domingo, 17 de julio de 2016

Fragmento de la novela: "Un Universo dividido" de Isabel Sabogal

Recuerdo aquella tarde en la que me raptaron los demonios. Era un día odioso y gris, que se expresaba en una garúa permanente sobre las calles vacías y tristes, llenas de nulidad y llanto, bajo una neblina espesa. Recuerdo que las alumnas salían del colegio de enfrente, con uniformes de un gris oscuro, que hacían aún más gris el día, riendo por haber acabado un día más de tortura en camino hacia la libertad del domingo, andando apretujadas contra las paredes para llegar lo más pronto a casa, donde olvidándose de todo, soñarían con un futuro enamorado.
Yo las contemplaba desde la ventana de mi pensión y una tristeza infinita invadía mi ser. Vivía en la pensión que dirigía mi odiosa abuela, llena de niñas grises que fingían hacer sus tareas y acostarse temprano, mientras se la pasaban chismeando historias obscenas. Mis ojos eran celestes de una claridad transparente que no expresaba nada y las hacía temblar de temor y admiración.
- Pareces una muñeca – me decían – Una muñeca sentada en una vitrina.
Se referían también a que jamás abría la boca para contarles algo, e incluso me creían semimuda. Partían todas las mañanas al colegio de enfrente, y podía observar las sonrisas y muecas escondidas que me mandaban a través de la calle, cuando la maestra no se fijaba en ellas. Claro que no todas vivían en la pensión; algunas nada más. Odiaban a mi abuela y querían que se muriese de vieja para poder sentirse libres riendo y bailando.
Yo también la odiaba. Me regañaba y pegaba, bañaba en agua helada y peinaba con un peine puntiagudo que me arrancaba cabellos enteros de la cabeza. Me había sacado de la casa de mi bisabuelita, donde fui feliz.
Era ésta una casa blanca y alegre, con espaciosos jardines, por los cuales corría tras las mariposas entre una nube de flores que volaban cual si fuesen pájaros. Tenía un hermano que jugaba conmigo a las escondidas, me enseñaba un montón de cosas, y cargaba cuando me cansaba. Mi bisabuelita paseaba tranquila y sonriente con un rosario en la mano, que sólo ella podía tocar. Teníamos un canario dorado que cantaba tristemente en su jaula, hasta que un día lo solté para siempre. Lloré aquella noche por haberlo perdido, pero es que no podía aguantar su llanto.
Había sido muy feliz en aquel lugar, pero mi abuela no me permitía recordarlo, diciendo que todo eso era sueño o imaginación mía y que nunca había existido. Y que no saliese a la calle, porque los demonios me raptarían. Como era mentirosa, no le creía nada, solamente eso. Ya en la casa de mi bisabuelita habían tratado raptarme, entando de noche, y casi mataron a mi hermano que me defendía. Si no fuera por eso, hace tiempo que me hubiese escapado.
- ¡Bisabuelita, bisabuelita! – lloraba silenciosamente de noche - ¡Hermano mío, vengan y llévenme de aquí para siempre!
Me contestaban las cuatro paredes vacías de un cuarto que exhalaba oscuridad y frío. El reloj de mi abuela daba las doce: las campanadas sonaban lentas y medidas como la advertencia de un día más de desamor y sufrimiento. En la habitación de al lado cuchicheaban las chicas, hasta que se despertase la abuela.
- Susy se besó con un chico detrás de la iglesia – decían – Dice que era como si tuviese cosquillas por todo el cuerpo.
El viento sollozaba largamente, silbando por entre las calles. Uno que otro paso rompía el equilibrio de esas horas.
- Tal vez sean los demonios que vienen a raptarme – pensaba asustada, y me escondía bajo las frazadas.
Aquel día, mirando a través de la ventana, repasaba toda mi vida y me sentía terriblemente grande, tan llena estaba de recuerdos.
- Antes vivía en casa de mi bisabuela, ahora en la de mi abuelita – pensaba – Primero tenía un canario, después una gata con crías y una cría se ahogo, y también un perro. He crecido tanto que todo me queda corto y apretado, y mi abuela ya no me cose la ropa, sino que me pone la de las niñas más grandes, para que me dure bastante tiempo.
Luego pensé en mi madre. Jamás había pensado en ella y ni siquiera sabía quien era. Antes creía que no existía. Como vivía encerrada en casa de mi bisabuelita, sin conocer a nadie más que a ella y mi hermano, ni sabía que otros niños tenían a su lado una mujer que llamaban mamá, y un hombre que le brindaba cariño, o que si la había abandonado por otra, fue alguna vez una presencia concreta y real.
Recordé las cartas que le llegaban a mi hermano. Escritas sobre un papel fino y oloroso, traían consigo cajas de bombones envueltas con cintas celestes.
- Me lo mandó mi papá – decía mi hermano convidándome el contenido.
- Se lo mandó su papá – decía mi bisabuela.
Conforme iba creciendo, el papel se volvía más áspero, y pistolas de juguete con libros reemplazaban a los bombones.
- Es que me estoy haciendo hombre – reía mi hermano.
Ahora ya era grande y las chicas me habían explicado que toda persona tenía una madre de cuyo cuerpo salía, y todas un padre, con la excepción de Cristo que tenía a Dios. Dije que no captaba la diferencia pues Dios seguía siendo su padre, y ellas rieron ruborizadas.
Recordé también la escena que ocurrió uno de los primeros días de mi estadía en esta casa. Yo había bajado a la cocina y vi a una mujer que se calentaba junto al fogón. De mediana edad, delgada, pálida y mal vestida, su cabello lacio tenía una tonalidad nunca vista, entre naranja y castaña, parecida al fuego. Sus ojos oscuros que miraban cual dos navajas frías, malas y calculadoras, y su sonrisa semidiabólica, la hacían resaltar como algo raro e inhumano dentro de lo rutinario.
- ¡Mira, es tu madre! – dijo mi abuela que la acompañaba desde cierta distancia - ¡Es tu madre!
La mujer alzo hacia mi los ojos y noté que su mirada de odio poseía también dulzura y dolor. Sonrió y su sonrisa amarga descubrió unos colmillos demasiado alargados para un ser humano. Alargó sus brazos hacia mi, y ya se levantaba como para cogerme, cuando mi abuela empezó a gritar:
- ¡Vete, vete! – vociferaba echándole una agua olorosa - ¡Vete, criatura del demonio!
Me perdí entre el humo y el caos y no recuerdo nada más, puesto que desperté afiebrada y en cama al próximo día.
- Seguramente fue una pesadilla – contestó mi abuela a todas las preguntas - ¿Acaso no sabes que no tienes madre? Te encontramos un día tirada en la puerta de la calle y nos apiadamos de ti por caridad cristiana.
Sin embargo no recordaba haberme acostado antes de aquel sueño. ¿Me habría quedado dormida entre el cuarto de estudio y la cocina?
Ese recuerdo me trajo a la mente a los demonios y los vinculé con mi madre. ¿Tendrían algo en común? ¿Y dónde estaba mi padre? ¿Por qué me dejaron tirada en una calle fría y oscura? ¿Qué era de mi hermano y mi bisabuela? Pensé que ya era grande y que debía conocer el mundo. Jamás había salido de esta casa ni de la de mi bisabuelita, y cuando me trajeron aquí, lo hicieron en un carro a toda velocidad, metiéndome en un costal de papas, como si fuera cualquier cosa.
- Si me han de raptar los demonios, que me rapten – pensé – No creo que el infierno sea mucho peor que esta casa.
La vida en la pensión además de ser fea, era aburrida. Todos los días pasaba lo mismo. De desayuno, un pan y un café con leche; de almuerzo, sopa de sémola y puré de papas con alguna verdura; de noche polenta. Siempre la misma correa para pegar a las chicas; una correa de cuero, roja y dura. De noche siempre la misma niña haciéndomelas mismas confidencias. Era rubia, de ojos claros, y venía a llorar a mi cuarto.
- Mi mamá era una condesa veneciana – contaba – Venecia es un país con ríos en vez de calles, y lanchas en vez de carros. En vez de mercado, venden las cosas sobre un puente bien alto, y si alguien se cae, se ahoga.
Su mamá que la quería mucho, vestía trajes elegantes y leía libros cultos, murió envenenada por una envidiosa amante de su papá. Desde entonces, esta niña vivía en la pensión. De vacaciones viajaba donde su papá, que no se ocupaba de ella, dedicado a las muchas queridas que tenía, dejándola al cuidado de una niñera, la cual le ponía vestidos apretados y llevaba a fiestas donde niños desconocidos no la saludaban y se burlaban de ella.
Ya no aguantaba más esta casa, ya no la aguantaba. Tenía que escaparme de una vez por todas. Sino lloraría todos los días por no haber aprovechado la oportunidad que me daba el ánimo aquella tarde.
Sin pensarlo más, bajé corriendo las escaleras. La puerta estaba entreabierta para dejar entrar a las niñas que regresaban del colegio. Salí a la calle y me fui caminando. Como me vestían con uniformes, nadie se extrañó de mi presencia a esas horas, confundida entre niñas desconocidas, que eran las únicas que poblaban las calles vacías. Caminé toda la tarde, extrañándome de lo grande que era la ciudad y de que nunca acabase. Todas las casas eran iguales. Diferían en tamaño, color y detalles, pero en el fondo eran las mismas. Eran pesados edificios, llenos de vejez y tristeza. Cuánto más avanzaba se tornaban más viejos y descuidados.
De noche llegué a una plaza inmensa, llena de gente que gritaba parada. Estaban muy agitados y levantaban los brazos, pero hablaban un lenguaje tan diferente al mío, que parecía otro idioma y no comprendía nada. En eso tiraron balas y se apagaron las pocas luces que había. Una masa desordenada corrió en direcciones diferentes.
Antes de se apagasen las luces, logré divisar a mi hermano. A pesar del tiempo transcurrido, lo reconocí sin dificultad. Más alto y guapo que antes, agitaba un brazo herido.
- ¡Córrete de aquí, niña! ¿Dónde están tus padres? – gritaba un guardia.
Lo miraba en silencio sin saber que decirle. En eso alguien me cogió del hombro.
- Es mi hija – dijo una voz sulfurosa y masculina – No hay como cuidarla. Sale por donde sea cuando ve gente.
El guardia sonrió amargo y todo fue lejano e incomprensible. Me habían raptado los demonios.

Primer capítulo de la novela "Un Universo dividido" en base a la edición de 1989;
Primera Edición (como "Entre el Cielo y el Infierno, un Universo dividido"): Lima, Ignacio Prado Pastor Editor, 1989;
Reimpresa en Lima, 1993; 
Segunda Edición como "Un Universo dividido": Lima, Ediciones Altazor, 2016;

Afiche invitando a la presentación de la novela "Un Universo dividido"


Presentación de la novela "Un Universo dividido" de Isabel Sabogal - invitación


Se invita por la presente a la presentación de la novela "Un Universo dividido" de Isabel Sabogal. Se trata de una novela fantástica de corte simbólico, enmarcada dentro de la mitología católica. La heroína es una mujer sin nombre, de naturaleza triple: humana, demoníaca y angelical. Sucede en el Cielo, la Tierra y el Infierno. Contiene diálogos entre la heroína, Dios, Lucifer, los ángeles y los demonios sobre la naturaleza del Bien y del Mal. La novela fue publicada anteriormente con el título "Entre el Cielo y el Infierno, un Universo dividido" (Lima, 1989 y 1993, reimpr.) Las ilustraciones y la portada son de José Gabriel Alegría Sabogal. Los comentarios estarán a cargo de Elton Honores.

Fecha: 26 de julio del 2016
Hora: 6 p.m.
Lugar: Sala Ciro Alegría de la Feria Internacional del Libro
Dirección: Parque Los Próceres – Jesús María
Organiza: Ediciones Altazor 

miércoles, 8 de junio de 2016

Comentario al libro sobre el Cardenal Duka

Aquí va un breve comentario al libro "La vida del Cardenal Duka en la época del comunismo: conversaciones con el primado de la República Checa y Arzobispo de Praga".
El género del libro es un tanto difícil de definir, porque se trata de una larguísima entrevista hecha al cardenal Dominik Duka por otros dos dominicos: el polaco Tomasz Dostatni y el checo Jaroslav Subrt. Los entrevistadores iban a estar presentes en la presentación del libro en Lima, pero por algún motivo que desconozco, no llegaron.
El libro fue publicado inicialmente en checo, traducido por Jacek Babuchowski al polaco, y del polaco al castellano por Lucía Málaga Sabogal. Cabe señalar que la traducción del polaco al castellano es impecable. No puedo opinar sobre la traducción del checo al polaco, por desconocer el checo, pero dada la cercanía lingüística de ambos idiomas, deduzco que también lo es.
Comenzaré diciendo que el título con el que el libro ha sido publicado en castellano no refleja la vastedad de su contenido. (El título original, traducido literalmente por la traductora es “La tradición es un reto”, que tampoco me parece refleje la amplitud del tema). Y es que en el libro se mencionan más de diez siglos de la historia de Chequía, ligados al cristianismo. Dentro de esos diez siglos está presente también la época comunista, época de mucha importancia para el Cardenal Duka, pues la vivió en carne propia. Durante la misma trabajó en una fábrica (cosa que no lamenta) y fue encarcelado por dedicarse clandestinamente al sacerdocio. Pero también es parte de su experiencia vital la época post-comunista, de 1989 a la fecha, descrita asimismo en el libro.
Como es una lectura que requiere de cierto conocimiento de la historia checa, el libro lleva muchísimas notas a pie de página. Algunas hechas para la edición polaca y otras hechas por la traductora para el lector hispano.
En mi caso personal la lectura del libro fue muy interesante, pues si bien creo que conozco bastante bien la historia de Polonia, no sabía nada de la historia checa, que es muy diferente. Algunas cosas las había escuchado mentar a mi madre, pero sin conocer los detalles. Otras las deconocía totalmente.
Sabía, por ejemplo, que el clero de Checoslovaquia había sufrido persecución por parte del gobierno comunista, cierre de conventos, y según mi madre, incluso deportaciones a Siberia. Pero no sabía que dicha persecusión se inició con fuerza durante la así llamada noche bárbara, la noche del 13 al 14 de abril de 1950.
Sabía que poco antes de la Segunda Guerra Mundial hubo una repartición de Checoslovaquia, propiciada por Hitler, quien anexó parte del país al III Reich. Sabía que en esa repartición participó también Polonia. Pero no sabía que el Acuerdo de Munich se realizó los días 29 y 30 de setiembre de 1938 y que fue firmado por Alemania, Italia, Francia y el Reino Unido, dando carta blanca para que Alemania se anexara los Sudetes checos, habitados en gran parte por germanoparlantes. Y efectivamente, tanto Polonia como Hungría se anexaron los territorios de Checoslovaquia, que consideraban como propios, por tener un porcentaje de población polaco y húngaroparlante. 
Pero no sabía, por ejemplo, que en 1920, durante la guerra polaco-soviética, Checoslovaquia negó el pase al armamento que enviara Francia en apoyo de Polonia.
Dobrava
 en la representación de Jan Matejko
El libro viene acompañado de un epílogo de Jacek Baluch, ex-embajador de Polonia en Praga. Como dicho epílogo fue escrito para la edición de la traducción polaca del libro, habla en él sobre las diferencias en el trato a la Iglesia Católica de parte de los gobiernos comunistas, tanto polaco como checoslovaco. (Aclaro que en Polonia la persecusión jamás tuvo tal magnitud). El autor del epílogo comenta que en los últimos años, es decir en los años previos a la edición polaca del libro (2012), se da en Polonia un interés por el catolicismo checo, pues al fin y al cabo “el bautismo lo recibimos de Chequía”.
Aclaro al lector ajeno a la cultura checa o polaca que se refiere al matrimonio de Mieszko I, príncipe de Polonia, con Dobrava, princesa checa de la dinastía de los Premislidas en el año 966, considerado como el inicio de la historia de Polonia (lo anterior es considerado prehistoria). Para casarse tuvo que bautizarse previamente y ese bautismo conllevaba al bautismo de todos sus súbditos, es decir al establecimiento del cristianismo como religión oficial del país. (Posteriormente, entiendo que entre 1022 y 1034, hubo siquiera tres rebeliones, dirigidas por los sacerdotes paganos, una de ellas al menos, dirigida por un tal Madej, sofocada de manera sangrienta, pero eso escapa al tema de este libro).

Isabel Sabogal Dunin-Borkowski


Ficha bibliográfica:
La vida del Cardenal Duka en la época del comunismo. Conversaciones con el primado de la República Checa y arzobispo de Praga. Interlocutores: Tomasz Dostatni y Jaroslav Subrt. Epílogo: Jacek Baluch. Traducción: Lucía Málaga Sabogal.
Lima, Fondo Editorial de la Universidad San Martín de Porres, 2016. 175 pp.
ISBN 978-612-4221-49-1.

jueves, 19 de mayo de 2016

Presentación de libro sobre la tradición católica en los países checos


Se invita por la presente a la presentación del libro "La vida del Cardenal Duka en la época del comunismo: conversaciones con el primado de la República Checa y Arzobispo de Praga".

Lugar: Set de TV N°1 de Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad San Martín de Porres
Dirección: Av. Tomás Marsano 151, Surquillo, Lima 34
Fecha: Lunes 23 de mayo del 2016
Hora: 19:00 h.
Costo: Actividad gratuita

El texto es una reflexión sobre el lugar de la Iglesia Católica en los países checos a través de la historia de Chequía como Estado, con especial énfasis en la época del comunismo. Estarán presentes en la presentación los autores / entrevistadores: Tomasz Dostatni y Jaroslav Subrt. Los comentarios estarán a cargo de Monseñor Salvador Piñeiro, del Doctor Carlos Blancas, del Embajador Pavel Bechny y del R. P. Juan José Salaverry O. P.

Para mayor información véase los comentarios de Lucía Málaga Sabogal, quien conjuntamente con su hermana Alhelí, realizó la traducción del texto al castellano:



martes, 3 de mayo de 2016

Sobre la novela "Los libros de Jacob" de Olga Tokarczuk

Este es un pequeño comentario a la novela „Los libros de Jacob” (Księgi jakubowe) de Olga Tokarczuk, obra que le valió el Premio Literario Nike 2015, uno de los mayores premios en cuanto a literatura polaca se refiere. Olga Tokarczuk es actualmente una de las escritoras más reconocidas de Polonia. Y digo que es pequeño, porque la novela sobrepasa cualquier comentario posible. 
El protagonista de la novela, el judío polaco Jacob Frank (Jakub Frank), seguidor de Sabatai Tzvi, fue un personaje histórico quien tuvo un sinnúmero de seguidores, llamados frankistas. Sabatai Tzvi fue a su vez un judío turco, quien en el siglo XVII se declaró el mesías. (Recordemos que en el universo judío aún se espera la llegada del mesías. De tiempo en tiempo aparece alguien que se declara como tal. Uno de ellos fue Jesús, otro Sabatai Tzvi. Ambos son considerados como falsos mesías por quienes siguiendo ligados a la tradición del judaísmo, no son sus seguidores. Pero aparte de ellos hubo muchos más).
De familias de frankistas, ya que solían casarse entre ellos, descendían, entre otros, la madre y la eposa del poeta Adam Mickiewicz. La novela levantó polvareda en Polonia, lo cual indica que tocó carne en cuanto a la interpretación de la historia se refiere. 
Se trata pues de una novela histórica. Pero la obra de Olga Tokarczuk es de por sí bastante indefinible y cobra repentinamente giros inesperados. En el caso de esta novela vemos que en medio de la narración, aparentemente realista, aparece el personaje de Yenta (Jenta), abuela de Jacob, quien, debido a un mal manejo de la magia, queda suspendida entre la vida y la muerte. Aún respira y su cuerpo no se ha enfriado. Pero ya no se mueve, no habla ni recibe alimentos. Está en medio de los vivos, sin responder a los estímulos, como si fuera un mueble. Y sin embargo su espíritu flota y ve todo desde arriba, ve a toda su descendencia, sus hijos, nietos y bisnietos, ve lo que pasa en Polonia y lo que pasa en Esmirna en Turquía, donde se encuentra Sabatai Tzvi. Y Yenta se divierte. Se divierte, porque ha engañado a todos. Es un espíritu libre de las ataduras del cuerpo, pero que tampoco ha sido enviado al mundo de los muertos, ya que aún respira. Es pues un espíritu libre de las ataduras de cualquier mundo, tanto de los vivos, como de los muertos.
Uno de los muchos personajes históricos presentes en la novela es Benedykt Chmielowski, sacerdote católico y autor de la primera enciclopedia polaca, quien en su búsqueda de conocimiento acude donde el rabino, cosa vedada para la sociedad de la época; por lo que lo hace a escondidas, tratando de que nadie de su círculo lo vea. El padre Chmielowski es un hombre muy compasivo y es parte de su compasividad también, el querer compartir todo el conocimiento del mundo a través de la enciclopedia, que en medio de las largas noches de invierno, se esfuerza en elaborar.
Respecto al tema de la conversión de los judíos al catolicismo vale la pena explicar algo que el libro no explica, tal vez por considerarlo tácito. La apostasía, vale decir el abjurar de la religión propia, a la que uno pertenece y/o en la que ha sido formado, estaba penada con la muerte en la República de los Nobles, conocida oficialmente como la República de las dos Naciones (Polonia y Lituania). No se obligaba a convertir al catolicismo a nadie, como en el caso de la España de los Reyes Católicos o la Roma de los Borgia. Tampoco se expulsaba del país a nadie por motivos religiosos. Pero sí estaba prohibido pasarse de una religión a otra. Si naciste judío, debías morir judío. Es por eso que Moliwda, otro de los personajes de la novela, quien infortunadamente se enamora de una judía, luego de la muerte de su esposa debe fugarse por un buen tiempo del país. Y es a él a quien le cuentan el caso de uno de los condes Potocki, quemado en la hoguera luego de convertirse al judaísmo.
El trámite solicitando el permiso del arzobispo para que los frankistas, todos ellos de procedencia judía, se conviertan al catolicismo, es un trámite largo y engorroso. Quien se hace cargo del trámite es Moliwda, el único que por su procedencia social (los condes Kossakowski) y su formación, tiene los contactos y la capacidad para hacerlo. El trámite finaliza exitosamente, el permiso les es otorgado por el rey Augusto III y el 17 de setiembre de 1759 tres mil judíos se bautizan en la catedral de Lwów, convirtiéndose a la fe católica. Jakub Frank y sus seguidores más cercanos lo hacen en la mencionada catedral, pero simultáneamente hubo otras conversiones en Lublin y Varsovia. Al convertirse cambian de identidad, adoptando nombres provenientes del santoral católico en su versión polaca y apellidos polacos. Muchas veces adoptando el apellido del padrino o de la pareja de padrinos (quienes al ser matrimonio usan el mismo apellido), los cuales procedían de la nobleza, incluida la aristocracia, polaca. Cambian también de atuendo, dejan de usar las tradicionales gabardinas y pasan a vestirse como la nobleza polaca. No se trata pues sólo de una conversión religiosa sino también de una conversión social. (Y es en medio de ese río revuelto que el padre Chmielowski, desbordado por la compasividad, se juega su propio pellejo al hacer pasar por un judío que se quiere convertir al catolicismo a un siervo fugitivo de los bienes de su señor feudal).
Sin embargo Jakub Frank y sus seguidores no comulgan con la mayoría de las tradiciones católicas, siguen practicando rituales internos entre ellos y son objeto de sospecha de la curia. En consecuencia Frank es arrestado y encerrado en la fortaleza de Częstochowa, donde pasa trece años y de donde es liberado recién por los rusos, cuando la repartición de la República de las Dos Naciones en 1773. Sus seguidores se mudan desde otras partes de Polonia a Częstochowa para estar cerca a su maestro.
Para finalizar diré que el tema histórico presentado en la novela ha sido casi totalmente desconocido para el lector polaco hasta la publicación de este libro. Y que si bien hubo muchos judíos en Polonia, quienes se plegaron al movimiento frankista, hubo muchos también que no, lo cual nos muestra que no se puede hablar de los judíos polacos como de una comunidad homogénea. Diré también que hemos analizado el texto principalmente desde el punto de vista histórico, sin adentrarnos en su riquísimo valor literario. Y que esta reseña es tan sólo un simple pincelazo en el que se presenta de una manera general a unos cuantos de los múltiples personajes de una vasta obra de más de 900 páginas, cuya lectura recomendamos a todos aquellos que dominen el polaco, ya que entiendo que todavía no ha sido traducida al castellano.

Isabel Sabogal Dunin-Borkowski

Ficha bibliográfica:
Olga Tokarczuk: "Los libros de Jacob" (Księgi Jakubowe)
Cracovia, Editorial Literaria (Wydawnictwo Literackie), 2014
Número de páginas: 912
ISBN: 9788308049396 
Idioma: Polaco

martes, 23 de febrero de 2016

Sobre Ricardo de Jaxa-Małachowski

La Casa Suárez diseñada por Jaxa-Małachowski

Ricardo de Jaxa Malachowski (En polaco: Ryszard Jaxa - Małachowski) nació el 14 de mayo de 1887 en la hacienda Prochorowa, cerca a Odesa, a orillas del Mar Negro. En ese entonces Odesa pertenecía a la Rusia zarista, actualmente pertenece a Ucrania. Fue hijo de Augusto Jaxa - Małachowski de nacionalidad polaca y de Malvina Kulisicz de nacionalidad eslovaca.
La familia Małachowski estuvo muy ligada a las tradiciones patrióticas polacas, ya que fue en la residencia de los Małachowski en Varsovia, donde se gestó el Levantamiento de Noviembre en 1831.
El joven Ryszard finalizó sus estudios secundarios en la Escuela Real de Odesa en 1905. Al terminar sus estudios viajó a París donde se graduó como arquitecto en L'École Speciale D'Architecture. En 1908 ingresó además a la Escuela de Bellas Artes (L'École des Beaux Arts) de París en donde se graduó con el primer puesto y medalla de oro. Fue pues pintor y arquitecto, si bien se hizo más conocido como arquitecto.
Trabajó en esa ciudad hasta 1911, año en que la Misión Diplomática del Perú en París tuvo el encargo de seleccionar a un arquitecto con las condiciones necesarias para tomar a su cargo la organización de una Escuela de Arquitectura para la Escuela Nacional de Ingenieros de Lima, fundada por Eduardo de Habich, así como para ejecutar proyectos y estar a cargo de las obras del gobierno peruano. Fue recomendado por L'École Speciale D'Architecture y L'École des Beaux Arts. El compromiso era únicamente por dos años.
Małachowski llegó a Lima el 22 de diciembre de 1911 e inmediatamente fue presentado a Federico Elguera, quien entonces era el Presidente de la Comisión para el Centenario de la Independencia. A su vez, Elguera llevó al arquitecto Małachowski para presentarlo al presidente Augusto B. Leguía, quien había sido el gestor de la creación de la Facultad de Arquitectura en el Perú y de hacer obras para conmemorar el Centenario. En esa oportunidad, el Presidente Leguía le ofreció la sacristía de la capilla del Palacio de Gobierno, para que instalara allí su taller de diseño, local que usó por algún tiempo.
En 1914 contrajo matrimonio con la dama limeña María Benavides Diez Canseco, cuñada del entonces presidente de la República, Oscar Raimundo Benavides. En 1917 estalló la Revolución Rusa, lo cual hizo que los Małachowski perdieran sus propiedades cerca a Odesa. Fue también en 1914 que estalló la Primera Guerra Mundial. Los Małachowski optaron por establecerse definitivamente en el Perú.
Entre la extensa lista de proyectos y obras diseñadas y construidas por el arquitecto Małachowski, algunas de las cuales han sido declaradas monumentos históricos, se puede mencionar al Edificio Rímac, Palacio de Gobierno (parte de esa obra pertenece a Claude Sahut), Palacio Legislativo. Fachada del Palacio Arzobispal, Interior del Palacio Municipal de Lima, Club Nacional, Sociedad de Ingenieros, fachada del Teatro Municipal, Caja de Depósitos y Consignaciones, Banco Italiano (hoy Banco de Crédito), Embajada de Colombia, Diseño Urbano y anteproyecto de los Edificios de la Plaza Dos de Mayo, varios edificios en el centro de Lima, residencias en Lima y balnearios (urbanizaciones Santa María del Mar, Distrito de San Bartolo, Santa María de Chosica), así como el Museo de la Cultura Peruana.
Falleció el 6 de septiembre de 1972, en la ciudad de Lima a los 85 años de edad, dejando una numerosa descendencia.

Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Publicado en la Gazetka “Dom Polski”
Lima, Perú, N° 28
Agosto del 2008

miércoles, 10 de febrero de 2016

Sobre "Viaje a Tombuctú" de Rossana Díaz Costa

Prosiguiendo con el ciclo de entradas sobre cine y política, aquí van mis impresiones sobre la película “Viaje a Tombuctú” de Rossana Díaz Costa. Y pongo impresiones adrede, porque se trata puramente de impresiones personales y no de una crítica de cine.

Solo diré que si bien la película no está a la altura de lo que quiere mostrar, es decir del horror que significaron para muchos de nosotros los ochenta, tiene algunas cosas, que al menos a mí, me tocaron al punto de hacerme llorar. Primero la dedicatoria. La película está a dedicada a aquellos que fueron jóvenes en el Perú de los ochenta, quienes a pesar de tener un cuchillo clavado en la espalda, no sólo siguieron corriendo, sino que sabían hacia donde correr. Allí asomaron unas cuantas lagrimitas. No recuerdo la cita exacta, pues vi la película hace más de un año, y no la encuentro en internet. Pero la cita expresa plenamente mi percepción del asunto. A pesar de tener un cuchillo clavado por la espalda, yo y Fernando seguimos corriendo y asombrosamente sabíamos hacia donde correr, al punto de haber logrado criar seis hijos, en medio de esas circusntancias.
Punto dos: la escena final en el aeropuerto. Luego de haberse despedido de los abuelos, quienes jamás lograron regresar a su Italia natal, Ana, con lágrimas en los ojos, rememora escenas de su vida limeña, o más bien chalaca, mientras espera el avión que la llevará a las Europas. Y me recordé a mi misma, llorando en el aeropuerto, el día ocho de setiembre de 1989, a punto de partir a comenzar una vida nueva al otro lado del mundo, adonde jamás retornaron mis abuelos, dejando en Lima, si bien con los pasajes ya comprados, a mi esposo y mis hijas. Allí si, acabé llorando a mares.
Entiendo que Rossana Díaz Costa está por pasar al lenguaje cinematográfico "Un mundo para Julius" de Alfredo Bryce Echenique. Empresa nada fácil por tratarse de una de las obras cumbres de la literatura peruana y en la cual le deseo mucho éxito.

Lima, 17 de mayo del 2015

lunes, 8 de febrero de 2016

Sobre el Cementerio Británico del Callao

Capilla ecuménica
El antiguo Cementerio Británico fue creado por Decreto Supremo del Gobierno del Perú en 1834. En 1836 se entregó la propiedad del terreno adjudicado, en lo que en aquel entonces era el pueblo de Bellavista, al Cónsul General de Su Majestad Británica en el Perú. Los súbditos británicos residentes en el Perú fueron los encargados de la construcción y administración del cementerio. En 1955 se creó el “nuevo” Cementerio Británico, sito en la cuadra 21 de la Av. Colonial, también en el distrito de Bellavista. (Fuente: Página del cementerio). Colinda con el Cementerio Judío y éste a su vez con el Cementerio Baquíjano y Carrillo del Callao.
Nos preguntaremos, por qué existiendo tantos cementerios, los británicos se empecinaron en tener el suyo en territorio peruano. Responderé a ello, repitiendo, lo que hace muchos años ya, me contaba mi madre. En aquel entonces en el Perú solo existían cementerios en los que se enterraba en nichos, costumbre inconcebible en la mayoría de países europeos, aparte de España, Portugal y el sur de Italia. Mi madre me decía que para enterrar a alguien allí, había que demostrar su procedencia europea, no ibérica, requisito que ahora ya se dejó de exigir. Me decía también que en las capillas de los demás cementerios, sólo se podía oficiar misa católica, mientras que en el Británico hay una capilla ecuménica en la que se puede oficiar cualquier rito cristiano, ya sea católico, ortodoxo, anglicano, o de cualquier otra confesión protestante.
Es por eso que vemos allí lápidas con nombres y apellidos alemanes, rusos, polacos, húngaros, croatas, griegos y otros más. Vemos también lápidas talladas totalmente en la lengua de origen, así como otras en alfabeto griego o cirílico. Como si fuera un símbolo de la muerte venciendo todas las enemistades al juntar en la misma tierra a todos aquellos que lucharon entre sí en el continente europeo, pero que a pesar de todas las diferencias tenían algo en común: la costumbre de ser enterrados bajo tierra…
Costumbre que está muy arraigada también en la cultura polaca, tal como lo muestra, a modo de ejemplo, este verso extraído de un canto popular en la descripción de un entierro, hecha en el relato “En el valle del Sakwa” (W dolinie Sakwy) de Maria Konopnicka, el cual nos dice que el hombre:
...Chciałby sobie cicho spać u matuchny ziemi – Quisiera dormir en silencio donde la madrecita tierra.

Isabel Sabogal Dunin-Borkowski
Publicado en la Gazetka "Dom Polski"
Lima, Perú, N° 91
Octubre - Noviembre del 2015
 

miércoles, 27 de enero de 2016

Sobre cine y política

Hace poco más de una semana vi la película “Truth”, que en el Perú fue presentada como “Conspiración y poder” de James Vanderbilt con Cate Blanchett y Robert Redford. Y mientras la veía decía para mis adentros: ¡Qué política tan aburrida la de los gringos! ¡Tanta cosa solo porque el candidato presidencial evadió el servicio militar! ¡Ni que fueran narcoindultos, fosas comunes, estirilizaciones forzadas, matanzas o bombardeo de la población civil de tu país! Aunque justamente eso, es decir, los bombardeos durante el segundo gobierno de Belaúnde es un tema que no se menciona en la presente campaña frente al candidato de Acción Popular. (Para mayor información sobre los mismos véase este enlace). ¡Y para rematarla, antes de que acabara de escribir esta nota saltó el chupo sobre los presuntos (aunque ya prácticamente evidentes) plagios en la tesis doctoral de César Acuña en la Universidad Complutense de Madrid y su título, aparentemente adquirido de manera sospechosa en la Universidad de Trujillo!
La periodista, protagonista de la película, para llorando de nervios y tomando trago mezclado con xanax para apaciguarlos. Es cierto, pisa el palito, hay difamación en su contra y pierde su trabajo. ¡Pero ni que la chuponearan, la persiguieran o torturaran como sucede con la prensa en otros países! Ni que la mataran como sucedió con Hugo Bustíos, en cuyo asesinato estaría implicado uno de los candidatos a la presidencia del Perú.
Definitivamente, la película puede ser muy buena y muy bien actuada, pero nos lleva a deducir que la política de los Estados Unidos es mucho más aburrida que la nuestra. Deducción tal vez errónea, pues si en todas partes se cuecen habas, tal vez simplemente no nos muestra las verdaderas habas que se cuecen en ese lado del mundo…

Lima, 27 de enero del 2016