viernes, 22 de marzo de 2019

Sobre el primer tomo de "El monumento de la Emperatriz Acaya"

Esta será una breve reseña del primer tomo de la novela „El monumento de la Emperatriz Acaya” de Andrzej Ziemiański, novela que es continuación de la novela „Acaya” que reseñamos anteriormente. Por lo que recomendamos al lector leer primero esa reseña, para reconocer algunos nombres y poder ubicarse en la historia. 
La trama de "El monumento de la Emperatriz Acaya" sucede mil años después de la de „Acaya”. Mientras tanto el Imperio de Arkach se había asentado y los monumentos de Acaya, Biafra y Zaan, como liberadores de la tiranía de Luan, estaban en todas partes, en diferentes templos y provincias. La sede del Palacio de la Emperatriz y del poder se encontraba en el puerto de Negger Bank, si bien oficialmente la capital  del Imperio seguía siendo la del Reino de Arkach, pequeña ciudad, cuyo nombre ya casi nadie recordaba. Imperio de muchos pueblos y contrastes, cuya élite podía formarse, tanto en escuelas laicas, sacerdotales o de magia.
La humanidad estaba dividida en dos por la Cordillera de los Dioses, llamada la Cordillera del Anillo por quienes vivían al otro lado de la misma. De este lado, el lado en el que sucede la trama de la novela, estaban la magia y el Imperio. Del otro lado estaban los hermanos silenciosos. Llegaría el momento en que los humanos de ambos lados se unirían para enfrentar a los Ziemcy que significa terrestres o terrícolas. Pero, ¿quiénes eran los Ziemcy? Según le explicó Virus a Meredith y éste, luego de mil años a Kai, en los inicios del tiempo, hubo un Dios Creador, que creó el mundo a su imagen y semejanza. Pero ese mundo era imperfecto. Entonces Seph, el hijo mayor del Dios Creador, creó a los Ziemcy, que eran la perfección pura y cuya misión era arrasar con todo lo imperfecto. De tal manera que tenían el propósito de arrasar con toda la creación de manera sistemática. Entonces el hermano menor de Seph creó a los humanos, cuya misión era contener el paso de los Ziemcy y salvar al mundo. Es decir, para mantener el orden existente de las cosas. Y es por eso que la primera máxima que aprendían los adeptos de las escuelas de magia era que "Los magos existen para mantener el orden existente de las cosas”.

En una de esas escuelas, la Escuela del Desierto de Danoine, estudió Kai. Escuela fundada hacía mil años por Arnne, maga del Reino de Arkach y compañera de lucha de Acaya. Cierta vez, y así es como comienza la novela, al ir a botar la basura fuera de la Escuela, Kai se encontró con el cuerpo inerte de Meredith, llamado "El maldito" por los magos. Kai sabía que no debía acercársele ni, menos aún, tocarlo. Pues si lo hiciere, Meredith reviviría y una enfermedad mortal se expandiría por los alrededores. Pero no aguantó la curiosidad y lo tocó, sintiendo su cuerpo tibio.
Ese mismo día el maestro de la Escuela la llamó para decirle que, como maga, acompañaría a la Princesa de Arkach en su peregrinación a la Cordillera de los Dioses. Kai feliz, pues ya estaba harta de la Escuela, partió al día siguiente hacia el puerto de Yah, de donde tomaría un barco hacia la isla. Antes de partir se reunió con la pequeña Lee, su compañera de estudios, con quien, como adeptas de magia, se concentraron en vislumbrar el futuro. Lee tuvo una visión en la que vio a Kai en una nave que navegaba bajo el agua. Cosa que consideró imposible, pues lo propio de las naves era deslizarse sobre, y no debajo del agua.
En el puerto Kai se cruzó por primera vez con Shen, quien estaba por alistarse en el ejército, para partir luego hacia la isla de Tarpy. En esa isla se formaban las chicas del Ejército Imperial, el cual, siguiendo la tradición del Reino de Arkach, estaba conformado por mujeres. Kai le regaló un amuleto para la buena suerte. Shen era hija de un humilde pescador y se escapó de su casa y su pueblo, pues su padre la maltrataba y temía, incluso, que la vendiera al mejor postor. La única opción que se le ocurrió para sobrevivir fue la de integrarse al Ejército Imperial. Se le aparecía en sueños un joven con un hatillo en la espalda, quien le daba consejos y en quien podemos reconocer a Virus. En Tarpy Shen fue designada a los Servicios Especiales y conoció a Nuk, quien siendo de buena familia y habiendo estudiado en una escuela laica, se enroló por patriotismo. Y porque, además, le gustaba la lucha y la sangre.

Simultáneamente nos enteramos de lo que sucedía con el submarino „Dragon” de la Marina de Guerra de Polonia, al otro lado de la Cordillera. El lado en el que no había magia, pero sí tecnología. Allí conocemos a Krzysiek Tomaszewski, comandante de la Marina de Guerra de Polonia y miembro de su Servicio de Inteligencia. A su hombre de confianza, el contramaestre Mielczarek, al capitán Kozłowski, al médico de la tripulación Leszek Siwecki, así como al resto de la misma. En la nave viajaban además tres ingenieros, cuya cabeza visible era Jadwiga Wyszyńska, mujer alta y hermosa, quien se comportaba como si estuviera a cargo de la nave. Estos ingenieros hablaban el polaco con un acento extraño y tenían un no sé qué, que los hacía diferentes. Cosa que tenía muy confundido a Tomaszewski.
Lo que no sabía la tripulación es que a bordo de la nave había una bomba atómica, con la que los ingenieros abrieron un túnel para cruzar por debajo de la Cordillera. Luego de un montón de anomalías aparentes y de emerger a la superficie, los marinos se percataron que se encontraban al otro lado de la Cordillera. Durante siglos la humanidad había tratado de cruzarla sin éxito a excepción de, aparentemente, el príncipe Józef Osiatyński, llamado „el príncipe estratosférico”. Este aristócrata polaco partió hacía muchos años en un balón, con una médium para mantener el contacto y un caballo blanco, hacia el otro lado de la Cordillera. No se supo más de él.
Luego de emerger vieron una nave de vela y remos que les hizo recordar los manuales de historia. Sus navegantes no podían creer lo que estaba viendo. Habían escuchado hablar de monstruos marinos, pero jamás de uno tan grande, y encima, de hierro. El timonel aterrado degolló al grumete y lo lanzó al mar, a modo de sacrificio, pidiendo misericordia a los Dioses. Un arquero que estaba a bordo lanzó una flecha y le siguieron otros, llegando a herir de muerte al cabo Bronowski. El submarino respondió con fuego, hundiendo de inmediato a la nave y matando a todos los que se encontraban en ella. La única que sobrevivió fue Kai, quien utilizando sus artes de magia, se mantuvo en posición vertical a ras de la superficie, sin hundirse bajo el agua.
Tomaszewski estaba furioso, pues nadie podía explicar quién dio la orden de disparar. Pareciera ser que fue un malentendido, creado en medio de la confusión reinante. Kai fue rescatada por una chalupa y llevada al submarino. La chica estaba aterrada, pues creía estar rodeada de monstruos que la iban a torturar y matar. Pero al ver que la alimentaron, le dieron a escoger entre la ropa del almacén y que la Wyszyńska le enseñó a usar la ducha y el baño empezó a calmarse. Y cuando Tomaszewski empezó a tratar de enseñarle el polaco, aprovechó la técnica que aprendió en la Escuela, para aprender cualquier idioma o dialecto de inmediato, impregnándose de él y haciendo que su acompañante también lo aprendiera. De tal manera que empezó a captar el polaco y logró que Tomaszewski empezara a captar su lengua materna, la lengua del Imperio.
Unos días después Kai sintió que en la nave se encontraba Meredith, cuyo cuerpo, luego de muerto, podía aparecer en cualquier lugar del mundo. Efectivamente dieron con él, por el barco se expandió una gripe, que fue curada rápidamente y Meredith fue llevado a la enfermería. Fue allí donde conversó con Kai, diciéndole: „Nosotros aquí, los verdaderos humanos, fuimos creados a semejanza de los Dioses - nuestro espíritu surgió de la magia, nuestra inteligencia del orden natural. Ellos, los de detrás de la Cordillera, fueron creados a semejanza de los peores monstruos del Dios Seph - la inteligencia no les fue otorgada, fue surgiendo del caos, a través del arduo aprendizaje de las leyes del mundo que los rodeaba. Parece ser que eran muy cercanos a los animales”. **
Sin embargo, le explicó, los hermanos silenciosos de detrás de la Cordillera habían llegado como aliados en la lucha contra los Ziemcy. Luego de una larga conversación, le pidió que se retirara, pues estaba por volver a morir. 

Mientras tanto se estableció la comunicación a través del túnel submarino y empezó a llegar gente de Polonia. Así fue como llegó a la nave el almirante Joachim Wentzel, miembro del Servicio de Inteligencia de la Marina de Guerra de Polonia y tío de K. Tomaszewski. En una conversación privada, entre el ruido de las máquinas, manifestó a su sobrino, estar preocupado por la identidad y origen de los ingenieros. Lo único que se sabía de ellos era que los había recomendado la empresa de medicamentos „Kocyan y asociados”, pero no de donde provenían, dónde habían nacido ni estudiado. Y esa situación se repetía a diversos niveles de la administración pública en Polonia. Por otro lado, los medicamentos, tenían una efectividad nunca antes vista. Wentzel pidió a su sobrino que observara a los ingenieros. A cambio, Tomaszewski le mostró el boceto de un mapa que había hecho, en base a las conversaciones larguísimas que durante ese tiempo había sostenido con Kai. En ellas la chica le hablaba de las diferentes regiones y costumbres del mundo al que pertenecía. Y es que Kai, tal como le habían enseñado en la Escuela de Danoine, partía del supuesto de que „La base del contacto entre la gente no es ni siquiera el idioma. Son las referencias al conocimiento de la otra persona”. *
En base a la información dada, se decidió establecer la base militar polaca en el puerto de Sait, lugar que había sido abandonado hacía muchos siglos.

Simultáneamente seguimos la historia de Shen. Luego de una rápida capacitación las chicas abandonaron la isla y fueron enviadas a luchar con los „monstruos”, seres semihumanos y semifelinos. Allí fueron lanzadas prácticamente a su suerte, avanzando por el bosque, durmiendo sobre el lodo, sufriendo frío, hambre y miserias, así como los ataques de los monstruos, que tenían la capacidad de ver en la oscuridad. Fue en el fragor de la lucha que se asentó la amistad entrañable de Shen con Nuk. Y se forjó la amistad con Nanti y con Sharri, ex-alumna de la Escuela Sacerdotal, de la cual fue expulsada por razones ideológicas.
Gracias a los consejos de Virus y su propia habilidad, Shen logró sobrevivir con un puñado de chicas. Avanzando por el bosque, llegaron al templo de los monstruos, prácticamente desguardado, pues éstos habían partido a luchar con algún enemigo desconocido. Allí encontraron comida con la que se saciaron y mataron a los dos cuidantes, así a los sacerdotes de los monstruos que se hallaban en trance. Avanzando dieron con la mayor Dain, quien se encontraba moribunda, a causa de las torturas infringidas. Ésta le entregó a Shen un bolso que contenía documentos cifrados, con el encargo de que lo entregara a manos de la mismísima Emperatriz en Negger Bank. Y que le transmitiera que cayó el Cuerpo del Ejército Imperial, habiendo cumplido antes con la misión encargada. Y que antes de irse prendieran fuego al templo. Les comunicó que sólo quedaba en él una anciana maga en trance. Y que los ex-votos más valiosos se encontraban más adentro. Luego pidió que le alcanzaran el arma que se encontraba en el bolso y se disparó a sí misma. Las chicas saquearon el templo y se llevaron a la maga como posible rehén, prendida de un palo.
Avanzando hacia el puerto de Sait, fueron nuevamente atacadas por los monstruos. Estando a punto de ser aniquiladas, fueron rescatadas por personajes extraños, que jamás esperaron encontrar. Se trataba de los polacos, con Kai montada sobre un tanque, anunciando por un megáfono que depusieran las armas, que eran aliados y que no les pasaría nada. Los polacos lanzaron napalm sobre los monstruos, para finalizar con la batalla y llevaron, tanto a las chicas del escuadrón de Shen, como a otras sobrevivientes que se hallaban en el bosque, a la nave donde se realizaban las operaciones o al hospital de campaña. Y es que todas estaban, si no heridas, en un estado de inanición que lindaba con la muerte. Desde ese entonces los polacos fueron llamados "la gente de los barcos de hierro”.

Pasada la emergencia, cuando las aguas se calmaron un tanto, los polacos decidieron despertar a la maga, que aún se hallaba en trance, para sacarle información sobre los monstruos y sobre la relación de éstos con el príncipe Osiatyński. Ya que entre los ex-votos que las chicas se llevaron del templo, había un largavista con su nombre.
Se reunieron el día acordado y Siwecki le inyectó un reanimante. La anciana maga se despertó, miró con calma alrededor, sin prestar atención a los polacos, como si de objetos sin importancia se tratara. Levantó la mano y cacheteó a Kai. Y luego, inesperadamente, se lanzó sobre el ingeniero Węgrzyn, mordiéndole la yugular y matándolo en el acto. Entonces la Wyszyńska sacó de su cartera una pistola que resultó ser una pequeña ametralladora y le disparó, haciéndola pedazos.
Tomaszewski juraría que la vio sonreír, cuando volvía a guardar la pistola en la cartera…

* Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya”, tomo I, p. 216
** Andrzej  Ziemiański, op. cit, tomo I, p. 283 
Traducción: Isabel Sabogal Dunin-Borkowksi


Ficha bibliográfica:
Andrzej Ziemiański: „El monumento de la Emperatriz Acaya” (Pomnik Cesarzowej Achai), tomo I
Lublin, Editorial Fabryka Słów, 2012
Número de páginas: 688

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