa que ésta hizo a la brevedad posible.
Nerva sugirió además que fuera Nabel, maga procedente del lejano reino de Nimmeth, quien se ocupara de curar la mano de Luna. ¿Pero cómo hacer para que Taida y Nabel se encontraran sin levantar sospechas? Lo hicieron en el así llamado, „baile de disfraces”, evento organizado de vez en cuando por el Castillo, vale decir el Servicio de Inteligencia del Imperio, al cual los agentes iban enmascarados.
En cuanto Taida y Daazy llegaron a la habitación en la que los esperaba Nabel, se quitaron las máscaras. La maga era ya un tanto mayor. „Se percibía en ella a una gran dama, acostumbrada a moverse en los círculos más altos de su reino”. **** 
Nabel se sentía absolutamente segura de poder curar la mano de Luna. Pero dijo estar preocupada por su salud mental. Porque caer desde la cúspide al fondo mismo de la escala social era una experiencia única. No cualquiera era capaz de resistirlo. Aconsejó  a Taida tratarla como esclava y no como amiga. 
A partir de esa conversación Taida y su asistente se enteraron que Nabel alguna vez fue contratada por la Orden para identificar a cuatro jóvenes de la ciudad de Mygarth. Estos chicos debían ser sensibles, inteligentes y talentosos. „Pero era asimismo una condición que ese talento no se manifestara demasiado pronto. Otra característica muy importante era también la imprevisibilidad”. *****
Los jóvenes identificados fueron: Nelfi, quien procedía de una familia acomodada. Tenía pesadillas y acabó tirándose de un puente peatonal. Stynus, quien procedía de una familia medianamente acomodada. Éste se suicidó lanzándose de las ruinas de una torre. El tercer joven procedía de una familia humilde y se mató tirándose de un puente. El último joven era Virion. También llegó a lanzarse de un puente, pero lo salvó la anciana que lo condujo donde Niki.
¿Pero por qué los jóvenes debían proceder justamente de Myghart? Los miembros de la Orden le mostraron cierta vez a Mabel un mapa del mundo, en el que se notaba claramente que la prolongación de uno de los brazos de la gigantesca cruz de fuego que armaban las espectros iba a dar precisamente allí.
Nabel renunció cuando la Orden le solicitó que trabajara con Aquellos que corren tras los sueños. Secta, cuya actividad había quedado prohibida hacía muchos años, en el Imperio de Luan. Nabel dijo haber renunciado, pues quería dormir tranquila, sin que los cargos de conciencia se lo impidieran.

Finalmente llegó el día en que Luna fue dada de alta y Taida fue a recogerla. Siguiendo el consejo de Nabel, estableció una relación jerárquica desde un inicio. Llegando a su casa, de donde había expulsado a todos sus sirvientes, temiendo que se percataran de algo extraño en su relación con Luna, le dijo a ésta que no tenía que decirle „ama” puertas adentro. Pero  Luna se negó a ello diciendo, que era mejor hacerlo por la seguridad de ambas.
Taida se quedó admirada de las habilidades de Nabel para curar la mano de Luna. Se quedó asombrada también de la resistencia psíquica de ésta, quien asumió su papel, como si no hubiera pasado nada. Al día siguiente, al regresar a casa, Taida y Daazy, quien la acompañaba, se dieron con la sorpresa de encontrar la casa impecable y un delicioso almuerzo ya listo. Luna solita había hecho el trabajo mejor que los sirvientes anteriores.
A pesar de que estaba prohibido, Taida había sacado del Castillo algunos documentos  confidenciales y los había dejado en casa, para que Luna los leyera. Daazy le preguntó susurrando, con qué finalidad lo había hecho.
„- Quería que se entere que la Orden también estuvo involucrada en su aprisionamiento. O que, en cualquier caso, sabía de su destino y no hizo nada para cambiarlo”. ****** - le respondió, también susurrando, Taida.
De esa manera quería despertar en ella el odio contra la Orden. Aunque Daazy sospechaba que el principal enemigo de Luna, no era la Orden, sino el Imperio.

Taida le firmó a Luna un documento a nombre de la procuraduría, que la autorizaba a movilizarse por toda la ciudad. Lo primero que hizo ésta al día siguiente, fue ir a hacerle una visita a su financista Ampelos. Caminando por la calle como esclava doméstica, Luna se percató de la ventaja de ser invisible. Porque los esclavos eran invisibles a los ojos de los demás.
Luego de ponerse al día respecto al tema de sus finanzas, Luna le mostró a Ampelos el documento firmado por Taida. De paso le dijo que le había contado a su ama de todos los malabares económicos, no siempre legales, en los que él estaba metido. Lo hizo como advertencia, para que Ampelos no pretendiera hacerle alguna jugarreta, como por ejemplo, quedarse con el dinero que ella le había entregado alguna vez.
Sabiendo que sus bienes estaban a punto de ser rematados, Luna le encargó a Ampelos que se presentara como su testaferro, encargándole comprar una lista de objetos que se hallaban en su casa, así como el establo, debajo del cual había una toma de agua. Le pidió también que comprara  a todos sus antiguos esclavos a nombre de otra persona.

Luego Luna empezó a tramar la venganza. Taida aceptó que formara a un grupo de esclavos, como agentes de inteligencia, valiéndose de éstos que eran invisibles a los ojos de los demás. Luna le encargó pues a Ampelos que comprara además treinta jóvenes esclavos, hombres y mujeres, los más hábiles e inteligentes que encontrara.
Unos días después Luna guió una barca con sus antiguos esclavos encadenados a ella al centro de un reservorio. Allí la hundió, de tal manera que todos se ahogaron, mientras ella regresó nadando a la orilla. „¿Es que la locura puede pasar de madre a hija?” ******* - se preguntaba Ampelos, recordando los rumores que decían que la madre de Luna acabó en un asilo para dementes.
En la orilla la esperaban Ampelos y el grupo de esclavos nuevos, que éste había comprado en base a las indicaciones de Luna. Esta les dijo que se ciñeran a todas sus indicaciones, pues la escena que habían presenciado debía servirles de escarmiento. Luego, sabiendo que tenían poco tiempo, empezó a capacitarlos.

Mientras tanto Virion y sus amigos, a quienes se había sumado Doña Espejismo, lograron salir del reino de Keddelwach y llegar al de Troy. Les llamaba la atención de que pudieran hacerlo tranquilamente, sin que la Orden, la cual tenía mucho poder en Keddelwach, les pisara los talones. Llegaron a dudar incluso de la lealtad de Doña Espejismo para con su propia especie, sospechando que pudo haberse vendido a la Orden. Era evidente que les facilitaban el paso, para poder capturar a alguien, pero no sabían a quién.
„- No es a mi a quien quieren capturar - sugirió Niki - Yo recién he despertado. No sé nada. No tengo ni idea de los rituales, ni de la historia, ni de cosas importantes”. ********
Horech estuvo de acuerdo con ella, diciendo que Niki era tan sólo un anzuelo para capturar a alguien más importante.
En eso divisaron a un personaje que los estaba esperando a la vera del camino. Niki lo percibió desde lejos por el olfato, diciéndole a su marido que sentía que éste quería hablar con él. El hombre, de entre cincuenta y sesenta años, se presentó como Gerd. Dijo ser amigo de un espectro varón, quien estaba deseoso de conocer a Virion. Pero quien a diferencia de las espectros hembras, no podía mostrarse. Y que seguramente le explicaría muchos asuntos, que no había logrado explicarle su esposa. Mientras tanto Gerd se ofreció a responder a sus preguntas. Virion le preguntó por Doña Espejismo. Gerd se rió diciendo que podía ser un tanto bruta, pero no traidora. Luego hablaron de Aquellos que corren tras las sueños. Fue Gerd quien le dijo, que fueron ellos quienes condujeron a Virion a lanzarse del puente. La finalidad de la Orden, la cual estaba detrás de todo, era dar con la espectro, que había de prender el fuego cerca a Mygarth. Gerd consideró como muy inteligente la idea de Virion de aliarse con el Imperio contra la Orden. Le comunicó que la espectro Doña Nadie había encontrado a Luna y la había entregado, muy hábilmente, en manos de Taida. Finalmente le dijo que el delegado especial de La Orden, quien había llegado a Troy a poner orden en el tema de los espectros, se llamaba Rein Kasbah.
„- ¿Tiene dos nombres?” - preguntó Virion, pues en su mundo no existía el concepto de apellido.
„- Uno. El apelativo Rein viene del nombre de la ciudad que el caballero Kasbah hizo quemar alguna vez en su totalidad”. ********* - fue la respuesta que le dio Gerd.

Mientras tanto Doña Nadie llegó a convencer a Taida, que le convenía aliarse con los espectros en contra de la Orden, la cual si accedía a los secretos de los espectros se empoderaría demasiado. Y es que la labor de Taida era la de mantener el equilibrio de fuerzas en el Imperio. Le dio también una pista sobre la posible participación de la Orden en el asesinato de los padres de Virion. Fue en una tienda de campaña, donde se reunieron clandestinamente „las dos mujeres más poderosas del Imperio”. **********
Doña Nadie le comentó que los espectros estaban pensando en trasladarse a una tierra recién descubierta, concluyendo: „- ¿A otro continente? Así es. No podemos ir más allá, pero créeme, no necesitamos de vuestra civilización para nada. No somos parte de ella. Nosotros sólo los imitamos”. ***********

Gracias a la labor realizada por Luna y su grupo de inteligencia, el sacerdote Nabotar, el mayor experto en el tema de los espectros en el Imperio, pudo ser interrogado por Daazy. Admitió saber que lo que más le interesaba a la Orden era conocer como hacían las espectros para mimetizarse y simular ser mujeres humanas. Ya que de acceder a ese conocimiento, podrían sustituir a personajes claves en la administración del Imperio, reemplazándolos con su propia gente. 
Taida ordenó destruir la empalizada que los miembros de la Orden habían construido en torno a las ruinas que quedaban cerca a la cascada y enviar a Syrinx los objetos interesantes que encontraran allí. Ordenó también reabrir el caso de Virion en Mygarth, encargándole el tema a Giron. Éste llegó a la prefectura de la ciudad, acompañado de Filas, torturador en retiro, conocido perfectamente por los lugareños.
Durante los interrogatorios el Jefe de la cárcel de Mygarth confesó que la Orden lo había chantajeado, amenazándolo con enviar a Aquel que corre tras los sueños tras su hija. Sabía pues que la Orden estuvo detrás de la muerte de los tres jóvenes, queriendo provocar también la de Virion. Sabía asimismo que fueron miembros de la Orden, quienes asesinaron a los padres de Virion, así como a sus guardas y a todos los esclavos que se encontraban en la casa. A los padres, porque el padre de Virion estaba sospechando algo, y a los demás para no dejar ni un testigo vivo. Luego tiraron el tesoro a un lugar inhallable, ya que igual su reglamento no les permitía poseer dinero. A cargo del operativo estuvo Rein Kasbah.
Después de haberlo confesado todo el Jefe de la cárcel aceptó que Filas lo ahogue con una almohada, para morir, siendo aún inocente ante la ley. De esa manera esperaba proteger a su esposa y a su hija. Pues de morir como traidor, sus bienes serían confiscados y ambas se quedarían sin medios de vida. 

Cierta noche en Syrinx, la cama de Taida amaneció atravesada de flechas. Ella se salvó, pues en ese momento se encontraba con Luna un piso más abajo. A los pocos días Doña Nadie le hizo llegar una lista con los nombres de todos los miembros de la Orden que participaron en el atentado. Luna movilizó entonces a su red, con la anuencia de Taida. Misteriosamente, poco tiempo después, las cabezas de todos ellos aparecieron una mañana en la oficina de Vaterio, representante de la Orden ante el Palacio Imperial.

En cuanto a Virion, llegó finalmente a encontrarse con el espectro. Como los varones de su especie no poseían la capacidad de mimetizarse como las mujeres, Virion ni siquiera llegó a verle la cara, pues el personaje estaba cubierto de pies a cabeza con una tela negra. El encuentro fue en la parte trasera de un almacén, en un lugar oscuro. 
Virion le preguntó por Niki, quien se sentía cada vez peor. A lo que el espectro le respondió:
„- Caerá en un estado similar a la catalepsia. Deberá estar entonces sola y no podrás verla. En su cuerpo deberán reconstruirse ciertos mecanismos. Y su mente se unirá con la mente común de nuestros ancestros. (…) Pero no sé como explicarlo, porque en el lenguaje humano no existen las palabras adecuadas”. ************
Le dijo luego que el tiempo de su retiro podía durar hasta medio año. Y al percibir la tristeza de Virion, añadió:
„- Recuerda que independientemente de lo que suceda, Niki te encontrará aunque sea en el fin del mundo. Están unidos. Ningún obstáculo logrará frenar a una espectro enamorada y Niki es la única persona del mundo que te ama incondicionalmente”. *************
Hablaron luego del origen de los espectros, de la cruz de fuego que éstos prendían cíclicamente y de la guerra que les había declarado la Orden. El espectro agradeció encarecidamente el apoyo dado por Virion en esa guerra.

Taida le hizo saber a Nerva que estaba acongojada por haber perseguido injustamente a Virion, siendo éste inocente. Al día siguiente por la mañana llegó a casa de Taida la Primera Concubina del Emperador. A través de ella, el gobernante resolvía casos que no podía resolver oficialmente. Siendo una esclava aparentemente no era nadie. Pero a su vez todos sabían que era la quinta persona en importancia en el Imperio. Y eso, a pesar de que los „reglamentos prohibían el amor físico con los esclavos. Y es que la condición de los niños, nacidos eventualmente de esas uniones sería difícil de definir. ¿Medio esclavo? ¿Medio ciudadano? No existía nada similar. ¿Pero el Emperador? Él estaba por encima de la ley”. ************** 

Lo primero que comunicó la concubina fue que el Emperador, considerando la preocupación de Taida, decidió indultar a Virion. En cuanto a Luna, ni siquiera el Emperador tenía la potestad de liberar a una esclava. Así que le hizo llegar un salvoconducto, que le permitiría circular en una nave, libre del control de las fuerzas imperiales.
Luego la concubina pidió quedarse a solas con Taida. Entonces le pidió en un susurro que quemara toda la documentación referente a los espectros. A Taida, por más que no entendiera el porqué, no le quedó otra opción que acatar la orden del Emperador.
„- Y ahora el premio” - dijo la concubina, dándole un beso en la frente „- El Emperador te nombra segundo suplente de Nerva. Con eso acabas de entrar a formar parte de la élite gobernante de este país, querida”. ***************

En cuanto a Virion, de golpe, luego de lo que pareciera ser toda una vida, quedó completamente solo. Niki desapareció, guiada por las espectros que la llevarían a su lugar de retiro. Anai partió a buscar suerte en el Imperio de Luan, del que era ciudadano. Kila abordó un barco que lo llevaría directamente a la Tiranía Symm, pues quería saber si su madre aún estaba viva. Natrija, partió a buscarse la vida por su cuenta, luego de que miembros de la Orden torturaran a sus padres hasta la muerte. Las enseñanzas de Virion le habían servido al punto de poder defenderse y fugar de la sede de la Orden en Troy y se sentía lista para enfrentar la vida por su cuenta. Horech estaba hospitalizado, luego de que Rein Kasbah lo atacara en ausencia de Virion, dejándolo mortalmente herido.
Siguiendo el consejo de Horech y de alguna de las espectros, Virion alquiló medio piso en un burdel de Troy. Pero sufría, pues ninguna mujer era capaz de sustituir a Niki. Y fue allí donde fue a buscarlo Rein Kasbah, acompañado de veinte hombres armados. Virion mató a todos, dejando la ejecución de Rein Kasbah a Lia, la mujer que lo acompañaba. Finalmente había saldado la deuda para con quien dirigiera el asesinato de sus padres.
Al día siguiente, mientras bebía en una cantina, llegó un mensajero, trayéndole el indulto firmado por el Emperador. Virion quedaba al fin libre de culpa ante la ley.


* Andrzej Ziemiański, „Virion. El espadachín”, p. 149
** Op. cit., p. 151
*** Op. cit., p. 153
**** Op. cit., p. 43
***** Op. cit., p. 64
****** Op. cit., p. 144
******* Op. cit., p. 224
******** Op. cit., p. 214
********* Op. cit., p. 267
********** Op. cit., p. 386
*********** Op. cit., p. 389
************ Op. cit., p. 565
************* Op. cit., p. 566
************** Op. cit., Pp. 155 - 156 
*************** Op. cit., p. 581
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „Virion. El espadachín” (Virion. Szermierz)
Serie: „El Imperio de Acaya” (Imperium Achai)
Lublin - Varsovia, Editorial Fabryka Słów, 2019
Número de páginas: 640
Idioma: Polaco

miércoles, 23 de octubre de 2019

Sobre lo posible y lo imposible

Si los hechos demuestran que sucedió algo que no debía suceder, eso significa, que antes pensábamos mal. Aquello no era imposible, por ende, hasta ahora nos equivocábamos. La conclusión es que debemos modificar nuestra manera de pensar y no discutir con los hechos.


Andrzej Ziemiański: "El monumento de la Emperatriz Acaya", tomo I
Traducción del polaco: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

miércoles, 31 de julio de 2019

Sobre el tercer tomo de la novela "Virion" de Andrzej Ziemiański

Está será una breve reseña de “Virion. El adepto”, tercer tomo de la novela “Virion” de Andrzej Ziemiański, la cual forma parte de la serie “El Imperio de Acaya”. Sugerimos al lector leer antes las reseñas del primer y segundo tomo de la misma, para facilitar la comprensión del texto.

Horech, quien tenía el encargo de matar a Virion, se encontró con éste en medio del bosque. Kila ideó entonces presentar a Niki como Luna, cuya casaca llevaba puesta. Dijo que habían sufrido un ataque de parte de Virion, siendo los sobrevivientes del séquito de ésta. Horech recordaba la casaca, pero no tanto a su propietaria, por haberla visto estando en estado etílico. Sin embargo le parecía recordar que era una chica más llenita y menos espigada que ésta. Se unió al grupo, con el que siguieron rumbo.
Lo que más le interesaba a Horech era tener cualquier licor disponible a la mano. El grupo de Virion se lo agenciaba como podía. Vistieron los uniformes de unos guardias a los que mataron en una trifulca, con los cuales se presentaban a requisar comida y bebida en los pueblos por donde pasaban. Horech los observaba, sin hacer mayor comentario.
Cuando por segunda vez le preguntó si fue él quien mató a Thesalos, Virion comprendió que no tenía sentido seguir ocultando su identidad. Horech pidió que le contara como lo hizo, comentando que Thesalos nunca le había caído bien. Luego le preguntó por el nombre de Niki y Virion se lo dio. Preguntó también si ella los estaba guiando hacia algún lugar preciso. Aunque en realidad era más una afirmación que una pregunta. Virion se lo confirmó, diciendo que no era la primera vez que lo hacía.
Al quedar las identidades descubiertas y saber que Horech era aliado y no enemigo, el ambiente en el grupo se tornó mucho más llevadero. Siguieron rumbo juntos.

En cuanto a la verdadera Luna, fue vendida por una botella de vino como una esclava sin valor, por sus brazos rotos y la demencia que le atribuían. Ella, que maltrataba a sus esclavos, castrándolos ni bien llegaban a ser su propiedad, pasó a ser esclava. Ella, quien citó a Taida en su restaurant preferido, donde un esclavo hambriento las miraba comer desde su jaula, cosa que hacía la comida más sabrosa. Pero ahora, con los brazos destrozados, no podía hacer ningún encantamiento ni invocar a ningún mago para que la rescatara de la situación en la que se encontraba. No le quedaba otra que darle vueltas a la rueda del pozo que irrigaba los campos, a la que estaba sujeta, convirtiéndose rápidamente en un animal, que sólo soñaba con que acabara el día para poder descansar. De nada sirvió que el mago que Taida envió a buscar el lugar de la muerte de Luna, pasara al lado de ésta, pues ni siquiera miró hacia donde se encontraban los esclavos. Y a ella, considerándola demente, le habían puesto un bozal para que no indispusiera con sus afirmaciones de grandeza a tan ilustres personajes.

En cuanto a Taida, preocupada por la suerte que había corrido Luna, trató de acercarse a las ruinas encantadas, pero se dio con la sorpresa de que éstas habían sido cercadas por los miembros de la Orden, cosa que iba contra todas las leyes del Imperio. Y más grave aún era que le negaran la entrada a ella, que ostentaba el cargo de prefecto, aunque no fuera esa su jurisdicción. 
Al no lograr nada con la redada contra Virion, ni encontrar a Luna, retornó a su casa en la ciudad de Syrinx. Allí fue llamada, casi inmediatamente, para trabajar en el Castillo, vale decir, en el Servicio de Inteligencia del Imperio. Lo hizo, acompañada de Daazy, quien le pidió seguir trabajando con ella. Taida pasó a ocuparse del tema de los espectros, el cual llevaba el criptónimo de “acontecimientos”. Quien reinaba allí era Nerva, siguiendo Inms en segundo lugar.
Nerva le llamó severamente la atención, por haber mezclado los asuntos de estado con los del corazón, al armar la redada contra Virion. Le prohibió seguir con el tema, comentando filosóficamente que Nary no era el único hombre en el mundo.
Lo primero que hizo Taida, valiéndose del cargo de procuradora, que ostentaba oficialmente, fue enviar a un mago en busca del lugar de la muerte de Luna. Y es que, siguiendo la versión de Verez que vio como Niki la mató, confirmando luego Virion su deceso, todos la daban por muerta. Si bien Taida tenía la remota esperanza de encontrarla viva, sin poder explicarse su súbita desaparición. Y un mago tenía la capacidad de percibir el lugar de la muerte de otro mago. Y era un hecho que la muerte o desaparición de Luna, tenía que ver con un espectro, vale decir, con la esposa de Virion.
El mago emprendió viaje, llegando al lugar junto a la cascada. Logró rastrear los lugares de la muerte de varios magos, algunas sucedidas incluso cientos de años atrás. Pero no la de Luna.

Taida también se entrevistó con los pocos magos y sacerdotes que pudieran saber algo sobre la naturaleza de los espectros. Así fue como llegó donde el sacerdote Nabotar, quien a pesar de que los miembros de la Orden trataran de impedirlo, se vio obligado a conversar con ella sobre el tema.
¿Quiénes eran esos seres? ¿De dónde habían llegado? Nabotar dijo:
„- Es una raza mucho más antigua que el hombre. Estuvieron antes aquí - Contempló el libro extendido delante suyo, con el dibujo del eje del tiempo - Antes que nosotros.” *
Taida dijo algo sobre la Creación, a lo cual Nabotar le interrumpió con esta afirmación asombrosa:
„- No fueron los Dioses quienes los crearon”. ** 
Y señaló el Libro de la Creación diciendo que allí no había ni una sola palabra sobre el tema.
Luego comentaron que casi nadie se interesaba en los espectros, pues no entraban en conflicto con el poder. Más aún, había una gran mayoría de gente, que incluso, negaba su existencia. Pero no era el caso de la Orden, que les estaba siguiendo los pasos. ¿Por qué esa obsesión de la Orden para con los espectros? Nabotar se lo comentó a Taida de esta manera:
„ - Y no hay de que asombrarse. La Orden, seguramente, quiere conocer a través de ellos algo sobre la naturaleza de los Dioses.
- ¿En serio? ¿De quienes son los demonios del mal, en su razonamiento?
- Así es. Y es que los Dioses callan desde hace siglos, por lo que tal vez se les pueda sacar algo a los espectros.”  ***
Otra posibilidad, dijo Nabotar, era que la Orden quisiera aprender las técnicas de los espectros, con el afán de utilizarlas posteriormente para sus propios fines. Era innegable, por ejemplo, que a los espectros les convenía, que mucha gente no creyera en ellos. Cosa que habían logrado de alguna manera.

Cierto tiempo después Nerva citó a Taida en un parque de la ciudad de Syrinx, donde le presentó a un oficial del Servicio del Tesoro. Éste le comentó que los espectros estaban juntando gigantescos atados de leña en diferentes lugares, para armar con ellos al prenderlos, una cruz de fuego que atravesara reinos y fronteras. Al cercar las ruinas junto a la cascada, donde había varios de esos atados, la Orden interfería directamente con el plan de esos seres. Más aún, al otro lado de la frontera, los miembros de la Orden habían disminuido esos atados al prender pequeñas fogatas en el bosque, con sus propias manos.

Posteriormente, en una conversación sostenida fuera del Castillo, donde hasta las paredes tenían oídos, Daazy le habló a Taida del Persecutor de sueños, personaje que utilizaba un ritual prohibido desde hace muchísimos años en el Imperio, al punto que muchos ya ni se acordaban de su existencia. Pero la Orden seguía utilizando sus habilidades. Daazy le dijo lo siguiente:
„- Un persecutor de sueños acecha a su víctima largamente. Lo invade de pesadillas, lo agota y luego conduce al suicidio. El fin ideal es lograr que la víctima se tire de un puente.” ****
Y continuó diciendo:
„- En el momento del salto, cuando en la mente del suicida suceden cosas terribles, pero aún vive, en el fragmento de ese instante los victimarios están en capacidad de entrar más profundamente. De penetrar en los sueños de las personas relacionadas con la víctima. Y tal vez lograr mucho más.” ***** 
Este dato llamó poderosamente la atención de Taida, pues fue justamente de un puente que Virion trató de lanzarse al vacío, antes de que lo rescatara la anciana que lo llevó donde Niki. 
Luego hablaron sobre los atados de leña que los espectros estaban juntando en diferentes partes del mundo. ¿A quién querían hacerle llegar la señal de fuego que estaban armando sobre la Tierra? Daazy lo comentó suspirando:
„- Envían la señal a alguien que está mucho más arriba aún que los Dioses”. ******

Mientras todo esto sucedía, la Orden tampoco estaba cruzada de manos. Los miembros de la misma se acercaron donde Bowe, centurión del Ejército Imperial, quien estaba furioso, porque la pandilla de Virion le había causado varias bajas. Primero le preguntaron por Virion y su gente. Y luego el Maestro le pidió, diciendo que hablaba a nombre del Gran Maestro de la Orden y que pronto recibiría la petición por escrito, que dejara pasar al grupo de Virion  libremente, adonde sea que pretendiera dirigirse.
Y así fue como los miembros de la Orden cruzaron la frontera del Imperio, tras de Niki que guiaba a la pandilla. Pero al llegar a la localidad de Vyreth se dieron con la sorpresa de que la gente que trabajaba para la Orden había fallado, al dejar entrar al grupo a la ciudad sin problemas. Cosa por la que fue severamente castigada. Una familia fue muerta y la casa de otra incendiada.
Luego Kepper, el Maestro de la Orden, acompañado de Ure, su discípulo predilecto, quien había de heredarlo en el cargo, fue a visitar al Persecutor de sueños. A Ure le llamó la atención la tez cadavérica del personaje.
El persecutor de sueños dijo que ya había dos espectros en la ciudad, pero que aún no se habían encontrado entre ellas. Dijo también que al ser dos, no podía seguirlas claramente con la mente, pues sus auras se entremezclaban. Ideó pues entrar en los sueños de Virion, pero para lograrlo necesitaba que una persona inocente se tirara del puente que quedaba frente a su casa.
Y así fue. Al día siguiente Kepper pidió a una joven que lo guiara, a cambio de una moneda, al local de los escribientes municipales que quedaba al otro lado del río. A medio camino Kepper y Ure regresaron por algo, que supuestamente habían olvidado, dejando a la chica justo al medio del puente. No está demás decir, que apenas se voltearon, la chica se lanzó desde el mismo.

Esa misma noche Virion y Niki, acompañados de Mano, con quien habían llegado a un acuerdo, se dirigieron a los pantanos en las afueras de la ciudad. Mano era hijo del comandante de la guardia del lugar, quien había sido muerto por unos bandidos. Los acompañaba su pequeña hermana Temla. Virion se topó al borde del pantano con la espectro Doña Pesadilla, que era quien reinaba allí. Ésta, al igual que Doña Nadie, metió la lengua dentro de su boca, identificando de esa manera su vínculo con el mundo de los espectros. Luego condujo a Virion a su choza, en una isla en medio del pantanal, donde le presentó a su esposo Soggo, quien era totalmente humano.
Fue un encuentro importantísimo para Virion, pues fue el primer hombre, en situación similar a él mismo, que conocía. Mientras que ambos conversaban, Niki y Pesadilla se lamían mutuamente, pues esa era la manera de conocerse entre las espectros. Mano yacía desmayado en un rincón y Temla devoraba todo con los ojos, con la curiosidad propia de los niños.
La conversación entre Virion y Soggo versó sobre la naturaleza de los espectros. Soggo le dijo que éstos se llamaban Náufragos a sí mismos. Le dijo también:
„Parece que llegaron a este mundo desde lejos. Y no sé, si los Dioses ya no estaban aquí, o si al contrario, se encontraron con ellos.” ******* 
Le dijo también:
„- Parece que este mundo resultó siendo una trampa para ellos. Una trampa sin salida, que se cerró de golpe.” ********
Hablaron luego de la leña que en inmensas cantidades las espectros estaban juntando para enviar una señal a alguien o algo. Soggo dijo que eso era importantísimo para ellas y que tal vez lo hicieran desde hace miles de años. Pero que sin embargo los miembros de la Orden estaban interfiriendo con ese trabajo, no sólo con el de Doña Nadie, sino también con el de Pesadilla. ¿Es qué acaso no había una fuerza capaz de oponerse a la Orden? Si la había y esa fuerza era el Imperio. Aunque, según Soggo, en ese momento la Orden estaba llevando la delantera. Entonces Virion dijo que había que aliarse con el Imperio.

Virion cayó rendido, soñando que estaba a punto de lanzarse desde un puente. Pero no llegó a hacerlo, pues ambas espectros lo despertaron a la fuerza, prohibiéndole volverse a dormir, para impedir que el Persecutor de sueños volviera a penetrar su mente. Sin embargo ya lo había hecho, por lo que consideraron que la choza de la isla ya no era un lugar seguro. Virion consideró entonces que lo mejor era partir todos hacia la comandancia de la guardia de Vyreth, donde además ya se hallaba el resto del grupo.
Ya en la comandancia, Virion, alentado por Niki y Pesadilla, trataba de no volverse a dormir, pero lo vencía el cansancio. Entonces ideó la siguiente treta: no concebiría ningún plan de acción, para poder dormir con la mente en blanco, sin que el Persecutor de sueños supiera qué pasos pensaba seguir. Quien idearía un plan sería Niki, sin compartirlo con Virion. Niki objetó diciendo que no tenía la inteligencia necesaria para adelantarse a los hechos y armar estrategias. Pero finalmente aceptó.

Los miembros de la Orden concibieron varias tretas para prender a Virion y utilizarlo a modo de anzuelo, para poder capturar a las dos espectros vivas. El Maestro estaba furioso al ver que falló la táctica del Persecutor de sueños. Allanó entonces las casas, de quienes le habían dicho, rendían culto a los espectros, para que le dijeran dónde hallarlas. Comenzó por la de una humilde lavandera y fue allí que Ure se percató con pavor, de que Kepper sentía placer al torturar a la gente. En respuesta, las espectros acogieron a la gente que las adoraba en la comandancia, dejando sus casas a disposición de los indigentes. De tal manera que la siguiente familia, víctima de la Orden, no tenía nada que ver con los espectros. La idea fue de Virion, quien ya se encontraba bien despierto.
El Maestro de la Orden, furioso por haberse visto burlado, tuvo que cambiar de táctica. Liberó al Persecutor de sueños, para que fuera a su casa y así acechar a Virion, quien seguramente iría a matarlo. Pero no contó con que Virion se adelantara a los hechos, esperando al Persecutor de sueños en su propia casa. Luego de asesinarlo, Virion se fugó por el desagüe. Tenía experiencia en ello, pues ya lo había hecho al fugarse de las cavernas, luego de escapar de la prisión en Mygarth
Entonces los miembros de la Orden prendieron a Mano y la pequeña Temla y los encerraron en una jaula en la Plaza del Carnicero. A la mañana siguiente, se desató el enfrentamiento final, durante el cual Virion mató a Ure, mientras que Horech mató a Kepper. Los demás miembros de la Orden, que se encontraban en la ciudad, se rindieron.
De noche, luego de una efusiva despedida de Mano y Temla, el grupo de Virion, al que se sumaron Soggo y Pesadilla, estaba listo para partir. Mano, ya convertido en comandante de la guardia de la ciudad, les abrió una puerta en el muro de la misma, a cuya llave, sólo él tenía acceso, por la que salieron, para seguir su rumbo por el mundo.

En cuanto a Luna, siguió trabajando atada al pozo, habiendo perdido la esperanza de cambiar su suerte. Hasta que llegó el día en que ya no era necesario irrigar los campos y llegó la orden de seleccionar a los esclavos. Los que ya no servían para trabajar, como Luna, serían llevados a un bosque, donde les harían cavar sus propias tumbas, antes de matarlos a palazos, para desprenderse de ellos.
Iniciaron la marcha. Antes de llegar al bosque se toparon con una mujer ricamente vestida, con el rostro cubierto por un velo, la cual, montada sobre un hermoso caballo, parecía esperarlos a la vera del camino. A través de su sirviente le hizo llegar una moneda de plata al guardián de los esclavos, pidiéndole quedarse con uno de ellos. El hombre no se hizo de rogar, escogiendo la mujer a Luna. 
La sentó sobre una piedra y le sirvió un brebaje de agua con miel y una pizca de vino para reconfortarla. Luego se arrodilló junto a ella, descubriendo su rostro por un momento. Luna reconoció en ella a Doña Nadie.
“- Eres un espectro.” ********* - constató Luna.
A lo que la mujer le respondió: 
“- Y tú eres una maga, que a pesar de todo tiene suerte.” ********** 
Luego de volver a cubrirse el rostro, le entregó un rollo de papel, atado con una cinta de seda. Y se despidió diciéndole que esperaba no volver a verla nunca más, pues sólo estaba cumpliendo con el pedido de amigos comunes. Antes de partir, añadió:
“- Entrega el documento a los tuyos. (...) Para que no te maten, alimentándote de golpe hasta la saciedad.” *********** 
Ni bien partió llegaron Taida y Daazy, cruzándose con ella en el camino. Habían llegado al lugar en respuesta a la carta de una desconocida, quien afirmaba tener algo interesante que mostrarles.
Se acercaron adonde estaba Luna, quien les entregó el rollo de papel, atado con una cinta de seda. Taida se arrodilló junto a ella y al rato, a través de la capa de polvo y suciedad que la cubría, logró reconocer a Luna.
El documento que les entregó era un tratado, escrito por el médico que dirigía el hospital del padre de Virion, indicando un tratamiento para recuperar a los esclavos de un estado de hambre e inanición. Y fue con una cinta de seda, con la que habían sido degolladas, tanto la superiora, como la chica que había abierto la puerta a la anciana y a Virion, el día en que fueron a recoger a Niki del convento. Taida comprendió que era la cinta con la que iba a ser ahorcada, pero que la vida le había sido perdonada.
¿Quién era aquella mujer extraña que le había perdonado la vida y devuelto a Luna?
“- Es Doña Nadie” - dijo Luna suspirando - „Un espectro.” ************



* Andrzej Ziemiański, „Virion. El adepto”, p. 301
** Op. cit., p. 303
*** Op. cit., p. 307
**** Op. cit., p. 434
***** Op. cit., p. 435
****** Op. cit., p. 440 
******* Op. cit., p. 402
******** Op. cit., p. 403
********* Op. cit., p. 576
********** Op. cit., p. 576
*********** Op. cit., p. 576
************ Op. cit., p. 580
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „Virion. El adepto” (Virion. Adept)
Serie: „El Imperio de Acaya” (Imperium Achai)
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2019
Número de páginas: 580
Idioma: Polaco