martes, 17 de marzo de 2020

Sobre la novela "El tigre blanco" de Ervin Lázár

Esta será una breve reseña de la novela „Un tigre blanco” del escritor húngaro Ervin Lázár. El personaje principal de la misma es Gábor Makos, un hombre de a pie, a quien cierta tarde se le une un inmenso tigre blanco, aparecido de no se sabe dónde. El tigre causa espanto entre la población, si bien es un animal manso, que no hace daño a nadie. Sigue fielmente a todos lados a Gábor Makos, quien no sabe qué hacer para desprenderse de él.
En un principio las fuerzas del orden intentan matar al tigre, disparándole encima,  pero se dan con la sorpresa, de que las balas le rebotan, sin causarle daño alguno. Este hecho causa más terror aún entre los pobladores. Entonces las autoridades optan por enrejar totalmente la casa en la que vive Gábor Makos, quien queda allí encerrado con el tigre, y a quien le pasan vituallas una vez al día. Poco después se le une su novia, Erszébet, la única que no le tiene miedo al animal. Ésta se siente muy incómoda, pues el tigre no abandona a Gábor, ni siquiera cuando hacen el amor. Es como una cuña metida en medio de la intimidad de ambos.
Muy pronto se hace evidente que el tigre es un animal fantástico, que no siente hambre, sed ni sueño. Su pelaje es de un color blanco inmaculado, que no llega a ensuciarse jamás. Otra cosa que resulta también evidente es que cumple únicamente las órdenes de su dueño, Gábor Makos. Éste, en un principio, se limita a ordenarle cosas simples, como saltar y atrapar cosas al vuelo, pero con el tiempo se percata de que el tigre posee una inteligencia superior, pudiendo resolver crucigramas y ejercicios matemáticos.
Posteriormente, ya que el tigre quiebra de una patada el enrejado y se pasea con su dueño por la ciudad, las autoridades deciden trasladar a la pareja, acompañada del animal mágico, a un lugar apartado. Se trata de una casa en medio del bosque. La única persona con la que tienen contacto es el guardabosque, quien se acerca a llevarles las vituallas una vez a la semana y de quien Erszébet se hace amiga.
Hasta que cierto día sucede un hecho injusto. El guardabosque es despedido de su puesto por un arrebato personal del „Jefe”, dueño y señor de la ciudad. Gábor Makos baja entonces por primera vez del bosque a la ciudad. Entra al despacho del jefe, acompañado de su tigre mágico, con quien ni el ejército puede y le ordena que restituya al guardabosque en su puesto.
Desde ese momento no tiene ya ni un momento de tranquilidad. Al regresar al bosque se encuentra con una multitud de gente acampando delante de su casa. Agraviados, dirigentes sociales, la madre de un detenido político y otros más. Todos ellos esperan su llegada y le reclaman que su deber y misión es hacer justicia, pues es el único que posee al tigre blanco. Es así como Gábor Makos llega a ser a su vez el „Jefe” de la ciudad, a quien el pueblo aclama.
Pero lentamente el poder ilimitado va corroyendo el alma pura de Gábor Makos. Se dedica a las mujeres y al trago. Se rodea de compinches de baja estofa, quienes lo acompañan en sus fechorías y quienes salen a la calle a buscar a las mejores chicas y a sacar trago gratis de bodegas y cantinas. La gente no puede protestar, puesto que inmediatamente aparece Gábor con su tigre blanco que les da de alma, llegando incluso a matar a una persona. 
Hasta que cierto día se escapa Erszébet, quien mientras tanto se ha convertido en esposa de Gábor Makos. El tigre, siguiendo sus rastros, llega a la estación de tren, donde se pone a gemir dando vueltas. Y por primera vez sucede que el animal es incapaz de cumplir una orden, incapaz de hallarla. Recién entonces, Gábor se percata de cuánto la ama. Se olvida de todo lo demás y captura al oficial que la acompañó a la estación de tren. Diariamente ordena al tigre que lo torture, pretendiendo sacarle información sobre el paradero de su esposa. Pero el oficial no suelta prenda, pues también está enamorado de Erszébet y el amor puede más que la tortura.
Hasta que cierto día el tigre se niega a torturar al oficial. Gime con el rabo metido entre las patas. Desde entonces no cumple ya ninguna orden, pero tampoco se aparta de su dueño. En un momento Gábor se percata de que su pelaje parece percudido, habiendo dejado de ser de un blanco inmaculado.
Gábor Makos se encierra en su casa con el oficial, logrando ocultar el hecho de encontrarse indefenso durante algún tiempo. Pero el pueblo se entera de que el tigre ya no le obedece y armado de hachas y cuchillos de cocina, con el apoyo del ejército, empieza a perseguirle. Gábor llega escapando al bosque, donde se encuentra con el guardabosque, a quien alguna vez restituyó en su puesto.
- Han ofrecido diez mil ducados por su cabeza - le dice el guardabosque.
- ¿Y me disparará usted?
- No - le contesta el hombre - Súfrala. Lo guiaré hasta la frontera para que pueda escapar.
Gábor Makos sigue avanzando, con el animal que no se le desprende, sin tregua, por el bosque. El tigre que no comía ni bebía nada, se acerca a un arroyo y bebe agua. Le atrae la carne, aunque no sabe aún que es para comer.  Su olor ya es el olor de las fieras salvajes.



Ficha bibliográfica:
Ervin Lázár: „El tigre blanco”
Varsovia, Państwowy Instytut Wydawniczy, 1974
Número de páginas: 180

No hay comentarios:

Publicar un comentario