martes, 19 de abril de 2011

Breve comentario a "Los últimos días de Judas Iscariote"

En este blog he hablado de cine, pero hasta ahora nunca de teatro. Y es que voy poco al teatro, porque éste en Lima es muy caro. Pero, haciendo una excepción a la regla, en gran medida gracias al apoyo de mi hija Alejandra, quien me consiguió dos entradas de cortesía, ultimamente fui a ver tres obras teatrales.
"Sin título", obra colectiva de Yuyachkani, una mirada teatralizada de la historia del Perú desde la época de la guerra con Chile hasta la etapa fujimorista. Se presenta en la casa sede del grupo Yuyachkani en Magdalena del Mar.
"La doble inconstancia" de Pierre de Marivaux, ligera comedia ambientada en la Francia anterior a la revolución. Dirigida por Roberto Ángeles se presenta en el Centro Cultural de la Católica en San Isidro.
Y por último "Los últimos días de Judas Iscariote" de Stephen Adly Guirgis, que fui a ver el Domingo de Ramos. Dirigida por Juan Carlos Fischer se presenta en Plaza Isil solo hasta el 26 de abril. La obra trata sobre el juicio a Judas Iscariote en el Infierno. Me conmovió sobre todo la última escena, en la que, Jesús entra con una batea, se arrodilla y le lava los pies a Judas. En la escena previa Judas había apoyado su cuerpo en el regazo de Jesús. Digamos entonces que al final de la obra Judas fue perdonado, salvándose así la más grande injusticia de la historia bíblica, o tal vez del Nuevo Testamento.
Y recordé una frase de mi novela que dice:
Al final de los tiempos, escrito está y todos lo saben, el Bien triunfará sobre el Mal y todos ingresaremos al Paraíso Eterno. ¿Pero cuándo, cuándo llegará ese día, añorado desde hace tantos siglos? Se inició la vez en que una niña demoníaca, hija del mismo Lucifer, atravesara el camino entre el Cielo y el Infierno...

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