lunes, 1 de octubre de 2018

Sobre un libro de Svetlana Savrasova

Este será un breve cometario al libro „Tienes tan sólo a tu abuelo, Lenin y Dios” de Svetlana Savrasova. A modo de introducción, diré primero unas breves palabras sobre la autora. Nació en Szczecin, Polonia, pasó su juventud en Bielorrusia, vivió diez años en Varsovia y ahora radica en Gran Bretaña. Es una escritora multilingüe, ha publicado literatura en ruso y en inglés, siendo ésta su primera publicación en polaco.
El título del libro alude a una escena sucedida la niñez de Tatiana, el alter ego de la autora, en la que ésta le dice a su abuela: „Tú misma me dijiste, que Dios es como un padre para todos nosotros. Y en el nido nos dijeron que Lenin es como un abuelo para nosotros”.*
El libro está escrito de una forma, un tanto difícil de definir, construido por episodios separados, cuyo punto de unión es la misma autora, quien nos narra a través de ellos, sus experiencias como traductora de lenguas eslavas para la policía británica. Traduce pues a rusos, ucranianos, polacos, croatas y demás. O a georgianos con falsos pasaportes polacos, quienes fingen no entender el ruso, aunque presionados por las circunstancias, deben admitir que sí lo entienden. Cada historia que nos cuenta es todo un mundo, siendo la gran mayoría de las veces, un mundo trágico. Pero también un mundo en el que se crean amistades de por vida, de personas que luego la invitan a pasar la Navidad con ellas. Cada día es una sorpresa, pues no sabe a quien le tocará traducir. Puede ser un delincuente o narcotraficante, o puede ser gente que quebró las reglas, muchas veces absurdas, simplemente por no saber siquiera que existían. Marlenka, quien manejaba sin el seguro correspondiente, el cual es diferente al que se requiere en Polonia. Un dentista, quien orinaba de noche en una playa desierta, sin saber que en el farol había una cámara filmándolo. Grzesiek, quien tocaba el acordeón al borde del Támesis, sin tener la licencia que lo autorizara a ello. Y otros más por el estilo…
La narradora idea un ciclo de charlas, titulado „Concientización de las diferencias culturales” para los funcionarios del servicio penitenciario británico, en el marco de los cursos de capacitación para estos mismos. Les habla de como „Por los prejuicios se puede pasar de largo junto a la persona viva, ignorando aquello que no cabe en los marcos de dicho prejuicio”.** Y es que, según nos dice la narradora, para la mayoría de los ingleses hay una sola diferenciación: el inglés frente a quien no es inglés. Y frente a eso, ¿qué importancia tiene el que la traductora sea polaca, china o ucraniana?
Como ejemplo de la incomprensión cultural nos pone el caso de un chico lituano, quien creía que lo estaban llevando a fusilar, cuando la policía lo estaba llevando a la clínica. Nadie entendía porqué se resistía tanto a salir, teniendo que sacarlo a la fuerza entre cuatro.
¿Y qué dice la narradora de sí misma? „Así es haber nacido de una madre alemana y un padre ruso, haber sido cambiada - según mi propia hermana - en la sección maternidad del hospital, crecer en una familia, donde uno de los abuelos fue oficial de la KGB y el otro murió en un gulag, ser una divorciada ortodoxa con un hijo e introducirme por matrimonio en una familia con armas del siglo XVI (…) y con suegros - del Ejército Nacional”.***
He traducido el texto lo mejor que pude, si bien soy consciente, que para un lector ajeno al contexto polaco, la connotación del mismo, es prácticamente incomprensible. Diré tan sólo que muestra la confusión en la que se encuentra una persona, nacida en la Polonia de post-guerra, descendiente de grupos étnicos y sociales, no sólo opuestos, sino incluso, enemigos entre sí. La cosa se complica más aún con su matrimonio, ya que el Ejército Nacional, el grupo guerrillero más grande de Polonia, luchaba tanto contra los soviéticos, como contra los alemanes.
Di con el libro por casualidad y no pude desprenderme de él. Y es que la experiencia de la autora, tiene que ver con la mía propia. Son otros los nombres, las caras, las circunstancias, pero es mi experiencia. Es como verme reflejada en uno de esos espejos curvos, donde te ves deformada, aunque sin dejar de ser tú misma. Y es que es también parte de mi ser el tema de la identidad confusa, compuesta de identidades disímiles entre sí. Asimismo trabajé un tiempo como traductora en la cárcel Sarita Colonia del Callao. Pero fue un tiempo muy breve, pues el ver lo que sucedía allí, era tan fuerte y doloroso, que tuve que dejar el trabajo. En cambio, la narradora, si bien dice que ya no da más con el mismo, lo sigue haciendo desde hace años, siendo incluso miembro de una asociación de ayuda a los presos.
Y es que, guardando las distancias, por más fuerte que sea lo que describe la autora, no se compara con las atrocidades que suceden en los penales del Perú. Pero este es un comentario aparte, independiente de la trama del libro, cuya lectura recomiendo a quienes dominen el polaco.



Svetlana Savrasova: "Tienes tan sólo a tu abuelo, Lenin y Dios", p. 146
** Svetlana Savrasova, op. cit., p. 97
*** Svetlana Savrasova, op. cit., p. 108
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Svetlana Savrasova: „Tienes tan sólo a tu abuelo, Lenin y Dios” (Masz tylko dziadka, Lenina i Boga)
Varsovia, Editorial Waza, 2011
Número de Páginas: 204

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