lunes, 25 de octubre de 2010

Fragmento del antiblog (siete)


¿Es que acaso se puede escribir sobre algo tan íntimo y doloroso como solo puede serlo nuestra propia vida? ¿Y escribir para quién en este caso? ¿”Dla mew i mgieł od morza”* – como diría Milosz? ¿O escribir para uno mismo, para liberarnos de esos fantasmas que nos atormentaran durante los años del autoencierro y el silencio? ¿Escribir en idiomas incomprensibles y en alfabetos indescifrables para así poder resguardar el secreto de nuestro sufrimiento indecoroso?

Cusco, diciembre del 2001

Para las gaviotas y la niebla marina

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